Futuro de Calderón, entre el exilio y el retiro

El presidente Felipe Calderón Hinojosa no tiene claro su futuro a pocos días de terminar su mandato. El desempeño en su administración y en general la mala imagen que le ha generado la fallida “Guerra contra el narcotráfico” hacen de Calderón un presidente que se despide con un grado de aceptación menor al que tenía cuando consiguió la presidencia, incluso ante la crisis de legitimidad en la que se vio inmerso el proceso electoral que lo llevó a Los Pinos.

Calderón deja un país con un relativo crecimiento económico, una relativa estabilidad financiera y con cierto prestigio internacional. Las acciones del presidente se ven menguadas por la sombra de la violencia.

Si bien el país ha consolidado su papel como potencia exportadora de manufacturas y como anfitrión ejemplar de cumbres internacionales, la realidad es que el mundo hoy percibe a México como un lugar de alto riesgo, inseguro y violento.

La jubilación presidencial

La tradición política en México indica una jubilación política y forzada de los Presientes al terminar su mandato, este hecho no los limita a dejar de trabajar. Carlos Salinas de Gortari al retirarse de su puesto presidencial, continuó su vida académica impartiendo cátedras y conferencias en diferentes universidades de Estados Unidos y Europa, para finalmente trabajar como director ejecutivo del Grupo Dow Jones que dirige una de las casas de bolsa norteamericanas.
Otro es el caso de Ernesto Zedillo, quien ha conseguido un puesto directivo en la Universidad de Yale en Estados Unidos, una de las universidades más importantes del mundo, y también se desempeña como consejero del grupo PRISA, una firma de entretenimiento, cultura y educación en España.

Sin embargo, no todos los presidentes terminan siendo consejeros internacionales. A Vicente Fox su formación austera le impidió conseguir un puesto en el extranjero y sobre todo participar en la academia. El ex mandatario consolidó su propio “Centro Cultural Fox” en el estado de Guanajuato, donde continúa su vida productiva, a través de la organización de eventos culturales.

A Calderón no le será fácil conseguir una actividad en el exterior. Si bien Salinas y Zedillo no terminaron su mandato con un alto grado de aceptación nacional, internacionalmente fueron reconocidos por las transformaciones económicas que hicieron en México y su historial académico, que incluye Doctorados en las universidades más prestigiosas de Estados Unidos, les abrieron las puertas para una jubilación privilegiada.

Calderón, por el contrarío, ya ha anunciado su interés por radicar en el extranjero una vez concluido su mandato, y no por que planee trabajar en algún organismo público, si no por cuestiones de seguridad. Así Calderón pasará a la historia no por ser “El presidente del trabajo” como prometió en su campaña política, sino por ser “El presidente de la inseguridad y la violencia” que incluso a él mismo afecta.

El retiro en medio de una demanda penal.

A este contexto se le suman las acusaciones internacionales que hay en contra de Calderón por su responsabilidad en la desestabilización social que se vive actualmente en México.

El 25 de noviembre del 2011, el abogado mexicano Netzai Sandoval presentó ante la Corte Penal Internacional la demanda en contra de Felipe Calderón Hinojosa por crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad. Documentada por más de 400 casos de asesinatos, desapariciones y torturas, entre otras tantas evidencias, esta demanda pretende responsabilizar a Calderón por la falta de estrategia al emprender una batalla abierta contra el crimen organizado.

El periódico “La Jornada” en su edición del día 26 de noviembre de 2011, detalla las posibilidades que existen de que Calderón sea llevado a esa corte internacional. En el artículo se consulta al especialista en Derecho John Akerman quien responde sobre las posibilidades de que proceda la demanda: “No hace falta que se pronuncie sobre la culpabilidad del Presidente (La corte Internacional), sino que reconozca los delitos y la imposibilidad de que sean investigados. Pensamos que esto es obvio porque en el Código Penal ni siquiera están tipificados, las autoridades judiciales no tienen ninguna autonomía para abrir una investigación, y el fuero militar todavía impide juzgar crímenes cometidos por el Ejército” apuntó.

A la fecha, la demanda continúa en el periodo de análisis por parte de la fiscalía especializada de la Corte Internacional. Sin embargo, ya se abrió una investigación formal para determinar si existe evidencia suficiente para comenzar un juicio en contra del Estado Mexicano por su responsabilidad en los hechos.

Si bien la Corte Internacional es un recurso para llevar a Calderón al banquillo de los acusados, la complejidad del conflicto armado en México dificulta que esto se lleve acabo. Además la Corte sólo ha enjuiciado a Presidentes considerados enemigos de la democracia y pertenecientes a países Africanos, con una única excepción en el caso de Milosevik, enjuiciado por el tribunal especializado en delitos en la guerra de Yugoslavia.

Por lo anterior Calderón deberá dedicarle un tiempo considerable a analizar este asunto y de ser resuelta en su contra la resolución de la Corte, deberá invertir en su defensa, así como trabajar para reconstruir su imagen pública.

Ni las golondrinas, ni el Ypiranga para la despedida.

Si bien han sido muchos los presidentes de México que han salido por la puerta trasera al terminar su mandato, ninguno a excepción de Porfirio Díaz se ha tenido que despedir en silencio y sin golondrinas. Incluso Díaz tuvo mejor suerte, ya que se retiró al exilio a bordo del buque alemán Ypiranga, y fue recibido con honores en Francia.

Calderón termina su sexenio con una ola de violencia que no deja de azotar la tranquilidad mexicana, un aumento considerable en la pobreza, y sin buenos nexos internacionales que le afiancen un futuro de consultor.

Pareciera que se cumple la sentencia: “todo acaba como inicia”, y esta no es la excepción. La elección que lo llevó a Los Pinos se vio opacada por las sospechas del fraude, y su retirada de la silla presidencial se ve teñida por la desaprobación de una ciudadanía que ya ha castigado a Calderón y a su partido apartándolos del gobierno de alternancia, que en 12 años fue el logro más grande que pudieron ofrecer. Pronto Calderón regresará la banda presidencial al partido que tanto trabajo costó echar del gobierno.

Publicación en Impreso

Edición: 120
Sección: Reflejo Internacional
Autor: Carlos Cordero

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