Página Diocesana

Homilía para el 32º domingo ordinario 2019

Trabajar por una vida digna
Los textos de la Palabra de Dios que acabamos de escuchar, nos llevan al centro de nuestra fe y al compromiso de trabajar a favor de la vida. Nos hablan de la resurrección. Hoy, como cada domingo, agradecemos a Dios la Resurrección de su Hijo, quien nos ha convocado para alimentarnos con el Evangelio y con su Cuerpo y su Sangre y para enviarnos a la misión.

Homilía para el 31er domingo ordinario 2019

Convertirnos al Señor y a los pobres
Los textos de hoy nos ayudan a caer en la cuenta de que Dios está siempre dispuesto a perdonar y de que estamos llamados a la conversión. Dios, como dice el Salmo que hemos proclamado, es compasivo, misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. El autor del libro de la Sabiduría reconoce que el Señor aparenta no ver los pecados de las personas y les da ocasión de arrepentirse, poco a poco las va corrigiendo, las reprende y les hace acordarse de sus pecados para que se arrepientan y crean en Él. Con la Eucaristía dominical damos gracias a Dios por esto.

Homilía para el 30º domingo ordinario 2019

Orar humildemente
El domingo pasado escuchamos y reflexionamos sobre una característica de la oración de los discípulos y discípulas de Jesús: debe ser insistente y confiada. Hoy, en el texto del Evangelio nos encontramos con otra característica: la oración, nuestra oración, debe realizarse con humildad y no con soberbia. Jesús lo explica con la parábola del fariseo y el publicano o cobrador de impuestos.

46 rosarios a la Virgen de Guadalupe

Esperamos que el rezo de los rosarios, animados por un texto bíblico cada día, les ayude a expresar su gratitud a Dios por su paso entre nosotros durante 47 años y a fortalecer su vida de Iglesia en su barrio, colonia o rancho.

Homilía para el Domingo Mundial de las Misiones 2019

Orar insistentemente, como la viuda
Hoy celebramos el Domingo Mundial de las Misiones. Es un día dedicado a renovar la conciencia de que somos pueblo de Dios misionero y el compromiso personal y comunitario de realizar la misión que recibimos el día en que fuimos bautizados, a orar intensamente por las misiones y los misioneros, y a dar nuestra aportación económica para las experiencias lejanas de misión. Con la Palabra de Dios y la Comunión sacramental nos alimentamos para seguir comprometidos en el anuncio del Evangelio y en la construcción del Reino de Dios en nuestra comunidad.