Lejos de la Paz mundial

La sospecha generalizada sobre el uso de armas químicas como medida de represión a la insurrección en Siria abre la puerta a la intervención de la comunidad internacional en este conflicto. Con más de tres años de enfrentamiento, el conflicto en Siria se convierte en uno de los conflictos armados más violentos de la historia. Con más de 100 mil muertos en tres años y alrededor de tres millones de desplazados. La situación no es sencilla, ya que los intereses geoestratégicos que se juegan en la región dificultan la intervención de la comunidad internacional.

Por un lado están Estados Unidos y la Unión Europea que presionan la salida de Bashar Al-Assad armando a los rebeldes y apoyando el movimiento insurgente; por el otro China, Irán y Rusia que apelan a la soberanía Siria para resolver sus propios problemas políticos. Los ataques perpetrados en la región de Guta al sur de Damasco, provocan la reacción de la comunidad internacional. La ONU exige la entrada de observadores para evaluar si se utilizan armas químicas en los enfrentamientos. Sin embargo la negativa del régimen a la verificación dificulta la tarea.

Siria es un claro ejemplo de la tibieza internacional frente a situaciones de emergencia humanitaria. A tres años del conflicto los intereses de las potencias han detenido el proceso de pacificación de la zona, mientras, las armas llegan a Siria para fortalecer a ambos bandos, tanto a los rebeldes como al régimen. En medio quedan los millones de desplazados, entre ellos, un millón de niños.

Al otro lado del canal de Zues, en Egipto, la represión de los militares contra los “hermanos musulmanes” ha cobrado la vida de más de dos mil personas. En un cambio sorpresivo, la élite militar de ese país, ha irrumpido en el proceso de reconstrucción, y ha desaparecido al presidente Mursi además de reprimir a sus simpatizantes y declarar el estado de excepción. Frente ello, Estados Unidos ha condenado el hecho y reducido la ayuda financiera que otorgaba al régimen, sin embargo no ha dejado de proveer armamento a la clase militar.

Parecía que el siglo XXI auguraba una época de paz y cooperación entre las naciones. Sin embargo la situación en Medio Oriente pone de manifiesto la escasa vinculación de la comunidad internacional con temas verdaderamente urgentes como las crisis humanitarias. Otro es el caso en el que la filtración de información pone al descubierto las redes de espionaje y complicidad de las grandes potencias. El negocio de la guerra es un cáncer que parece ganar la batalla en Egipto y Siria.

Publicación en Impreso

Edición: 131
Sección: Miradas
Autor: Carlos Cordero

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