Cuando la fe se transforma en obras

Por: Arnaldo Zenteno

Durante el día las calles se pueblan de niños en los semáforos, por las noches las principales avenidas se van llenando de mujeres de todas edades, quienes ofrendan su cuerpo por dinero para sobrevivir, para sostener a su familia. Allí son vistas con curiosidad o morbo. Algunas personas para divertirse las agreden echándoles agua y huevos, o farisaicamente las tachan de pecadoras y con desprecio las llaman prostitutas. Ante esa realidad, igual que antes con los niños trabajadores de la calle, en las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) nos preguntamos: ¿cómo podemos ser la buena noticia de Jesús para estas Mujeres?

El primer paso es acercarnos a ellas, ahí, en las calles donde está su foco de trabajo, donde están sus compañeras. Las visitas las hacemos dos veces a la semana en la noche. Esta es la puerta de entrada al proyecto: acercarse a ellas con respeto, con cariño, sin condenarlas, sin querer hacerlas objeto de investigación. Es simplemente acercarse, saludarlas, platicar con ellas. Mostrarles con nuestra actitud y con nuestros hechos que las queremos como son y donde están, y que no nos avergonzamos de que nos vean con ellas. Es estar allí como Jesús, que se dejó tocar y lavar los pies por la mujer que el fariseo llamaba pecadora, y a la que Jesús llamó simplemente mujer. Jesús le dijo al fariseo: “Esta mujer ama más que tú”. No se imaginan la sinceridad con que ellas nos hablan, la alegría al encontrarnos cada noche, como una luz, en la noche de su vida.

El segundo paso fue entregarles unas cartas sencillas y coloquiales: “Cartas de Amor y Esperanza: Jesús y la Mujer, Jesús y los Niños”, “Ser mamá es una gran responsabilidad”, “Dios Liberador, la droga, el alcohol, la violencia, la policía, las elecciones, los usureros, la basura”.

Tercer paso. Además de visitarlas en la calle, acudimos a sus casas. Así las conocemos y nos conocen mejor, se genera una mayor cercanía y entendemos su situación al conocer su familia, su problemática y su entorno.

Cuarto paso. Tenemos una casa donde las escuchamos. Ahí encuentran atención personalizada de una psicóloga y de una trabajadora social. Los viernes tienen un taller de manualidades donde desarrollan sus habilidades y autoestima. Esa misma tarde tienen un taller sobre problemáticas de su interés: dignidad, derechos humanos, violencia intrafamiliar, alcohol y drogas, salud, educación de sus hijos. La formación cristiana se va dando dentro de esos temas.

Quinto. Se les ofrece la oportunidad de estudiar, mediante una beca, una carrera técnica como belleza, repostería o computación. De esta forma, si se dan otras condiciones, pueden ir dejando la prostitución.

Sexto. Para el cuidado de salud les damos un bono para el examen ginecológico: papanicolau, análisis de enfermedades de transmisión sexual (ETS) y de detección de VIH/SIDA. También se les acompaña y asesora en sus líos legales.

Séptimo. Dentro de un convenio con seis organismos hicimos una campaña en 29 municipios. Esta campaña fue en contra de la indiferencia ante la explotación sexual comercial infantil. La campaña se desarrolló en radio y televisión, con mantas en las calles y a través de un teatro popular.

Octavo. Atención a niños y adolescentes. A los niños les ofrecemos mini becas para su estudio de primaria y talleres de formación. Semanalmente tenemos un grupo de adolescentes, hijas o hermanas de ellas. Este grupo es ante todo preventivo. Hay también un grupo de niños y niñas promotores, que se preparan en torno a los factores de riesgo de la explotación sexual infantil, y luego reproducen esos talleres en la escuela pública donde estudian la primaria.

Noveno. En los días de la madre, del niño y de la Navidad, organizamos fiestas con las mamás y sus niños y niñas.

A manera de conclusión

Consideramos que todo esto que brevemente les he narrado está lleno de su vida, lleno de dolor, de amor y de esperanza. Nosotros mismos aprendemos de ellas, en especial de su lucha por rehacerse, salir adelante y hacer hasta lo impensable por sus hijitos e hijitas. Al mismo tiempo nos queda claro que una de las causas principales de esta situación es la injusticia de nuestra sociedad: falta de casa digna, de trabajo, de educación elemental, de oportunidades de desarrollo, así como de los contravalores como el machismo, la violencia, el lucro o la indiferencia.

Este proyecto es un ministerio. En las CEB los ministerios o servicios no se reducen a los servicios litúrgicos y a la visita a los enfermos, sino que también queremos vivir los ministerios en el espíritu de los primeros siete diáconos.

Nuestros proyectos CEB brotan de escuchar el clamor de nuestro pueblo y de una pregunta clave: ¿Cómo ser la buena noticia de Jesús para nuestras hermanas en situación de prostitución?

Perfil de Arnaldo Zenteno.

Por: P. José Sánchez

Arnaldo Zenteno es un sacerdote jesuita mexicano que tiene cerca de treinta años trabajando en Managua, la capital de Nicaragua. Para Arnaldo fue una opción trasladarse a este país centroamericano en plena lucha de liberación, para acompañar a tantos hermanos y hermanas en los dolores del parto de una nueva patria. Este jesuita vivió momentos de gloria después del triunfo de la revolución, pero también momentos de intenso dolor, como lo muestra en este escrito que mandó a petición mía para El Puente.

Zenteno acompaña con mucho amor y compromiso el proceso de las Comunidades Eclesiales de Base de Nicaragua, en donde existen proyectos eclesiales y sociales que se sostienen con la ayuda solidaria de muchas personas de otros países. Uno de estos proyectos es el que presenta en este documento. Además apoya a un comedor comunitario donde se ofrecen alimentos a los niños y niñas de la calle y las mujeres que viven en estado de prostitución, expresión de la situación de miseria en la que viven, fruto de la injusticia estructural del sistema neoliberal.

Publicación en Impreso

Número de Edición: 105
Autores: P. Arnaldo Zenteno y P. José Sánchez
Sección de Impreso: Luz y Fermento

3 pensamientos sobre “Cuando la fe se transforma en obras

  1. Yo he aprendido mucho en las Comunidades Eclesiales de Base, aprendido a conocer al Dios vivo, Arnaldo nos acompana espiritualmente,en nuestros proyectos sociales trabajamos con ninos y adolescenttes empoderandolos de sus derechos

  2. Muchas felicidades por preocuparse por esas niñas_mujeres, es muy importante e interesante toda la labor que realizan por darles a conocer la buena nueva

  3. Es un orgullo tener a nuestro padre Arnaldo tan humilde, sencillo y con un gran corazón lo amo mucho y le pido a Dios lo guarde siempre sin él qué sería de las Cebs .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *