Amenazas a la democracia

Imagen tomada del Twitter de Jade Ramírez

Por: Rosa Eugenia García Gómez

Vivir con miedo es hacerlo a medias. El contexto de inseguridad nos repliega en los diferentes ámbitos de las libertades a las que tenemos derecho: a circular por donde quisiéramos hacerlo y a la hora que lo necesitemos; a expresar lo que pensamos independientemente del tema y de los actores vinculados; a tener y mostrar lo que nuestro trabajo nos permite con el modesto salario que obtenemos; a elegir una profesión y ejercerla con toda la pasión que el gusto y el amor por ella nos empuja.

Lo peligroso del periodismo no es ejercerlo con la precisión, agudeza y claridad que le debe caracterizar, sino hacerlo en un lugar donde las garantías de seguridad son nulas y están apoltronadas en la impunidad que prevalece.

Natalia Sobrino-Saeb, una joven de 21 años escribió un ensayo excepcional en el que reflexiona sobre los estragos de la violencia contra los y las periodistas, afectaciones traducidas en amenazas a la libertad de expresión, letales para los estados democráticos, pues como ella misma señala:

«El estado del periodismo en nuestras respectivas sociedades es un reflejo de nuestros sistemas democráticos. Las democracias se caracterizan por oportunidades iguales y efectivas para conocer las alternativas y las consecuencias de las decisiones políticas. Una prensa libre se convierte en símbolo de la democracia cuando puede proporcionar la información necesaria para que los ciudadanos establezcamos debates y formemos opiniones. Esto también significa una responsabilidad para nosotros como lectores, quienes debemos de ser críticos de lo que leemos. En sociedades donde estamos plagados con un sistema opresivo y redes de actores que permiten el abuso de periodistas, esto puede llevar a la autocensura entre los propios ciudadanos y la incapacidad para tomar decisiones informadas.»

Su narrativa es lapidaria y terriblemente acertada: lo trágico no es ejercer el periodismo, lo peligroso es hacerlo en un país como México donde el histórico de periodistas asesinados demuestra impunidad. De acuerdo con la ONG Artículo 19, de 2010 a la fecha la Fiscalía especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión abrió alrededor de 3 mil investigaciones y de esas sólo se dieron 22 sentencias condenatorias.

Sí, en México se asesinan periodistas, y eso no sólo le debe importar al gremio informativo, la afectación es global. Es importante e imprescindible que haya justicia para los periodistas, esos profesionales de la información que echan luz sobre asuntos de interés para todos, incluso de esos temas que ni siquiera sabemos que nos deben importar.

Rosa Eugenia García Gómez

Coordinadora de la Licenciatura de Periodismo en el Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara.

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