Una reforma migratoria se aproxima

Aproximadamente once millones de personas viven como inmigrantes ilegales en Estados Unidos. De ellos, siete millones son mexicanos y representan 15% de la fuerza laboral para México. A partir de 1995 las remesas enviadas por mexicanos al país aumentaron de 3 millones 700 mil dólares a 22 mil 445 millones de dólares en el 2012. Esta cifra representa 3% del Producto Interno Bruto (PIB) de México. Por lo tanto, las implicaciones que traería al país la aprobación de la reforma migratoria en Estados Unidos impactarían de manera significativa en la economía mexicana.

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Por lo pronto, la reforma migratoria es una iniciativa diseñada para adoptar nuevas legislaciones en Estados Unidos (EU) respecto a los inmigrantes indocumentados y a su estatus legal dentro del país. El objetivo es reconocer a estos 11 millones de personas como residentes legales. Los programas de legalización aumentarían los salarios de los inmigrantes aproximadamente 20%, lo que traería un incremento en los ingresos económicos de México debido a las remesas enviadas.

Con la reforma los trabajadores podrán aspirar a ocupaciones mejor remuneradas al adquirir su estancia legal en EU. Dicha reforma es de gran interés para México por los posibles beneficios económicos y por el mantenimiento de una buena relación con los vecinos del norte. Sin embargo, ¿qué implica para Estados Unidos la modernización del sistema migratorio? ¿Por qué convendría o no a ese país aprobar dicha reforma?

Las iniciativas del Senado y de Obama

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En las elecciones del año pasado en EU, 71% del voto hispano determinó la victoria del demócrata Barack Obama para un segundo periodo presidencial. Por otro lado, el cambio demográfico en ese país ha impactado negativamente en el apoyo y los votos al Partido Republicano. Consecuentemente, el tema de la reforma migratoria se ha vuelto prioritario en la agenda tanto de ambos partidos como del mandatario para este segundo periodo de gobierno. En su primera administración, Obama hizo un infructuoso primer intento para modificar el sistema migratorio estadounidense.

Este interés mutuo arrojó una iniciativa migratoria bipartidista, es decir, encabezada por cuatro senadores de cada partido. De cualquier manera, aunque es la propuesta de mayores avances no es la única en la que se trabaja. La Casa Blanca también elaboró una iniciativa que contiene los principios bajo los cuales se habría de reformar el sistema migratorio, tales como mayores recursos para asegurar las fronteras con México y la verificación, por parte de las empresas, del estatus legal de sus empleados de nuevo ingreso.

Además, se considera que la clase media se favorecerá al atraer a la clase obrera y al reestablecer la productividad luego de la crisis económica. Estados Unidos necesita un mayor número de trabajadores agrícolas para lograr su recuperación económica. En general, tanto el Senado como el Presidente están de acuerdo en la necesidad de una reforma migratoria.

¿Qué tan novedosa es esta reforma?

En 1986, el entonces presidente Ronald Reagan encabezó una iniciativa similar conocida como la Reforma de Inmigración y el Acta de Control (IRCA). Ésta se considera como un fracaso al no lograr solucionar los problemas para los cuales fue diseñada. Entre las propuestas estaba la imposición de sanciones a empleadores que contrataban personas indocumentadas a sabiendas de su estatus legal, el aumento de la seguridad fronteriza, y un programa de amnistía para aquellos que ya radicaban en el país. Aunque incluía grandes modificaciones jamás llegó a implementarse. No logró disminuir el número de cruces ilegales, por el contrario, creó condiciones para incrementar la inmigración. En 1986 había entre tres y cinco millones de indocumentados en el país.

La propuesta del Senado implica un proceso largo para la legalización. El primer paso será el registro de quienes deseen recibir sus papeles. El segundo, demostrar el periodo de su estancia, pagar una multa por el cruce ilegal y los impuestos impagados equivalentes al tiempo que llevan en el país, someterse a varias entrevistas, aprender el idioma y estudiar la historia y el sistema político estadounidenses. Después de cumplir esos requisitos, se sumarán a la lista de personas que hicieron solicitudes por la vía regular.

Podría decirse que se piensa retomar el procedimiento propuesto en 1986, incluso contiene tres de los componentes anteriores: un programa de legalización, mayor seguridad fronteriza y tecnología, y medidas para evitar que los empleadores contraten trabajadores que carezcan de pruebas de residencia legal. A pesar de esto, el país mucho ha cambiado desde entonces y se cree que las autoridades han aprendido de los errores del primer intento y les servirá de experiencia.

Obstáculos políticos de la propuesta actual

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Según Obama el número de cruces ilegales es el menor en los últimos 40 años, pero existen algunos obstáculos para que la reforma migratoria sea llevada a la práctica. Primero, no existe aún una propuesta formal en el Senado, más bien se siguen discutiendo detalles acerca de ciertas especificaciones en el proceso de legalización. Según el ex embajador Arturo Sarukhán, las principales diferencias entre republicanos y demócratas están en los detalles del proceso. Mientras los primeros argumentan sobre la necesidad de una ley general en materia de migración, los segundos consideran la pertinencia de elaborar varias legislaciones separadas que regulen aspectos específicos del tema. En términos generales se espera que la propuesta sea presentada al Comité Judicial del Senado para marzo de este año para ser aprobada durante el verano.

El senador Chuck Schumer, uno de los autores de la propuesta, dice que es la primera ocasión en la que existen más riesgos políticos en el rechazo de la reforma que en su aprobación. El cambio demográfico en algunos estados del país influye significativamente en la modernización del sistema migratorio. De cualquier manera, el proceso a seguir es largo y por ahora, indefinido.

Repercusiones en donde ya existe una reforma

Durante el 2010 se aprobó la ley SB1070 en materia de migración, mejor conocida como la Ley Arizona. Como consecuencia de esta disposición legal, muchos inmigrantes indocumentados han sido deportados a sus países de origen. La fragmentación que genera es una de las principales consecuencias y uno de los principios por los que Obama ha declarado la necesidad de una reforma. La iniciativa del presidente incluye la posibilidad de que inmigrantes indocumentados puedan solicitar el mismo estatus legal para sus cónyuges e hijos. Para estos últimos se ha pensado en una vía más corta hacia la legalización mientras se comprometan ya sea a continuar con sus estudios o a enlistarse en el ejército por un tiempo de al menos dos años. Con este mismo argumento, se han reunido en un movimiento distintos miembros de 500 familias afectadas por las deportaciones de sus familiares para pedir al gobierno la aprobación de la reforma bajo dichos lineamientos.

Finalmente, aunque no existe un consenso general sobre el procedimiento que les dará oportunidad a los inmigrantes ilegales de adquirir su residencia permanente, sí lo hay en torno a la necesidad de una reforma migratoria. Tanto en el Senado como en la Casa Blanca las iniciativas en discusión se consideran como prioritarias en la agenda política del país. Mientras exista un sistema migratorio obsoleto continuará el retorno de millones de personas a sus países de origen a causa de las deportaciones amparadas por legislaciones actuales. Será sólo cuando se logre obtener una estancia legal, que éstos podrán entrar y salir de ese país, al menos por periodos cortos de tiempo.

Publicación en Impreso

Edición: 126
Sección: Reflejo Internacional
Autor: Yosemite Santiago

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