El Puente

Diócesis de Ciudad Guzmán, Jalisco, México

Homilía para el domingo de Cristo Rey 2017

El pobre, sacramento de Jesús

Textos: Ez 34, 11-12. 15-17; 1 Cor 15, 20-26. 28; Mt 25, 31-46.

 

Cristo Rey A 17

Este domingo celebramos la solemnidad de Jesucristo como Rey del Universo. Por eso, para prepararnos a recibirlo en la Comunión, la Palabra de Dios nos habla de su reinado y de un juicio.

El proyecto de salvación de Dios tiene como punto culminante la consumación, que sucederá cuando Jesús resucitado haya acabado con todos los signos del mal, entregue el Reino a su Padre y se le someta, como dice san Pablo. El texto de Ezequiel nos anticipa el juicio que Dios hará entre oveja y oveja, entre carneros y chivos; san Mateo nos describe el juicio final que hará Jesús.

En el juicio está tomada la imagen del pastor que, al final de la jornada, aparta a las ovejas de los cabritos. Las ovejas son muy mansas y duermen tranquilamente; en cambio, los chivos son locos durante la noche y no dejan dormir a las ovejas. Por eso su pastor separa a unas de otros.

En el caso del juicio final, ¿cuál será el criterio que Jesús utilizará para realizar esto entre sus discípulos y discípulas? Está fácil decirlo con las palabras, pero es un gran cuestionamiento para nosotros hoy. El criterio será la atención que se dé al pobre. A los que coloque a su derecha los llamará benditos y los invitará a tomar posesión del Reino; se trata de los que atendieron al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado. A los que ponga a su izquierda los llamará malditos y los enviará al fuego eterno, porque viendo a los hambrientos, sedientos, forasteros, desnudos, enfermos y encarcelados, no los atendieron.

Unos y otros le preguntarán el porqué. Ni unos ni otros caerán en la cuenta del motivo de esa decisión. Jesús la dice: porque en cada pobre está Él y si se atiende al pobre, si se vive la compasión con él, si se le trata como hermano, si se le integra a la comunidad y a la sociedad, es a Jesús mismo a quien se le sirve. Pero si no se atiende al pobre, si se le ignora, se le trata como un inferior, se le mira como un animal, se le excluye de la Iglesia y de la sociedad, es a Jesús a quien se le deja de servir. Cada pobre es sacramento de Jesús, es manifestación y presencia suya.

Este es el desafío para nosotros: descubrir a Jesús en los pobres; esto implica verlo, valorarlo, servirlo, promoverlo, rehacerlo, porque en cada pobre está Jesús. En nuestra comunidad parroquial tenemos muchas oportunidades para vivir nuestra relación sacramental con Jesús: ¿Cuántos enfermos hay? ¿Cuántas personas ancianas –algunas abandonadas– viven en nuestros barrios? ¿Cuántos migrantes pasan por aquí? ¿Cuántos borrachitos y borrachitas nos encontramos día a día? ¿Cuántos adolescentes y jóvenes están atrapados en la droga? ¿Cuántas personas, la mayoría de ellas indígenas, caminan entre nosotros para ir a su trabajo o a comprar la comida del día? ¿Cuántos miembros de esta población están en la Penal? ¿Cuántas madres solteras o abandonadas con sus hijos hay en el pueblo? Son presencia sacramental de Jesús. ¿Qué estamos haciendo con todos esos hermanos y hermanas? ¿Descubrimos a Jesús en cada uno y los servimos? ¿O, más bien, nos burlamos o hasta nos divertimos con ellos, pasamos de largo, incluso juzgándolos y diciendo cosas de esos hermanos y hermanas, para tranquilizar nuestra conciencia?

Domingo a domingo celebramos el sacramento de la Eucaristía, recibimos con devoción la Comunión sacramental, reverenciamos a Jesús en la Hostia consagrada, lo adoramos como el Santísimo Sacramento, pero lo ignoramos cuando se nos hace visible en cada pobre, lo descuidamos aunque lo veamos sufriendo entre nosotros, con nuestro desprecio lo hundimos más en su situación. Que esta celebración nos impulse a servir a los pobres, porque ahí está el Rey Jesús.

26 de noviembre de 2017

Esta entrada fue publicada el 25 de noviembre de 2017 a las 9:06 am en la categoría Página Diocesana. Puedes seguir los comentarios a través del feed RSS 2.0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *