Corazón de pobre

Pedro Casaldáliga cumplió 90 años de vida

Pbro. Luis Antonio Villalvazo

Mantiene su lucha para que los pobres sean sujetos de su liberación y forjadores de una nueva sociedad donde los pueblos tengan tierra, salud, educación, justicia y libertad.

Probablemente el nombre de Pedro Casaldáliga sea desconocido para muchos, pero su testimonio de fidelidad al Evangelio no debe pasar desapercibido por quienes creemos en la Buena Noticia y buscamos ser seguidores de Jesús.

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Pedro Casaldáliga nació el 16 de febrero de 1928 en Barcelona, España. Es hijo de campesinos. Ingresó al seminario de los misioneros claretianos y fue ordenado sacerdote el 31 de mayo de 1952.

Sus sentimientos de compasión con los pobres y su indignación contra la injusticia lo llevaron a dejar su patria. Se fue a África y en 1968 llegó al estado de Mato Grosso, Brasil para encarnarse en la vida y destino de estos pueblos. El 23 de octubre de 1971 fue consagrado obispo de la prelatura de San Félix de Araguaia.

El 16 de febrero, el pastor, profeta y poeta Pedro Casaldáliga cumplió 90 años de edad. Una manera de festejarlo es agradecerle su opción de vivir como pobre entre los pobres y su lucha porque los excluidos no sean objeto de limosnas ni mano de obra barata, sino sujetos de su liberación y forjadores de una nueva sociedad donde los pueblos tengan tierra, salud, educación, justicia y libertad.

Desde el inicio de su labor pastoral, por su defensa a los campesinos e indígenas frente a la voracidad del capital nacional y extranjero, sufrió amenazas de muerte por parte de los terratenientes y del régimen militar. En 1976 se escapó de ser asesinado. Los sicarios se confundieron y dirigieron una bala que arrebató la vida del sacerdote que lo acompañaba.

Desde hace 50 años, sigue viviendo en su mismo “palacio” de cuatro paredes de adobe y ladrillos sin enjarrar, conviviendo con su “hermano Parkinson” y el peso de sus años. Continúa dejando la puerta abierta por si alguien necesita el catre que siempre está disponible. Con esperanza sigue haciendo vida su lema que ha marcado su vida y su misión: “no poseer nada, no llevar nada, no pedir nada, no callar nada y, de paso, no matar nada”.

Con motivo de su cumpleaños, Leonardo Boff escribió: “Don Pedro es una estrella brillante en el cielo de nuestra fe, después de haber atravesado nubes, soportado oscuridad y vencido tempestades. Es la figura simple, pobre, humilde, espiritual y santa de un obispo que, extranjero, se hizo compatriota, lejano se hizo cercano, un humano que se hizo hermano universal”.
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Poema: POBREZA EVANGÉLICA

No tener nada. No llevar nada. No poder nada. No pedir nada.
Y, de pasada, no matar nada; no callar nada.
Solamente el Evangelio, como cuchilla afilada. Y el llanto y la risa en la mirada.
Y la mano extendida y apretada. Y la vida, a caballo, dada.
Y este sol y estos ríos y esta tierra comprada, por testigos de la Revolución ya estallada.
¡Y “más nada”!

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