Entre recuerdos y esperanzas el 48 Aniversario de nuestra diócesis

P. Luis Antonio Villalvazo

Este martes 30 de junio, sin repique de campanas, sin el sonido de las sonajas de los danzantes y sin la presencia de representantes de las parroquias, la catedral con las puertas cerradas fue testigo de la celebración de los 48 años de vida de nuestra diócesis.

Minutos antes de las once de la mañana, la sacristía de Catedral fue el punto de encuentro donde los sacerdotes intercambiaron saludos y la noticia de que el padre Martín Chávez se encuentra hospitalizado en Guadalajara.

En el trayecto de la sacristía a las bancas en Catedral, fue espacio para evocar recuerdos. Los más “viejos” recordaron el ambiente de fiesta vivido aquel lejano pero histórico 30 de junio de 1972, cuando el obispo Leobardo Viera, acompañado por los padres Salvador Gómez y José Guadalupe Chávez entraron en un Jeep descubierto por la calle Federico del Toro.

Otros, hicieron memoria de la ordenación sacerdotal de los padres Jesús Facundo, Jesús Bernardino, Héctor Arrezola, Arturo Ramírez, Moisés Barajas y Casimiro García -en paz descanse, el 30 de junio de 1978, hace 42 años.

Dado que en la pasada Semana Santa se vivía la etapa del riesgo de contagio comunitario del virus, las autoridades sanitarias recomendaron la cancelación de todo evento masivo. Por esta razón, la consagración de los santos óleos, que tradicionalmente se celebra el martes santo, se acordó realizarla en este día, en el marco del aniversario de la diócesis.

En su homilía, el obispo Óscar centró su reflexión en el sentido de los santos óleos de los catecúmenos, de los enfermos y del santo crisma y en los compromisos concretos en la vida y ministerio sacerdotal.

“En una sociedad enferma de individualismo, consumismo, exclusión y materialismo, nuestra misión es ofrecer el buen olor de Cristo y hacer que su luz brille en y por nuestras obras en medio de las sombras de muerte que vivimos”, expresó con su voz clara y fuerte. Y concluyó: “Vivamos con alegría nuestro ministerio, no escondidos en las apariencias sino el servicio y con el compromiso de buscar nuevas respuestas pastorales en una realidad cada vez más cambiante y distinta”.

Al final de la celebración, de frente a la imagen de san José, patrono de la diócesis, en una plegaria sentida, el obispo pidió su intercesión para que sacerdotes, religiosas, seminaristas y agentes de pastoral vivieran su compromiso de cuidar y proteger la vida de Dios presente en las comunidades, a ejemplo del santo patriarca.

Cerca de la una, los 64 sacerdotes presentes en esta celebración emprendieron el regreso a sus comunidades, llevando en sus manos una torta, un pan y una manzana ofrecida por el padre Chema Santana, actual Rector de Catedral.

El padre Andrés Gómez, párroco de Santa María del Oro, al pedirle su opinión sobre la celebración comentó: “Las formas cambian según las circunstancias. Este año la contingencia sanitaria nos ha obligado a celebrar este aniversario de manera distinta. Pero, lo importante es no perder la memoria de lo que ha identificado a nuestra diócesis a lo largo de estos 48 años, asumiendo con esperanza el compromiso de hacer realidad nuestro sueño de ser Iglesia en camino, servidora del Reino”.

Pbro. Luis Antonio Villalvazo

Director de El Puente. Vicario Parroquial de San Antonio. Ciudad Guzmán.

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