Material sobre Iglesia ministerial

El presente material, que retoma lo que ha ido pasando en el proceso pastoral de nuestra Diócesis y quiere ser una aporte más a él, nació con la finalidad de ayudar a los primeros Candidatos a Diáconos Permanentes de nuestra Diócesis a profundizar en la ministerialidad de la Iglesia. Este es pues el temario creado para la materia de Iglesia Ministerial que ellos han estudiado como parte de su proceso de preparación para el ministerio diaconal.

Sabemos que la Iglesia es ministerial o no es Iglesia y que su servicio tiene como modelo a Jesús, que es el Siervo de Yahvé. Esto lo hemos ido aclarando muy bien en el caminar de la Iglesia Particular de Cd. Guzmán, sobre todo a partir del Curso de Pueblo Nuevo 82 en el que estudiamos sobre la Iglesia ministerial. Desde entonces en nuestra Diócesis se ha estado buscando profundizar en este aspecto de la Iglesia, guiados por el ideal de configurarla con el rostro de Iglesia servidora.

De hecho, el impulso a los servicios asumidos por los laicos en las colonias, barrios y ranchos y el reconocimiento de los ministerios laicales han sido prioridades en los Planes Diocesanos de Pastoral, especialmente en el segundo y el tercero. Igualmente en el proceso hacia el Cuarto Plan hemos descubierto que uno de los problemas estratégicos en la Diócesis es que en las parroquias no se promueve suficientemente una Iglesia Ministerial, con amplia participación laical en su campo específico y en la pastoral. Esto ha estado propiciando que una prioridad a trabajar en los próximos años sea la de Iglesia Ministerial.

El presente material, Los ministerios en la Iglesia, que retoma esto que ha ido pasando en el proceso pastoral de nuestra Diócesis y quiere ser una aporte más a él, nació con la finalidad de ayudar a los primeros Candidatos a Diáconos Permanentes de nuestra Diócesis a profundizar en la ministerialidad de la Iglesia. Este es pues el temario creado para la materia de Iglesia Ministerial que ellos han estudiado como parte de su proceso de preparación para el ministerio diaconal.

La elaboración de estos temas tiene una doble finalidad: por una parte, estudiar con los Candidatos a Diáconos la dimensión ministerial de la Iglesia y ubicar allí el ministerio diaconal; por otra, tener un material en la Diócesis que sirva de capacitación para los laicos y laicas que en sus comunidades hayan sido elegidos para desempeñar un ministerio y realicen su proceso de preparación a su reconocimiento. Esta segunda finalidad quiere ser respuesta a la necesidad que se tiene en nuestra Iglesia Particular de un material de apoyo en la preparación de los candidatos a ministros y, además, es una de las tareas que se ha propuesto realizar el Equipo Diocesano de Ministerios Laicales, tarea que el Consejo Diocesano de Pastoral también le ha encomendado.

Los temas de estudio están organizados en seis unidades, con cuatro temas cada una de ellas. Se parte de la persona de Jesús, el Siervo de Yahvé, que forma una comunidad de servidores y la envía al mundo a servir con el Evangelio; ese servicio, que se vive por medio de una variedad de ministerios en las primeras Comunidades Cristianas y se va perdiendo a lo largo de la historia de la Iglesia, es recuperado y proyectado por el Concilio Vaticano II, que vuelve a la Iglesia a su condición de Pueblo profético, sacerdotal y real de Dios. Al final llegamos a nuestra Diócesis en su búsqueda por ser Iglesia Ministerial al servicio del Reino. Estas son las unidades:

1)    Jesús es el Servidor por excelencia.

2)    La Iglesia es servidora.

3)    Los ministerios en el Nuevo Testamento.

4)    Los ministerios en la historia de la Iglesia.

5)    Los ministerios hoy.

6)    La ministerialidad en nuestra Diócesis.

Con la conciencia de que la formación de los bautizados, con mayor razón de quienes han sido llamados al ministerio ordenado, no debe ser sólo académica, es decir, de contenidos, sino que se trata de una formación en la mística de servicio, cada tema tiene tres momentos: el primero es de encuentro con la Palabra de Dios; se lee y reflexiona un texto bíblico. El segundo momento es el tema de estudio y el tercero es la proyección del tema al ministerio diaconal, tratando de aclarar en qué consistiría su servicio en el caso de ser ordenados Diáconos.

En los temas de estudio se ha intentado facilitar el conocimiento, reflexión, profundización y proyección de la riqueza de documentos que el Magisterio de la Iglesia ha elaborado en relación a la participación activa y consciente en la vida y misión de la Iglesia, tanto de parte de los laicos como de los Diáconos Permanentes. Igualmente se ha facilitado el estudio de reflexión hecha por especialistas en la dimensión ministerial de la Iglesia, sobre todo teólogos. Por eso en los temas se encuentran transcritos muchos textos que, de otra manera, sería difícil que los Candidatos a Diáconos Permanentes los tuvieran en sus manos.

El siguiente paso con este material va a ser adaptarlo para que sirva de apoyo a las parroquias en su proceso para el reconocimiento de ministerios laicales. Las parroquias, con los presbíteros a la cabeza, son responsables de promover a los laicos y laicas para asumir un servicio en su barrio, colonia o rancho, y de asegurar la formación de aquellas personas que han sido elegidas por su comunidad para ejercer un ministerio y, de manera especial, cuando ese ministerio está en camino del reconocimiento. Las parroquias son también responsables de promover el ministerio diaconal y de acompañar a quienes vayan siendo llamados a este ministerio.

Que su comunidad crezca en la vida comunitaria por la vivencia del Evangelio y que esto sea fruto del cumplimiento de la misión que recibimos de Jesús. Que en cada parroquia, en cada barrio, colonia y rancho, que como Diócesis «crezcamos en todo hasta aquel que es la cabeza, Cristo, de quien todo el cuerpo recibe trabazón y cohesión por la colaboración de los ligamentos, según la actividad propia de cada miembro, para el crecimiento y edificación en el amor» (Ef 4, 15-16). Que los que estudien estos temas crezcan en su capacidad de servir al estilo de Jesús, «que no vino a ser servido sino a servir y dar su vida como rescate de una muchedumbre» (Mt 20, 28).

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