Musulmanes víctimas del terrorismo

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Por: Nanette Mendoza
e-mail: rn672523@iteso.mx

A principios de febrero, se conoció el asesinato del joven piloto jordano Moaz al Kasasbeh por medio de un video en el que se muestra quemado vivo dentro de una jaula. Este es un caso significativo al ser el primer asesinato de un prisionero musulmán como respuesta a la participación militar de Jordania, en la coalición contra el Estado Islámico, liderada por Estados Unidos.

El descontento generalizado del pueblo jordano se hizo evidente en manifestaciones, llevadas a cabo tres días después de la difusión de las imágenes, en las que miles de ciudadanos jordanos se congregaron en la capital jordana de Ammán. Estas muestras de ira jordana contaron con la participación de la reina Rania, quien llevó en sus manos una fotografía del piloto.

Otro musulmán víctima del extremismo islámico este año fue el policía Ahmed Merabet de ascendencia argelina, quien fue violentamente asesinado en los ataques de Charlie Hebdo del pasado 7 de enero en París, Francia. El policía de 42 años fue ejecutado con un balazo en la cabeza después de haber sido herido en una pierna, por lo que no pudo escapar de los terroristas.

El hermano del policía, Malek Merabet, expresó que su hermano había sido asesinado por dos musulmanes falsos y que el Islam es una religión de paz y de amor. También tomó la oportunidad para pedir que no se confunda a los extremistas con los musulmanes y para expresar que la batalla debe de ser contra el extremismo y no contra los ciudadanos musulmanes en Francia (The Guardian, 10/01/2015).

Esta asociación entre terrorismo e Islam que surgió a partir de los ataques terroristas del 11 de septiembre y ha escalado con la aparición del Estado Islámico, ha desembocado en el fortalecimiento de la falsa idea de que el terrorismo y el Islam son lo mismo. Dicha idea ha provocado una alerta constante por parte de los gobiernos del mundo, con el propósito de identificar y detener amenazas terroristas, que se ha traducido en una generalización de que todos los musulmanes son terroristas y fundamentalistas. Esta es una concepción errónea que es necesario desmentir, primeramente  haciendo la distinción de conceptos que muchas veces son entendidos como uno solo: el Islam, el terrorismo, el Estado Islámico y a su vez los árabes y los musulmanes.

¿Qué es el Estado Islámico?

El Estado Islámico (EI) es una organización terrorista que actualmente controla territorios en Irak y Siria. La organización militante proclamó el establecimiento de un califato que reclama el control de naciones enteras en la región del norte de África y de la Península Arábiga. Su actual líder, Abu Bakr al- Banghdadi, fue autoproclamado califa y ‘líder de los musulmanes del mundo’.

Sin embargo, el Estado Islámico no es lo mismo que al-Qaeda. Aun cuando en octubre del año pasado, el gobierno de Obama fusionó abiertamente a estas organizaciones terroristas, no deben confundirse.  Incluso dentro del terrorismo radical hay divisiones importantes y, si bien el Estado Islámico en Irak comenzó y se desprendió de al-Qaeda, éste último se ha deslindado de los actos de su ex afiliado.

Varios pueblos y naciones árabes han mostrado su descontento con respecto a las actividades terroristas del EI, entre ellos Jordania, por el reciente asesinato del piloto mencionado anteriormente.

El Islam, los musulmanes y los árabes

La visión del Islam a partir de los atentados terroristas no refleja los principios de fe que han atraído a su enorme y creciente número de seguidores. El Islam es hoy en día una de las religiones más populares y con más seguidores en todo el mundo, con alrededor de mil seiscientos millones de creyentes en 2012, que constituyen el 23% de la población global de ese año.

Las dos vertientes principales del Islam son la sunita, con una mayoría de alrededor del 90 por ciento de seguidores, y la chiíta que representa aproximadamente el 10 por ciento. Los seguidores de esta religión son conocidos como musulmanes. Al igual que el cristianismo y el judaísmo, el Islam es una religión monoteísta con una tradición espiritual identificada en el patriarca Abraham. La única deidad es Alá y su máximo profeta es Mahoma. Su libro sagrado es el Corán, se considera que fue dictado por Alá al profeta Mahoma por medio del arcángel Gabriel. Además del Corán, el Islam acepta otros libros sagrados como el Antiguo Testamento y los Evangelios, nunca por encima del Corán, pero sí como revelaciones divinas.

Los musulmanes reconocen a la figura histórica de Jesús mas no creen que Jesús es Dios, sino uno de muchos profetas reconocidos por el Islam que vivieron antes que Mahoma como Adán, Noé, Abraham, Moisés y Salomón.

A pesar de que los términos árabe y musulmán tienden a ser usados incorrectamente como sinónimos, no todos los musulmanes son árabes y no todos los árabes son musulmanes. De hecho, el país que contiene la mayor población musulmana no es un país árabe, sino un país del sureste asiático, Indonesia, seguido por India, Pakistán, Bangladesh y Nigeria.

Al pueblo árabe lo constituyen personas de diferentes grupos étnicos provenientes de aquellos países con lengua derivada del árabe clásico, los árabes seguidores del Islam constituyen solo una fracción de la población musulmana de alrededor del 20 por ciento. La cultura árabe no solo es islámica, sino que puede también ser cristiana, judía o incluso puede no estar afiliada a ninguna religión.

Una nueva amenaza: la islamofobia

Los actos terroristas perpetrados por extremistas islámicos y su difusión masiva han contribuido a que nazca un sentimiento de rechazo hacia los miembros de la comunidad islámica. Este sentimiento, conocido como islamofobia, tiende a generalizar y a agrupar a todos los creyentes y seguidores del Islam en una misma categoría, muchas veces acusándolos de extremistas, y esto ha despertado hechos de discriminación y racismo en los países que cuentan con una comunidad islámica considerable, por lo que es necesario reconocer que el terrorismo no es el Islam.

En algunos lugares la islamofobia ha motivado la creación de movimientos políticos radicales como se reflejó, hace algunos meses, con la fundación del movimiento de Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida, por sus siglas en alemán) en Dresde, Alemania. El movimiento ya ha sido desaprobado por muchos ciudadanos alemanes, e incluso también por la canciller alemana Angela Merkel.

 

 

El terrorismo en general es un alarmante problema en ascenso. En el 2001 ocurrió uno de los ataques terroristas más conocidos de la historia, el 11 de septiembre. Éste y otros ataques han significado para la comunidad musulmana y también para la comunidad árabe una serie de supuestos negativos en relación a sus creencias, sus formas de vestir, sus tradiciones y sus ritos, por ser constantemente agrupadas erróneamente como iguales.

Los prejuicios islamofóbicos y las actitudes de discriminación en contra de estos grupos derivan de la generalización y de la xenofobia, los cuales alimentan un grave problema de intolerancia. Es erróneo estereotipar comunidades enteras y el problema de discriminar a partir de estereotipos no es un problema ajeno a nuestra nación, donde frecuentemente se confunde a los migrantes centroamericanos como delincuentes y donde continuamente son excluidos y marginados.

Los estereotipos fundados en la ignorancia y en la falta de voluntad para reflexionar y repensar las actitudes negativas hacia un grupo desconocido, pueden llevar a la justificación de acciones violentas en contra de un grupo específico. De este problema deriva la responsabilidad conjunta que llama a gobiernos, medios y sociedad a no fomentar ésta u otras actitudes que fortalezcan o promuevan los supuestos que lleven a la intolerancia. No se debe olvidar que la intolerancia ha causado guerras y persecuciones a comunidades enteras a lo largo de la historia.

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