El aislamiento es el infierno

Celebración del Día de la Vida Consagrada

Nos anima a estar abiertas a los cambios que propone la Iglesia, a estar disponibles para la misión, a no aislarnos, a trabajar por la comunión, a ser religiosas en salida a las periferias, a ir al encuentro de quien nos necesita, a no tener miedo de cambiar estructuras obsoletas.

Por: P. J. Lorenzo Guzmán J., Párroco de Huescalapa

81 religiosas, de las 28 comunidades presentes en la Diócesis, se reunieron el 3 de febrero en el Convento de las Madres Adoratrices para celebrar el Día de la Vida Consagrada.

Estar disponibles para la misión en las periferias (Foto J. Lorenzo Guzmán J.) (5)

Después de la Eucaristía, presidida por el P. Alfredo Monreal, estudiaron el documento Para Vino nuevo, Odres nuevos, de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, y se preguntaron a qué las anima como Consagradas.

El Obispo diocesano, Óscar Armando Campos Contreras –a quien le cantaron las mañanitas por ser día de San Óscar–, las felicitó y les dijo que las Consagradas son un don y una riqueza para la Iglesia. “Un don se agradece, se cultiva, se hace fructificar. Esto es responsabilidad de ustedes, del Obispo, de toda la Iglesia”.

Para ello las invitó a encontrarse con el Señor y con los hermanos, a no perder el kerigma, a dar testimonio de vida comunitaria a lo interno de cada congregación y a vivir la comunión con las demás congregaciones presentes en la Diócesis. “Nadie puede aislarse. El aislamiento es el infierno”, enfatizó.
Lo reflexionado durante la Misa, las palabras del pastor diocesano y el texto leído las animan a continuar en la realización de la misión desde sus variados carismas.

Nos anima a estar abiertas a los cambios que propone la Iglesia, a estar disponibles para la misión, a no aislarnos, a trabajar por la comunión, a ser religiosas en salida a las periferias, a ir al encuentro de quien nos necesita, a no tener miedo de cambiar estructuras obsoletas. Así lo expresaron las secretarias de los grupos. Insistieron que todo esto exige un discernimiento constante.

Para concluir, Monreal señaló que la Vida Consagrada es un don de Dios para esta Iglesia particular que camina en las tierras del Sur de Jalisco. “La respuesta (de ustedes) debe ser de entrega, servicio, generosidad. La Vida Consagrada se debe vivir con fe, esperanza y caridad”.

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