La Ruta de Independencia pasó por Zacoalco

El Sur de Jalisco aportó su heroísmo en la lucha de la Independencia

Los festejos por los doscientos años del comienzo de la lucha de Independencia en México, es uno de los temas de conversación más importantes de las comunidades del Sur de Jalisco. Entre fuegos pirotécnicos, luces, adornos con los colores de la bandera mexicana, se recordarán a los hombres y mujeres que creyeron en un ideal de nación diferente, más justa y democrática. En estas conversaciones también se recordarán nombres de ciudades y sitios emblemáticos donde la lucha armada tuvo lugar.

En nuestra región Sur de Jalisco también fue escenario de luchas libertarias, particularmente en la comunidad que desde el 11 de noviembre de 1829, se le conoce como Zacoalco de Torres, en recuerdo del líder insurgente José Antonio “El Amo” Torres.

En la lucha de Independencia, muchas fueron las ciudades y pueblos involucrados que se incluyeron en la historia de México. Es el caso de los lugares en donde se abrió paso el cura Hidalgo quien comenzó su gesta armada en el Estado de Guanajuato, recorriendo las principales ciudades del Bajío y parte de lo que hoy es el Estado de México; viajó a la Nueva Galicia, hoy parte de Jalisco, donde en el sitio conocido como “Puente de Calderón” tuvo lugar una de las batallas más cruentas y emblemáticas del movimiento armado; siguió su recorrido hacia el norte del país, rumbo a Estados Unidos, siendo capturado, procesado y fusilado en la Ciudad de Chihuahua, el 30 de julio de 1811.

En este proceso tuvo seguidores en distintos puntos del país y ese fue el caso de José Antonio Torres quien nació en San Pedro Piedra Gorda hoy Manuel Doblado en el Estado de Guanajuato, el 2 de noviembre de 1775, hijo de los mestizos Miguel De Torres y María Encarnación Mendoza. En su infancia se dedicó a las labores del campo y llegó a ser el administrador la Hacienda de Atotonilquillo, de aquí el apodo del «Amo Torres». Antonio Torres se incorporó al movimiento de Miguel Hidalgo, cuando éste se dirigía a Guanajuato en septiembre de 1810. Tras entrevistarse con el cura de Dolores recibió el encargo de insurreccionar los pueblos de Nueva Galicia. La presencia del nuevo cabecilla alarmó a las autoridades virreinales.

Dos grupos insurgentes se introdujeron en esta zona del país a fines del mes de septiembre, uno de ellos encabezado por Navarro Portugal y Huidobro por los rumbos de Jalostotitlan, Atotonilco y La Barca; y el otro al mando de José Antonio «El Amo» Torres, por los rumbos de Sahuayo, Tizapán el Alto, Atoyac y Zacoalco.

A fines de octubre de 1810 se supo en Nueva Galicia, hoy Guadalajara, de la toma de Zacoalco por el «Amo Torres”, por lo que los Realistas nombraron a Tomás Ignacio Villaseñor para que saliera a batirlo. El domingo 4 de noviembre el ejército de Villaseñor se enfrentó al del jefe insurgente. Las fuerzas de Torres se precipitaron sobre el enemigo por todos sus flancos, los arrollaron completamente, al grado de no permitirle disparar ni un segundo cañonazo. La acción se vivió en las inmediaciones de Zacoalco. Las historias que se cuentan hasta la actualidad señalan que al día siguiente al enfrentamiento el campo de batalla estaba sembrado de doscientos realistas muertos.

Después del desastre de las tropas reales en el sitio de Zacoalco cundió el pánico entre la población y muchos españoles se prepararon para salir de la ciudad, temiendo ser víctimas de la turba. Las autoridades, cuando se percataron que no tenían tropas con las cuales resistir, permitieron la entrada de los insurgentes. El «Amo Torres» llegó a Guadalajara el domingo 11 de noviembre e hizo su entrada triunfal por la garita de Mexicaltzingo, conservando el mayor orden entre sus tropas. Después de que se ocupó la capital de la provincia, reorganizó la Audiencia reemplazando a las autoridades españoles que habían huido y emitió un bando de policía.

Torres dio parte a Hidalgo de lo acontecido y lo invitó a que fuera a recibir el mando supremo. Don Miguel quien entonces estaba en Valladolid, hoy Morelia, recientemente derrotado en San Jerónimo Aculco, aceptó la oferta y se dirigió para la capital de Nueva Galicia donde hizo su entrada el 26 de noviembre.

El final del Amo fue luego de participar en la defensa de Colima al ser capturado por Pedro Celestino Negrete y José de la Cruz. Torres fue condenado a muerte por la Junta de Seguridad y el Buen Orden de los realistas. La condena se cumplió en Guadalajara el 23 de mayo de 1812. Hubo un trato especial, se construyó una horca dos veces más alta de lo normal para que todas las personas pudieran observar su muerte.

El cuerpo quedó colgado durante varias horas y después se procedió a arrastrarlo, decapitarlo y descuartizarlo. La cabeza de «el Amo Torres» fue ensartada en una lanza y permaneció en la plaza durante cuarenta días, para ejemplo de las demás personas. El brazo derecho fue enviado a Zacoalco, lugar de su primera victoria. El brazo izquierdo fue expuesto de la garita de Mexicaltzingo. Una pierna quedó en la garita de San Pedro y la otra en la del Carmen. Cada una de sus partes llevaba la leyenda «José Antonio Torres traidor al Rey y a la Patria, cabecilla rebelde e invasor de esta capital».

Al término de los 40 días sus restos fueron retirados de los lugares de exhibición y arrojados al fuego por considerarlos indignos de recibir reposo en la tierra; las cenizas fueron esparcidas al viento para evitar que se reintegraran el día de la Resurrección. En San Pedro Piedra Gorda, la casa del Insurgente fue demolida hasta los cimientos y el solar quedó cubierto con sal para dejarlo yermo.

El escudo de armas de Zacoalco representa los motivos relacionados con su origen geográfico y por otra parte hace remembranza de la hazaña militar de José Antonio Torres, general insurgente que derrotó a las últimas fuerzas realistas el 4 de noviembre de 1810.

La guerra de Independencia costó sangre y muerte al pueblo mexicano. El Sur de Jalisco aportó su cuota de sufrimiento y heroísmo.

Publicación en Impreso

Número de Edición: 104
Autores: Edith y Claudia Barragán López
Sección de Impreso: De Viaje por el Sur

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *