De Beirut a Colombia… y los suspiros

Por: Rosa Eugenia García Gómez
Coordinadora de la Licenciatura en Periodismo en el CUSur

Si bien el contexto de la pandemia y los constantes contagios por covid 19 siguen siendo el tema que más nos afecta en términos de proximidad y magnitud, por las condiciones de asumir una nueva normalidad que incluye el aislamiento social y salir con todos los cuidados de sana distancia, higiene y el uso adecuado del crubrebocas, el mundo “pandemizado” sigue su rumbo con otros sucesos que merecen su discusión.

Hasta la redacción de este texto, de acuerdo con las actualizaciones digitales del New York Times, ya eran más de 100 los muertos, 4 mil los heridos y 300 mil las personas que se quedaron sin dónde vivir en Beirut luego de las dos explosiones, la segunda de las cuales se dejó sentir hasta Chipre. El mundo se consterna y atentos ante indagaciones que todavía no indican un responsable directo, el deja vu de un oriente medio bélico y sumamente “flamable” nos pone a temblar.

Sí, ya sé que le dirán a esta “opinadora” que qué ando de admirada de lo que pasa en otra parte del mundo. Pero… no se crean, lo del trato privilegiado al ex director de Pemex Emilio Lozoya, sí que nos ha traído con las cejas enarcadas las últimas semanas. Vaya, uno entiende que se deben cuidar los procesos y las indagaciones y que el señor ciertamente ofrece la perspectiva de dar con personas más arriba de él en la gestión de su periodo, como el ex presidente Peña Nieto y si a eso se le agrega que las comparecencias estuvieron cerradas a la prensa y limitadas a un chat, pues claro que preocupa, sobre todo si sabemos que entre los principios de la libertad de expresión están los de la libertad de opinión, misma que se construye a partir de la indagación y los testimonios de los directamente implicados… y no de un chat para interpretar a partir de lo que antes alguien ya cifró.

Tan responsables de actos que atentan contra la integridad nacional son José Antonio Yépez Ortiz como Emilio Ricardo Lozoya Austin, con la diferencia de que el primero tiene un apodo: “El Marro”, y no es sano ver un trato tan desigual en un país que aspira a aires transformadores en el marco de una sana democracia.

Eso sí, ambas acciones representan avances reales que ojalá se concreten con la caída de otros que han traído de cabeza a este México por décadas. Suspiré un poquito con la noticia de la detención domiciliaria de expresidente de Colombia Álvaro Uribe, actual senador, a quien la Corte Suprema acusa de presuntos delitos de soborno y fraude procesal… pero bueno, las maneras de ejercer justicia son diferentes de Colombia a México, y uno…. Uno nomás suspira.

Rosa Eugenia García Gómez

Coordinadora de la Licenciatura de Periodismo en el Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara.

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