El papel del Estado

Las cinco agendas de reflexión: segunda parte

Primera parte

Por: Jorge Rocha

La pandemia provocada por el COVID-19, puso sobre la mesa otra discusión que, desde mi punto de vista, es muy importante pata todas y todos, y consiste en reflexionar y debatir sobre el papel del Estado en las sociedades contemporáneas.

En los últimos años hemos sido testigos de un sinnúmero de expresiones que califican y tratan de describir a los Estados modernos como obesos, mínimos, fallidos, adelgazados, ausentes, entre otros; y la forma de analizarlos se realiza de acuerdo a la mirada que se haga sobre ellos.

Se han generado discusiones en torno a los Estados neoliberales, a los Estados keynesianos e incluso, desde posiciones ideológicas diametralmente opuestas, abogan por la desaparición del Estado, unos porque afirman que esta institución es un instrumento de control social y que colabora con la reproducción del capital; y otros porque creen que el Estado es un obstáculo para la libre expansión del capital.

La crisis sanitaria mundial que estamos viviendo, colocó y puso en claro la relevancia del papel de los Estados en situaciones críticas, al menos por tres razones:

Primero, en emergencias donde la salud de muchas personas está en riesgo, las instituciones sanitarias de carácter público son las únicas que pueden afrontar este tipo de crisis de forma satisfactoria, ya que son las que cuentan con las capacidades (mayores o menores de acuerdo al país) de atender de forma masiva las demandas de la ciudadanía.

Efectivamente las instituciones privadas de salud pueden colaborar en estas acciones, pero no podrían absorber en su totalidad los casos derivados de pandemias como las que ahora tenemos; e incluso, en algunos países, los hospitales privados operan con recursos públicos para dar atención a la ciudadanía en general.

Una de las argumentaciones para debilitar a los sistemas públicos de salud es la corrupción y la baja calidad de los servicios, pero estas razones no son suficientes para quitarlos. Más bien lo que está cada día más claro es que uno de los derechos que todos los Estados deben garantizar de forma prioritaria es el derecho a la salud, cuidando efectivamente que no haya corrupción y que la calidad de la atención sea la óptima.

Cuando tenemos situaciones como las que vivimos, es necesario la existencia de una institución que tenga la capacidad de implementar las medidas necesarias para el cuidado de todas y todos. Esto implica contar con estrategias, implementar políticas, generar campañas, vigilar la adecuada realización de las acciones y en algunos casos, aplicar sanciones a quienes no cumplan con las disposiciones, pero, asegurándose que los derechos humanos de las personas sean respetados y que no se generen situaciones de abuso. Cómo nunca está clara la necesidad de la llamada rectoría del Estado en situaciones difíciles y donde ningún actor social y político lo puede suplir.

En tercer lugar, se ha expresado en el espacio público que a la par de la crisis sanitaria, viviremos otra pandemia que está ligada a los efectos económicos que dejará el confinamiento obligado por el COVID-19. Por muchos años actores económicos y líderes de opinión llenaron páginas expresando que el Estado debía alejarse de la esfera económica y dejar a los actores privados el manejo del mercado y las finanzas.

Tanto la crisis económica mundial del año 2009, como la que ahora estaremos viviendo, cuestionan severamente estas aseveraciones y muestran que la participación del Estado en la vida económica de un país es fundamental para lograr un desarrollo económico más armónico, con menos efectos de desigualdad y aminorando otro tipo de efectos negativos como los medioambientales, por ejemplo.

Incluso hoy escuchamos voces que claman porque los Estados inviertan, que apoyen el mantenimiento de los empleos y que ayuden de forma directa a los más pobres. Por supuesto que es muy importante que la intervención del Estado en la economía de los países se haga de forma estratégica y cuidando evitar a toda costa la corrupción, pero hoy más que nunca queda claro que los Estados no pueden, ni deben dejar que las economías queden a la deriva.
Podemos decir entonces, que la discusión sobre el papel del Estado en la vida social está de regreso.

Dr. Jorge Rocha Quintero

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Dr. Jorge Rocha Quintero. Académico del ITESO. Colaborador de El Puente. Escribe en revistas y medios de Jalisco y de la Compañía de Jesús. Le va a Atlas aunque ganen.

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