Histórico castigo al genocidio

Después de 50 días de un doloroso y complejo juicio, el pasado 10 de mayo un tribunal penal guatemalteco declaró culpable de genocidio al general Efraín Ríos Montt. Lo encontró responsable de 15 masacres donde fueron asesinados Mil 771 indígenas ixiles mayas durante el régimen de facto que presidió entre 1982 y 1983. En su sentencia el tribunal consideró el impacto social e histórico de este hecho para Guatemala.

Aunque actualmente el juicio está en revisión por una controversia en la corte, es importante destacar que esta es una condena histórica. Por primera vez se condenó en América Latina a un ex mandatario por un delito de esta magnitud. Además el proceso representa un importante avance hacia el reconocimiento de los crímenes y contribuye a rescatar la dignidad de las víctimas.

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Ríos Montt llegó a la presidencia tras un golpe de estado en 1982 y permaneció en el poder sólo 16 meses. Sin embargo su mandato marcó el inicio del periodo más violento de la guerra civil que inició en 1960 y terminó en 1996 dejando cerca de 200 mil muertos, un millón de refugiados y más de 45 mil desaparecidos.

La condena es por 80 años en prisión, 50 por genocidio y 30 por crímenes contra la humanidad. Ambos cargos implican que Ríos Montt ordenó, autorizó e implementó la matanza sistemática de indígenas y opositores a la junta militar. Se calcula que durante su mandato cerca de 10 mil guatemaltecos, en su mayoría indígenas, fueron ejecutados extrajudicialmente y más de 100 mil fueron desplazados, además de 448 aldeas incendiadas y desaparecidas.

Lo que el genocidio trae consigo es la perversa creencia de que hay seres humanos inferiores, y que estos pueden ser marginados, abusados y asesinados, hasta llegar a exterminarlos. Con base en la comparecencia de testigos y víctimas que dieron cuenta de la masacre, se estableció que ésta fue una política de estado que contribuyó a la exterminación de cinco por ciento de la población Ixil.

Además de buscar el castigo de un ex mandatario, el mensaje detrás de la sentencia es su reconocimiento oficial de los crímenes cometidos contra el pueblo Ixil, y de que tales violaciones no quedan impunes y que no vuelva a suceder jamás. Ese fue el espíritu del primer juicio que castigó el genocidio contra judíos luego de la Segunda Guerra Mundial.

Es posible que Ríos Montt, de 86 años, no vaya a prisión. Sus abogados han apelado al procedimiento y buscan excepciones por su avanzada edad. Aunque lo que sigue es poco claro, lo importante para los guatemaltecos, las víctimas y sus familias, y para quienes han trabajado con grupos históricamente amenazados es saber que la justicia debe llegar tarde o temprano; ella debe ser piedra angular para la reconciliación y la construcción de un futuro posible, que sea colectivo e incluyente.

Publicación en Impreso

Edición: 128
Sección: Miradas
Autor: Ana María Vázquez

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