Diez propósitos para el 2011

Termina el año 2010 que en términos generales podríamos catalogar como un mal año para la mayoría de la población, sin embargo esta situación no debería ser un impedimento para plantearnos una serie de propósitos para los siguientes doce meses, sabiendo que las transformaciones profundas en las sociedades provienen fundamentalmente de los movimientos sociales y de la sociedad civil que se organiza, reclama y exigen los cambios (aunque el CISEN diga lo contrario). A los demás actores sociales y políticos lo que les conviene es el mantenimiento de las cosas, aunque en sus discursos expresen otra. Así pues, esta es mi propuesta de los que pueden ser los diez propósitos para el año 2011.

1. El problema de movilidad urbana se sigue incrementando, la ciudad es cada vez más intransitable y los niveles de contaminación aumentan. Ante la incapacidad de la clase política de plantear soluciones integrales a este problema, es necesario que como ciudadanos hagamos algo y una acción fundamental en este rubro es que en la medida de lo posible dejemos los autos en casa. Optar por las formas no motorizadas de transporte es una excelente opción, andar en bicicleta o caminar la ciudad cuando las distancias son cortas, es una manera ideal para contribuir con la resolución del problema. Por supuesto que utilizar el transporte público también es una buena opción. Hacer estas acciones trae otros beneficios adicionales como mejorar nuestra salud, ahorrar dinero y disfrutar y ver la ciudad desde otra perspectiva. En contraparte, como automovilistas necesitamos mejorar nuestra manera de conducir respetando a los demás, sobre todo a los bicicleteros y peatones.

2. El fin del año terminó con muchas personas enfermas. Parece que entre los altos niveles de contaminación y la falta de hábitos alimenticios más sanos, proliferaron las enfermedades en la recta final del 2010. Uno de los propósitos más convenientes en un país donde la obesidad ya es un problema de salud pública es el buen comer. Volver a los esquemas antiguos de cinco comidas al día (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena), donde predominen las frutas y las verduras, se evite la comida chatarra y volver a cocinar los alimentos en casa puede resultar un propósito que nos traiga muchos beneficios en todos los rubros de la vida y mejoras en la salud en el largo plazo, evitando con ello la tentación de entrar en las dietas mágicas, que pueden ser exitosas en el corto plazo, pero que no lograr corregir el problema de fondo: aprender a comer bien.

3. Aunado a lo anterior y aprovechando la ola que traerán los Juegos Panamericanos a la ciudad, empezar a practicar un deporte puede ser un propósito que además de los consabidos beneficios que trae, se combina en un círculo virtuoso con los dos anteriores propósitos. No importa la modalidad y el tipo de deporte, sólo hay que cuidar que no sea un ejercicio que resulte contraproducente para la salud (por ejemplo hacer basquetbol si tenemos lesiones en las rodillas) y que sea constante. No es relevante que sea poco tiempo en un principio, lo fundamental es la constancia y la perseverancia.

4. En una metrópoli que resulta tremendamente estresante, mantener la calma, no darle una exagerada importancia a detalles insignificantes, ver a los demás como otros ciudadanos y no como enemigos que quieren sacar ventaja de nosotros en todos los momentos, además de construir una ciudad más cordial, nos ayuda a enfermarnos menos y a vivir la vida con más alegría. Si todas y todos nos propusiéramos enojarnos la mitad de las veces que lo hacemos en un día, podría propiciar que se elevara la calidad de vida de todos. Claro que no se trata de tomar las cosas a la ligera, el asunto consiste en dar a cada cosa su real y verdadera importancia.

5. Leer. Desde hace tres años he propuesto este reto en mis columnas, ya que el déficit de lectura en el país sigue siendo muy preocupante y estoy convencido que las sociedades son mejores cuando hay más lectores. El desarrollo del conocimiento es una de las cualidades que nos distinguen como especie y la lectura es una de las formas privilegiadas para lograr este propósito. En este tema los retos son personales y el propósito simplemente consiste en leer más que el año pasado y si no se lee nada, pues empezar a hacerlo. Si en 2010 leímos tres libros, podemos imponernos la meta de leer cinco, si leímos diez, pasar a quince. Cada quien sabe cuánto más necesita leer, el reto es frente a nosotros mismos, no frente a los demás.

6. El año de “gracia” de los gobiernos municipales terminó. Ya no pueden excusarse de falta de conocimiento, de los resabios de las administraciones pasadas y de que están aprendiendo. Ya saben en dónde están parados y cuáles son los problemas a resolver (eso espero), y por lo tanto la exigencia hacia las administraciones locales de tener un buen desempeño, es decir, resolver los problemas de forma eficiente, eficaz y económica, es un imperativo para los que gobiernan los municipios. Como habitantes de esta metrópoli la demanda de hagan bien las cosas es un propósito muy loable para el 2011, exigir que se coordinen y que no subordinen su gestión a la construcción de su imagen en vistas al 2012, es primordial para conseguir que se resuelvan algunos de los asuntos de la innumerable lista de pendientes de la ciudad.

7. Junto con lo anterior, estar al tanto de temas como la violación a los derechos humanos de las y los migrantes provenientes de Centroamérica, del hostigamiento y represión de la que están siendo objeto defensores de derechos humanos o de seguir de cerca los acontecimientos en torno a problemas como la contaminación en El Salto, la construcción de la presa El Zapotillo en Temacapulín, de la construcción de desarrollos inmobiliarios en el bosque El Nixticuil o del desalojo de los habitantes de Tenacatica, será un propósito muy importante para el año que viene, ya que permitir que estas cosas sigan sucediendo, es abonar a que nuestra precaria democracia se siga deteriorando en función de los intereses del capital y de un importante sector de la clase política. Esto sólo les conviene a muy pocos.

8. Incorporarse a una causa social (de cualquier tipo), genera mayor tejido social, construye sujetos sociales y abona a la construcción de una localidad con mayor calidad de vida. La organización de la llamada sociedad civil es un elemento fundamental para construir un país con mayor desarrollo. Cuando se dejan las cosas sólo a los gobiernos y al capital las cosas no salen bien, por lo menos las evidencias empíricas son contundentes. Se requiere de una serie de actores que ayuden a equilibrar y en algunos casos a entrar en conflictos con los poderes fácticos, para mantener la vigencia de los derechos, de otra forma lo que se va construyendo es una plutocracia de facto. Organizarse puede ser un excelente propósito para el 2011.

9. Cuidarnos.
En una sociedad atravesada por la violencia, donde la errática estrategia de Calderón contra la delincuencia organizada ha dejado más de 30 mil muertes, un propósito que puede resultar interesante es cuidarnos mutuamente. Por supuesto que no se trata de suplir a las policías ni al gobierno, pero si puede ser importante empezar a tener una actitud de solidaridad profunda con las personas que tenemos al lado, para procurar cuidarnos, no sólo de la inseguridad, sino de la pobreza, de la soledad, de la depresión. Cuidarnos puede ser el inicio de hacer nuevamente comunidad.

10. El próximo año
la ciudad será la sede de los Juegos Panamericanos y desde mi punto de vista habría que hacer un propósito al respecto con dos componentes. El primero es mirar críticamente el evento, exigir que efectivamente deje beneficios para la metrópoli y que no sea sólo el negocio del señor Vázquez Raña, de un puñado de empresarios y de las televisoras monopólicas del país. La segunda parte del propósito es disfrutar de un evento deportivo de alta calidad, donde el centro no es el futbol. Enseñar a nuestros niños que hay una multiplicidad de disciplinas deportivas que pueden practicar puede resultar muy fructífero. Se trata entonces de disfrutar los juegos, pero desde una mirada crítica, al menos así lo creo.

Estos diez propósitos son sólo una propuesta que quizá alguna y alguno de los amables lectores de La Jornada Jalisco puede retomar. Feliz año 2011.


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