Experiencia convertida en fuente de agua

Nació en el verano de 1982. La han consolidado el tesón y la paciencia para hacer realidad su objetivo. Después de 30 años la formación de catequistas en la primera vicaría es una experiencia pastoral convertida en un manantial que ha alimentado la vocación y misión de cientos de seglares con el agua de la formación.

El P. Jesús Facundo y Consuelo Ríos son iniciadores y promotores de esta experiencia. Desde el inicio el objetivo fue: “Formar agentes para un nuevo estilo de catequesis que estuviera en sintonía con el proyecto pastoral diocesano, cuyo eje pastoral es promover la vida de Iglesia en los barrios, colonias y ranchos, teniendo como referencia el estilo de vida de las primeras comunidades cristianas”, afirmó el P. Facundo.

Frente al viejo molde de una catequesis centrada en la memorización de rezos, aprisionada en los textos de catecismo, orientada a la celebración de la Primera Comunión, la búsqueda de un nuevo modelo de catequesis evangelizador y comunitario ha sido el resorte que ha impulsado a coordinadores e integrantes del equipo vicarial de catequesis, a convertir esta experiencia de formación en una tierra fértil que ha producido buenos frutos.

Algunos de los frutos que confirman, que esta experiencia ha cumplido con su cometido son la sistematización del cuadro básico de formación, organizado en cuatro niveles con ocho cursos. El cuadro de profundización que ofrece el estudio específico de una dimensión de la catequesis. La elaboración de materiales para cada una de las etapas del proceso. La experiencia de papás catequistas. La promoción de la solidaridad y de la conciencia ecológica y el acompañamiento de un buen número de sacerdotes.

En el curso de verano número 30 participaron 400 catequistas, cerró una etapa y abrió otra con nuevas perspectivas. El P. Facundo señaló tres: “Una, es no encerrarnos sino abrir y socializar esta propuesta a las vicarías para recibir sus aportaciones que ayuden a mejorar lo que sea necesario. Otra, es la formación de los equipos para coordinar los cursos del cuadro básico. Y la tercera, es registrar por escrito la pedagogía y procedimientos de cada uno de los cursos, para que las vicarías que quieran realizar esta experiencia no dependan del equipo coordinador”.

Consciente de que los nuevos contextos plantean nuevos desafíos, el P. Facundo expresó: “No debemos perder de vista que el objetivo primordial de la catequesis es formar creyentes comprometidos en la comunidad cristiana y en la sociedad. Es una tarea exigente que implica asumir que la catequesis es responsabilidad de todos los bautizados; que los sujetos responsables son la familia y la comunidad a través de los catequistas; que exige salir y encontrarse con los alejados para atraerlos por el camino de las motivaciones, no de las obligaciones. Para consolidar este nuevo estilo de catequesis es fundamental formar el corazón de los sacerdotes, catequistas, padres de familia y bautizados en sintonía con el Nuevo Modelo de Iglesia. Si no recorremos estos caminos, no se llega al destino que se quiere”.

Publicación en Impreso

Edición: 120
Sección: Contraportada
Autor: P. Luis Antonio Villalvazo

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