El Puente

Diócesis de Ciudad Guzmán, Jalisco, México

Los gritos del pueblo

Proceso de preparación a la Décima Asamblea Diocesana Post-sinodal

La sinodalidad es fundamental en el caminar diocesano, no sólo porque se haya realizado el Sínodo sino porque los pasos y acciones pastorales se han ido dando en Asambleas.

Por: Pbro. J. Lorenzo Guzmán J., Párroco de Huescalapa

La Diócesis de Ciudad Guzmán (DCG) se encuentra en el periodo de evaluación del Cuarto Plan Diocesano de Pastoral (2010-2016). Como parte de este proceso evaluativo tiene programada la Décima Asamblea Diocesana Post-sinodal, la cual tendrá lugar en Usmajac, el 18 y 19 de abril.

9a Asamblea Diocesana (4)

En ella participarán el obispo Óscar Armando Campos Contreras, los sacerdotes, tres laicos de cada parroquia, representantes de las Religiosas y los Seminaristas.

El Primer Sínodo Diocesano se realizó de 1994 a 1996, convocado por el segundo obispo Serafín Vásquez Elizalde. Como fruto de este acontecimiento eclesial, se elaboraron cuatro documentos sinodales: el primero sobre la vida de Iglesia en la base; el segundo describe la parroquia, comunidad de comunidades; el tercero habla de las vicarías pastorales y el cuarto trata de la Diócesis, Iglesia inculturada con rostro propio.

La sinodalidad en la Diócesis

Desde que nació, el 30 de junio de 1972, la DCG ha buscado responder a los desafíos que la realidad del sur de Jalisco le plantea para vivir la misión. Esta búsqueda ha sido a la luz del Concilio Vaticano II y de las Conferencias del Episcopado Latinoamericano, primero en Medellín 1968, en Puebla 1979, en Santo Domingo 1992 y Aparecida 2007.

La sinodalidad es fundamental en el caminar diocesano, no sólo porque se haya realizado el Sínodo sino porque los pasos y acciones pastorales se han ido dando en Asambleas desde el nivel de base, pasando por la parroquia, la vicaría y la diócesis. Lo que se aclara y decide a nivel diocesano, regresa a las parroquias para llegar nuevamente a los barrios, colonias y ranchos.

En el proceso diocesano han tenido una participación activa los laicos y laicas, agentes de pastoral de las comunidades. Ellos, como sujetos, aportan, discuten, proponen, toman parte en las decisiones y la ejecución. En este modo de dar pasos como Diócesis, se está realizando la evaluación del proceso pastoral, a la luz del Cuarto Plan Diocesano y de lo actualizado en la Novena Asamblea Post-sinodal.

Al acercarse el final de los seis años programados para poner en práctica el Plan, a finales de 2016 el Equipo de Vicarios y coordinadores se dio a la tarea de diseñar el proceso de evaluación, el cual presentó al Consejo Diocesano de Pastoral en su reunión del 16 de diciembre de ese año.

El lema de la evaluación es: “Haciendo camino”; y su objetivo: “Evaluar el proceso diocesano, a la luz del Cuarto Plan Pastoral y el actuar de la Novena Asamblea Diocesana Post-sinodal, para fortalecer el modelo de Iglesia servidora del Reino”.

Se tiene pensado que la evaluación sea cualitativa, para descubrir qué tanto se ha crecido como Iglesia diocesana en la misión. El Consejo lo aprobó y pidió que se comunicara a los Equipos de Dirección de las Vicarias y a los Equipos Diocesanos de pastorales específicas, para que se asimilara y asumiera, antes de plantearlo a las Asambleas vicariales y parroquiales.

Pasos en la evaluación

La evaluación parte de los barrios, colonias y ranchos, reunidos en Asamblea. Ahí se ha ido revisando el caminar y el crecimiento de Iglesia en la base. Se han estado evaluando las dos prioridades del Plan en el campo social: una, la promoción de la vida digna del pueblo, que responde al empobrecimiento y a la violencia; la otra, la defensa y el cuidado de la Creación, que responde al deterioro ecológico.

Lo que se evaluó en el nivel de base, se compartió en las Asambleas parroquiales durante febrero; en ellas también se hizo una relectura teológico-pastoral de los resultados. En marzo se realizaron las Asambleas vicariales para poner en común los resultados de la evaluación y las reflexiones de fe hechas en las parroquias.

El siguiente paso será la Décima Asamblea Diocesana Post-sinodal. En ella se va a trabajar con la síntesis de lo aportado por las Asambleas vicariales y se hará una reflexión de fe sobre los gritos del pueblo y de la Creación que suben hasta Dios.

De ahí que el objetivo de la Asamblea sea: “Confrontar la realidad de empobrecimiento, violencia y deterioro de la Casa Común con lo que realizamos, escuchar y atender los gritos del pueblo en los que Dios nos cuestiona, para descubrir nuevas luces que ayuden a colaborar en la transformación de esta realidad como Iglesia Servidora del Reino”.

En camino hacia el Quinto Plan de pastoral

La evaluación del Plan continuará con la misma dinámica, sólo que ahora será en relación a las tres prioridades en el campo eclesial: la Iglesia ministerial, la Iglesia misionera en la base y la formación de agentes para la vida digna.

Los resultados se trabajarán en la Onceava Asamblea Diocesana Post-sinodal, programada para los dos primeros meses de 2019.

Esta entrada fue publicada el 09 de mayo de 2018 a las 12:53 pm en la categoría Papel y tinta. Puedes seguir los comentarios a través del feed RSS 2.0

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