Ante la crisis, cooperación

La crisis económica mundial impacta de distintas maneras: el aumento de precios, carencia de alimentos, quiebra de empresas y desempleo. Reporta la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que el desempleo está en su máximo nivel histórico. Hay 221 millones de desempleados en el mundo, mientras la generación de puestos de trabajo se estancó desde hace más de 10 años. Estamos en un punto en que sólo se podría mantener el nivel actual si se crearan el doble de los puestos de trabajo perdidos.

El panorama global es desolador, tanto para los países más desarrollados como para los de crecimiento medio. Y si las economías ricas están en crisis profunda, nos urge generar alternativas propias para atender nuestras necesidades. Así, el auto empleo, los negocios familiares y el desarrollo de proyectos de cooperativa son una alternativa.

Las finanzas son el sector más afectado en la crisis; cuánto dinero tenemos y cómo podemos gastarlo es una de las cosas donde más sentimos sus efectos. Por eso mismo, las cooperativas como modelo de empresa son una alternativa muy atractiva; en ellas los beneficios son para todos sus miembros, y el concepto de ganancia cambia. Los clientes también se ven beneficiados, se sienten más seguros y con garantía en sus compras. Por lo tanto, los negocios son más estables y tienen menos riesgo de quebrar. Y por eso son altamente resistentes a la crisis.

Además, son negocios donde se protegen la libertad de adhesión, la no discriminación por condición social, etnia o género, por diferencias políticas o de religión. Es un esquema altamente equitativo y justo en todos sus sentidos.

Propician una forma de organización colaborativa, en la que la relación entre clientes y propietarios es personal y cercana; en la que las ganancias se distribuyen en beneficio de todos. Con una conciencia de su contexto, las decisiones del negocio o proyecto tienen una perspectiva colectiva; son sensibles a su entorno.

La Organización Internacional del Trabajo las define como “uno de los pilares del desarrollo económico y social nacional e internacional” (R. 193, 2002). Conciliando los valores sociales con el objetivo económico, las cooperativas pueden fortalecerse y no sólo lograr crecimiento y éxito, sino también sustentabilidad. Y son así, nuestra propia alternativa ante la crisis.

Publicación en Impreso

Número de Edición: 115
Autores: Ana María Vázquez
Sección de Impreso: Miradas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *