A un año de la tragedia en San Gabriel

Por: P. José Toscano Jiménez

Coordinador Diocesano de la Pastoral Social

Contexto

Las condiciones físico geográficas del pueblo deSan Gabriel, la transformación del paisaje por las actividades humanas y los recientes incendios forestales, son factores que influyeron en la catástrofe ocurrida el domingo 2 de junio del año pasado con el desbordamiento del río Salsipuedes, así lo explicó Enrique Jardel Peláez, investigador del Centro Universitario de la Costa Sur.

El especialista en ecología y manejo forestal, señaló que la sub-cuenca donde se ubica san Gabriel ha pasado por un proceso histórico de desforestación, que ha eliminado gran parte de la región boscosa y disminuido la retención del agua, ocasionando escurrimientos.

La sierra que antes era boscosa, ahora es una zona deforestadadonde abundan los plantíos de aguacate. Día a día, sin ninguna regulación,han ido desapareciendo huizaches, tepames, guajes, higueras… y toda clase de árboles nativos.

El hecho

El domingo 2 de junio el río Salsipuedesarrastró troncos, lodo, ceniza, desechos encontrados en el cauce, y llegó a la población de San Gabriel provocando represas en los puentes que fueron destruidospor la fuerza de la corriente que inundó, destruyó viviendas y causó pérdidas humanas.

Las ayudas

Ante la tragedia vivida surgió la ayuda solidaria. Personas de muchos lugares vinieron a ofrecer su apoyo con trabajo, despensas y comidas. El gobierno estatal repartió a varias familias muebles, enseres de uso común, utensilios de cocina y de servicio de mesa. Y algunos comercios recibieron una ayuda económica. Y los paisanos que residen el Estados Unidos enviaron su colaboración.

Una propuesta no aceptada

ElConsejo Parroquial conformó una comisión con integrantes de todos los barrios, quienes levantaron el diagnóstico para tener claridad de los daños con el propósito de coordinar el reparto de los víveres llegados a la parroquia.

Y en los días siguientes, a las seis familias cuyas viviendas resultaron más afectadas, se les propuso emprender un camino de autogestivopara reconstruir su vida y sus viviendas. Pero, a un paso de iniciar con las faenas, recibieron un apoyo del gobierno estatal para reconstruir sus viviendas y, tanto la propuesta como la inquietud de trabajar unidos en un proyecto de autoconstrucción, se ahogaron en el olvido.

No obstante, el P. Manuel Torres, párroco de esta comunidad, comentó: “Seguimos buscando caminos con el propósito de sensibilizar y despertar la conciencia en el cuidado y defensa de los recursos naturales y ambientales. Hemos realizado un mapeo de las necesidades como punto de partida hacia el compromiso de desatar la participación de la comunidad”.

José Toscano Jiménez

Coordinador de la Pastoral Social de la Diócesis de Ciudad Guzmán

 

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