Homilía del 4º domingo ordinario 2011

“Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos” (Mt 5, 3). Así comienza Jesús el Sermón de la Montaña. Esta bienaventuranza es la síntesis de las otras siete y del proyecto de vida de los discípulos y discípulas de Jesús. Todos y todas hemos recibido el llamado a tener espíritu de pobres y nuestra vida tiene que ser un esfuerzo permanente por vivir así. Y hay una garantía: quien tiene espíritu de pobre tiene abierta la puerta de entrada al Reino.

“Dichosos los pobres de espíritu”

Textos: Sof 2, 3; 3, 12-13; 1Cor 1, 26-31; Mt 5, 1-12.

Samuel Ruiz, obispo con espíritu de pobre

 

“Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos” (Mt 5, 3). Así comienza Jesús el Sermón de la Montaña. Esta bienaventuranza es la síntesis de las otras siete y del proyecto de vida de los discípulos y discípulas de Jesús. Todos y todas hemos recibido el llamado a tener espíritu de pobres y nuestra vida tiene que ser un esfuerzo permanente por vivir así. Y hay una garantía: quien tiene espíritu de pobre tiene abierta la puerta de entrada al Reino.

La pobreza de espíritu consiste en vivir en apertura total a Dios. Solamente eso. El discípulo no debe tener otra aspiración que la de experimentar la asistencia de Dios en sus esfuerzos por vivir en la hermandad, por no estar apegado a los bienes materiales, por solidarizarse con el pobre, por ser misericordioso, por construir la paz a través de la justicia. Así vivió el Obispo Don Samuel Ruiz, que se fue al encuentro definitivo con el Señor el pasado lunes.

Tenemos que aprender de las personas que tratan de ser fieles al Evangelio, como Don Samuel. Él, a lo largo de su vida, asumió y vivió la invitación de Sofonías: Busquen al Señor, ustedes los humildes de la tierra, los que cumplen los mandamientos de Dios. Busquen la justicia, busquen la humildad (2, 3). Él vivió según el espíritu de las Bienaventuranzas:

“El comienzo del Sermón de la Montaña que nos muestra el evangelio de Mateo con el discurso de las bienaventuranzas, nos demuestra la calidad del hombre que fue el jTatic Samuel, ya que encarnó en toda su integridad la palabra de Jesús. Hoy, con toda verdad, podemos llamar al jTatic, bienaventurado. Por su identificación con los pobres y afligidos, por su perseverancia para vencer el mal a fuerza de bien, por las lágrimas que le vimos derramar al lado de los humillados víctimas de la crueldad humana a los que él les enseñó a trabajar por la justicia, liberándose de cualquier sentimiento de rencor y de cualquier movimiento de venganza, confiando en que el Señor, es la recompensa de los justos.

“Él es un ejemplo de los hambrientos y sedientos de justicia; con todas sus fuerzas trabajó por desterrar la injusticia y suplantarla por la justicia. Con todas sus fuerzas mantuvo por encima de todo su lucha por el respeto a los derechos humanos y a la dignidad de todos y todas. No había sufrimiento que no tocara su corazón. Siempre ante quienes lo calumniaron, lo trataron de detener por los medios más ruines en este trabajo por el bien de la comunidad humana, don Samuel actuó siempre con misericordia ante ellos, esperando con paciencia que un día entendieran cuál sería el fin desastroso de sus vidas si seguían adheridos al mal, a sus ambiciones y a su egoísmo.

“Don Samuel tuvo ojos para ver la imagen de Dios en cada uno de sus hermanos y hermanas porque tenía el corazón limpio. Y con toda verdad vemos que hasta el final de su vida se conservó como un auténtico hijo de Dios por su trabajo por la paz, que nace de la justicia y del amor.

“Dichoso tú, jTatic Samuel, perseguido por la causa de la justicia, porque tuyo es hoy en plenitud el Reino de los Cielos. Dichoso tú, jTatic Samuel, que fuiste objeto de injurias y calumnias; de innumerables persecuciones, de vituperios, de insultos por la causa de Jesús, que es la plenitud de la vida de los pobres, la plenitud de la vida para todos los seres humanos en esta tierra. Alégrate ahora y salta de contento ante Dios porque esto lo sufriste por ser profeta fiel de Jesús. Dichoso tú, jTatic Samuel, que hoy disfrutas de la recompensa de los justos” (Raúl Vera).

30 de enero de 2011

1 pensamiento sobre “Homilía del 4º domingo ordinario 2011

  1. esto es muy bonito me sirvio de mucho par hacer las mniciones del domingo que me correspondia jeje graxias y estoy esgenial

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