El Papa con los indígenas

Pbro. Juan Manuel Hurtado López

Parroquia-Misión de Pantelho’

jmhl.signosdlt@gmail.com

 

La Visita del Papa a San Cristóbal de Las Casas revistió un carácter especial por los destinatarios de su mensaje: los indígenas. Dada la actual carestía y pobreza en la que vive la mayoría de los pueblos originales, con gran sacrificio ellos y ellas se trasladaron hasta San Cristóbal de Las Casas, después de recorrer por varias horas carreteras sinuosas.

Hubo rasgos especiales en el encuentro del Papa con los indígenas.

El altar y su entorno llevaban plasmadas las huellas de la cultura de los pueblos mayenses. El trasfondo era una réplica de la Catedral de San Cristóbal que es un huipil indígena. Abajo estaban simuladas las Cascadas de Agua Azul y la pirámide de Palenque. El ambón era una mazorca de maíz. Todo el entorno estaba adornado con siluetas de jaguares, gallinas, otras aves y flores. La mesa del Altar toda tallada con maderas preciosas. Lo que ahí resplandecía era la armonía propia de estos pueblos.

La Homilía del Papa fue contundente. “En el corazón del hombre y en la memoria de muchos de nuestros pueblos está inscrito el anhelo de una tierra, de un tiempo donde la desvalorización sea superada por la fraternidad, la injusticia sea vencida por la solidaridad y la violencia sea callada por la paz…un anhelo que tiene sabor a tierra prometida donde la opresión, el maltrato y la degradación no sean la moneda corriente. De muchas maneras y de muchas formas se ha querido silenciar este anhelo, de muchas maneras han intentado anestesiarnos el alma…muchas veces, de modo sistemático y estructural, sus pueblos han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad…¡perdón, perdón,  hermanos!  El mundo de hoy, despojado por la cultura del descarte los necesita”.

Para acompañar la misa estaba la marimba de las Hermanas Díaz, un Coro de más de cien voces indígenas, un mariachi integrado por cientos de elementos y la Banda mixe de Oaxaca. Las lecturas de la Palabra de Dios se hicieron en tsotsil y en tseltal. Parte de la Anáfora fue leída en tsotsil y en tseltal. El Padre Nuestro fue cantado en tsotsil. Una Misa con sabor a la tierra y a la cultura donde el Papa Francisco celebró la Eucaristía.

La visita a la tumba de jTatic Samuel fue un gesto fue altamente significativo. El Papa Francisco quiso visitar la tumba de Don Samuel y orar un momento ante ella. Era como confirmar todo un camino de Iglesia que Don Samuel acompañó durante 40 años como obispo; un camino de Iglesia autóctona, liberadora y profética que tiene en su base la opción por los empobrecidos. A esta Iglesia acompañó Don Samuel con consecuencias pastorales enormes: el nacimiento del Diaconado Indígena Permanente, los nueve mil catequistas que evangelizan en sus comunidades, Pueblo Creyente, el diálogo ecuménico y la traducción de la Biblia a varias lenguas mayenses.

Ahí estaban los frutos y los presentaban al Papa durante la Misa: las traducciones de la Biblia al tseltal, al tsotsil de Huixtán y de Zinacantán. Antes ya se había traducido la biblia al tsotsil de Chenalho’.

La Diócesis de San Cristóbal fue de nueva cuenta signo de contradicción. La seguridad y el control de la entrada al lugar de la Misa estuvieron a cargo del Estado mayor presidencial. A la hora de entrar muy de madrugada, policías y personal de Gobernación no permitieron el acceso a las 4 de la mañana como estaba acordado. Abrieron hasta las 6. Además, había muchos retenes hasta llegar al sitio asignado por el boleto. A esto se añade que clonaron los boletos y cuando llegaban los indígenas y otros mestizos a su lugar, su espacio ya estaba ocupado. Como éramos más de 90 mil personas, miles quedaron fuera. Esto causó rabia, indignación, impotencia, sufrimiento. Los hermanos y hermanas habían hecho su gasto, habían viajado y esperado durante largas horas desde la madrugada, y al final,  no pudieron entrar.

Ante esta situación, los sacerdotes ya levantamos una protesta y una denuncia que se leyó en las Misas del domingo 21 de febrero. Presento un fragmento de la Carta: “Con indignación la iglesia diocesana (Sacerdotes, religiosas, y todos y todas servidores y servidoras de nuestra diócesis) comparte la rabia, dolor, tristeza y frustración con los miles y miles de hermanos y hermanas que no entraron al encuentro religioso con nuestro papa francisco. Lamentamos que el gobierno haya causado este sufrimiento, indignación y enojo. Con esto manifiesta que la presencia de nuestros hermanos y hermanas indígenas le incomoda, le estorba a este sistema de gobierno”.

 

Todos estos sucesos nos hacen retomar las palabras del papa francisco: “con el diablo no se dialoga”.

 

La Iglesia de San Cristóbal sigue reflejando que es signo de contradicción, de la misma manera que lo fuera Don Samuel en su tiempo y Jesús de Nazareth. Sin embargo, la Iglesia de San Cristóbal recoge la enorme riqueza de la Palabra del Papa Francisco, su cercanía y cariño a los indígenas, a los ancianos y a los enfermos y sigue adelante en su misión sin dejar que esto la desanime.

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