Perdió la democracia, ganó el abstencionismo

El domingo 7 de julio prácticamente la mitad del país tuvo elecciones locales, es decir, hubo procesos para elegir a presidentes municipales, diputados locales y en el caso de Baja California se sufragó por gobernador. Luego de conocer los resultados finales de los cómputos distritales y sabiendo que algunas elecciones municipales se anularon, podemos compartir una serie de reflexiones en torno a lo que se vivió en estos comicios.

Alto abstencionismo

Lo primero que tenemos que señalar es que el gran ganador del 7 de julio fue el abstencionismo. En los estados de Veracruz y Quintana Roo 70% de los electores en la lista nominal no fueron a votar, en Baja California el abstencionismo fue casi del 60%, en Hidalgo, Oaxaca, Sinaloa y Aguascalientes los abstencionistas superaron a la mitad de los electores y en el estado de Puebla el 55.5% de la lista nominal no acudió a votar, es decir en ocho de las catorce elecciones ordinarias que se realizaron el primer domingo de julio, la abstención fue igual o mayor a la mitad de los electores.

Si a lo anterior le añadimos la aparición de figuras como el “candigato Morris” que se postuló para la alcaldía de Xalapa Veracruz y que superó en votación a algunos partidos políticos como el partido del Sol Azteca o el “Burro Chón”, candidato para presidente municipal en Ciudad Juárez que llamaban al voto nulo a través de estas sarcásticas figuras, nos podemos atrever a inferir que el 7 de julio pasado tuvimos una radiografía del sistema político mexicano, que nos muestra una democracia que resulta poco atractiva para la mayoría de los ciudadanos, que por su poca eficacia ni siquiera les merece a buena parte de los ciudadanos el acto de ir a votar, o donde se alienta el voto nulo como una protesta en contra del proceder de toda la clase política. Una vez más tenemos evidencias contundentes de la debilidad y la precariedad de la democracia en el país, que muy poca legitimidad les concede a los gobernantes surgidos de ella y que cada vez genera menos confianza y apoyo de parte de los ciudadanos.

No podemos dejar de señalar que otra de las posibles causas de la abstención en estos comicios fue el clima de inseguridad que privó en este proceso electoral, y aunque afortunadamente no se cumplieron los vaticinios de unas elecciones llenas de violencia, sí hubo muchos incidentes y hechos qué lamentar, como la muerte de una persona simpatizante del tricolor en Veracruz. Estos acontecimientos refuerzan la necesidad de generar un debate profundo en torno a la posibilidad de legislar el voto nulo, la abstención o la implementación de la segunda vuelta electoral.

Por ejemplo el voto nulo podría tener repercusiones en la composición de congresos estatales y cabildos municipales al dejar espacios o curules vacías ante la falta de votos para candidatos particulares. En cuanto a la abstención se podría determinar que una elección se vuelva a realizar si no se cuenta con un número mínimo de votantes y donde no se permita que los mismos candidatos se postulen nuevamente, o que para lograr que los márgenes de votación sean más amplios en la elección de poderes ejecutivos y la legitimidad con la que lleguen sea más alta, considerar la segunda vuelta electoral si ningún candidato obtiene más de la mitad de los votos; y con ello conformar gobiernos de coalición es decir, donde se postulen a personajes de partidos políticos diferentes para determinados cargos en los gabinetes presidenciales o estatales. Esta medida estaría orientada a generar mejores condiciones de gobernabilidad y legitimidad de los poderes ejecutivos entrantes.

Resultados electorales de acuerdo a los partidos políticos

La segunda reflexión gira en torno a los resultados que obtuvieron los partidos políticos. Con la información disponible podemos afirmar que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) fue el instituto político con mayores ganancias electorales, entre las que sobresalen los triunfos en los estados de Veracruz, Durango, Quintana Roo, Zacatecas, Tamaulipas, Sinaloa, Chihuahua e Hidalgo. El Partido Acción Nacional (PAN) obtuvo importantes triunfos en Puebla, Coahuila, Aguascalientes y renovó en la gubernatura de Baja California. En Tlaxcala parece que tendremos conflictos post electorales ya que los errores en el sistema de conteo en la jornada electoral generaron muchas dudas y suspicacias; y en el estado de Oaxaca no podemos hablar de un partido que se haya declarado como claro y contundente ganador, aunque el tricolor obtuvo una ligera ventaja.

Lo que podemos señalar es que se refrendó la racha ganadora del PRI que le ayudó a ganar la mayor cantidad de puestos a elección popular, esto le permitirá al Ejecutivo Federal una mayor posibilidad de control y negociación política con otros actores políticos y sin duda que genera al gobierno de Peña Nieto un escenario favorable para la aprobación de la reforma energética y fiscal (inversión privada en Pemex y aumento del IVA al 19%). Finalmente Gustavo Madero puede adjudicarse algunos triunfos en el PAN que le permitirán fortalecerse frente a la oposición interna calderonista y que si se ratifica el triunfo en Baja California es muy probable que los blanquiazules se mantengan en el Pacto por México. Habrá que decir en el caso de Puebla, que el gobernador Moreno Valle se puede “colgar” el triunfo panista y en Coahuila el caso “Moreira” y sus desfalcos le pasó factura al PRI y el PAN terminó capitalizando este descontento social.

Por su parte el Partido de la Revolución Democrática (PRD) no tuvo ningún triunfo por sí sólo, sus mayores ganancias están en las alianzas con el PAN en Baja California y en Aguascalientes; y su derrota más sonada es la pérdida del municipio de Benito Juárez (Cancún). Si tenemos que hablar de grandes perdedores del 7 de julio, sin duda que tendremos que adjudicarle este título al PRD, que ya sin el apoyo de Andrés Manuel López Obrador, se desplomó en las preferencias electorales. Para el dirigente nacional Jesús Zambrano los resultados no son una buena noticia y las presiones hacia adentro del partido se incrementarán, si a lo anterior añadimos que en la reforma fiscal y energética se visualiza que el PRI y el PAN avanzarán en el modelo neoliberal, podemos afirmar que la estancia del PRD en el Pacto por México pende de un hilo y se encuentra en una gran momento de fragilidad, incluso las declaraciones más recientes de Zambrano apuntan a cuestionar su permanencia en el Pacto.

Institutos electorales locales

El tercer aspecto que es necesario rescatar para la reflexión en estos comicios es que los organizadores de la elección fueron los institutos locales electorales que se mostraron débiles para contener la violencia electoral en las campañas, que tuvieron desaciertos graves como la suspensión en los conteos de votos en plena jornada electoral (en Tlaxcala) y que mostraron muy poca capacidad para alentar el voto de la ciudadanía.

Traigo esto a colación porque nuevamente tenemos evidencias empíricas que cuestionan la pertinencia de la existencia de estos organismos, una vez más surge la necesidad de construir un instituto nacional electoral que se encargue de las elecciones en todo el país, cuestión que facilitaría logísticamente la elaboración de los procesos electorales, generaría ahorros de dinero importantes y ayudaría a un mejor control de los poderes políticos locales.

Conclusión

Mi conclusión personal de la elección del pasado domingo 7 de julio es sencilla: pierde la democracia en el país ya que muestra nuevamente su fragilidad y precariedad, gana el abstencionismo porque fue la opción más socorrida por las y los ciudadanos que votaron en la mitad del país, gana el PRI porque consiguió la mayoría de los puestos de elección popular en disputa, gana Gustavo Madero porque logra detener un poco la debacle electoral en el PAN y le permite seguir al frente de este instituto político, pierde el PRD porque sus victorias fueron mínimas y sus derrotas fueron estrepitosas; y pierde el Pacto por México porque queda minado ante los reclamos de elecciones inequitativas por parte de los partidos de oposición.

Desafortunadamente la democracia en México retrocede y en lugar de fortalecerse en cada proceso electoral, el resultado final es que se ubica en situaciones cada vez más críticas y vulnerables.

Publicación en Impreso

Edición: 130
Sección: A tiempo con el tiempo
Autor: Jorge Rocha Quintero

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