Pantelh’o es puente de fe y esperanza.

La Parroquia de Santa Catarina está en el municipio de Pantelh’o, que en lengua indígena significa “Puente de Agua”. Es un pueblo de la región Altos de Chiapas y como parroquia pertenece a la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, está conformada por el pueblo Pantelh’o y 46 comunidades rurales e integrada por habitantes Tzotziles, Tzeltales y mestizos. Desde hace casi 15 años la misión ha sido acompañada por sacerdotes de la Diócesis de Ciudad Guzmán.

Fuimos invitados por los obispos don Samuel Ruiz y don Raúl Vera a caminar con la hermana Diócesis de San Cristóbal de las Casas, en la Parroquia de Santa Catarina Pantelh’o. Los obispos de San Cristóbal señalaban en su carta de invitación al entonces Obispo de nuestra Diócesis, don Serafín: “Nuestra propuesta es: Que la Diócesis de Ciudad Guzmán establezca en la Diócesis de San Cristóbal de la Casas una misión y así, tengamos la oportunidad de compartir las distintas experiencias de Iglesia que Dios nos ha concedido vivir, métodos de evangelización y sobre todo, nuestra vida en el Señor”.

Los primeros enviados fueron el padre Juan Manuel Hurtado y un diácono. Llegaron el 31 de enero de 1998 y tomaron posesión de la Parroquia el 21 de febrero. El lema del compromiso misionero fue: “Bajo el vuelo del Espíritu emprendamos la misión”. Así se tendió un puente entre la Diócesis de Ciudad Guzmán y la Diócesis de San Cristóbal que ha favorecido mutuamente la vida de fe, el compromiso cristiano, la solidaridad, la animación de la ministerialidad y la promoción del diaconado permanente.

En el caminar se ha dado el intercambio de experiencias entre la Diócesis de Ciudad Guzmán y la misión. Por ejemplo Chuy Gutiérrez, promotor de la agricultura orgánica compartió su experiencia con los hermanos indígenas y la Dra. Mago de Zapotiltic, especialista en medicina alternativa animó varios talleres de salud desde la medicina natural.

Con motivo de la celebración de los cinco años de la Misión, en febrero de 2003, se tuvo la presencia en Pantelh’o del Obispo don Rafael León, de varios sacerdotes de la Diócesis, de laicos y laicas. En este tiempo también hubo presencia de hermanos de la misión de Pantelh’o en Ciudad Guzmán.

El caminar de la misión ha sido acompañado por los padres Juan Manuel Hurtado, Lorenzo López, Rodrigo Estrada y Francisco Mejía Urzúa. En la misión también ha habido presencia de varios seminaristas y laicos.

Ante los 15 años de caminar misionero en las tierras de Santa Catarina Pantelh’o, tenemos la tarea de fortalecer y cuidar el puente que con mucho cariño se construyó, aprovecharlo mejor para que nos ayude a realizar la misión que Cristo nos encomendó, para que las riquezas que existen en nuestras iglesias se sigan compartiendo y nos ayuden a responder mejor a los desafíos de nuestros tiempos.

Mi experiencia en Pantelh’o

Por: Héctor Moreno Jiménez. Primero de Teología Seminario Mayor.
hector-111@hotmail.com

Vivir el encuentro con los hermanos indígenas es reconocer el paso de Dios y escuchar su voz. En la experiencia de discernimiento y de frente a la etapa de teología nació en mi corazón la inquietud de vivir una experiencia en la parroquia-misión de Pantelh’o Después de un proceso de preparación, lo que soñé se hizo realidad.

Inicié con mucha alegría, reconociendo que era un regalo de Dios, en donde tenía la oportunidad de encontrarme con Él a través de nuestros hermanos indígenas.

Fue una experiencia de dos meses muy enriquecedora. Tuve la oportunidad de conocer y aprender del testimonio vivo del P. Francisco Mejía a través de la oración, diálogo, convivencia y el trabajo físico; pero también de la vida de las comunidades, gracias a la invitación a 11 comunidades. Mediante un encuentro humano me inserté en su vida, viví como ellos: con lo necesario, caminando, trabajando, danzando, orando y celebrando.

El testimonio del P. Francisco “Cabo”, de las hermanas religiosas, de los Diáconos, Candidatos al Diaconando, principales, ministros, coordinadores y los demás servidores, me ayudaron a comprender cómo tiene que ser el seguimiento a Cristo: de entrega, servicio, sacrificio, dejándolo todo por el anuncio de la Palabra de Dios y poniéndola como centro de nuestra vida.

Terminé la experiencia con la misma alegría, agradecido con Dios. Regresé a mi Diócesis con la esperanza de considerar otra posibilidad de acercamiento a la misión, pero sobre todo de proyectar en mi vida la experiencia que viví y compartirla con mis compañeros y amigos.

Me queda claro que el compromiso de todos los bautizados nos exige que día a día nos pongamos nuestras botas, tomemos nuestro morral, nuestro azadón y nos pongamos en camino para trabajar y construir el Reino de Dios. Porque así como la cosecha es esperanza de vida para todos los campesinos, debemos de ser cada uno de nosotros para nuestros hermanos.

Publicación en Impreso

Edición: 120
Sección: Hagamos Memoria
Autor: P. Alfredo Monreal Sotelo

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