Una experiencia que animó nuestro trabajo pastoral

“Don Braulio Rafael León Villegas, obispo de nuestra Diócesis de Ciudad Guzmán, está realizando las visitas pastorales a las diferentes parroquias que conformamos la Diócesis. A la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Jiquilpan, Jalisco, nos tocó recibir al Señor Obispo y a los sacerdotes que lo acompañaron en la Visita Pastoral los días 2 y 3 de agosto del presente año”. Así comienza la relatoría de la Visita Pastoral que hacen por escrito Elizabeth Díaz García y Virginia Velasco Chávez, dos agentes de pastoral de la parroquia.

La visita pastoral es una de las responsabilidades especiales del Obispo pues, como dice el Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, con ella “mantiene contactos personales con el clero y con los otros miembros del pueblo de Dios. Es una oportunidad para reanimar las energías de los agentes evangelizadores, felicitarlos, animarlos y consolarlos; es también la ocasión para invitar a todos los fieles a la renovación de la propia vida cristiana y a una acción apostólica más intensa”.

En este artículo retomaré algunas de las cosas que las personas le platicaron a Don Rafael y algo de lo que él les fue comentando, especialmente en relación a la misión de Iglesia en las tres zonas, o centros como les llaman ellos, en que está organizada la parroquia.

El Plan parroquial, claro y sencillo

En el primer momento, después de la llegada y saludo a la comunidad, reunida en el templo parroquial, el señor obispo “nos manifiesta el gusto de estar realizando esta visita pastoral, al mismo tiempo explicando en qué consiste dicha visita”, a decir de las relatoras.

Ya en el encuentro con el Consejo Parroquial, el señor Cura Manuel Torres Panduro presentó el Plan Pastoral de la parroquia. Enseguida, como aparece en la relatoría, “el Señor Obispo nos hace el comentario que nuestro plan parroquial está muy claro y sencillo, nos dice que tenemos actividades muy concretas que sí podemos realizar y que ojalá pronto lo podamos poner en práctica”. Nuestro Pastor, don Rafael, promulgó el Plan en ese mismo encuentro.

El culto debe influir en la vida

El primero de los centros visitado por el Señor Obispo fue el conformado por los barrios san Sebastián, san Martín y san Francisco. Ahí se tocó y profundizó la dimensión litúrgica y la experiencia formativa de las comunidades. A nombre de estos barrios, la señora Rosa Solano dirigió el saludo al principal visitante. Dijo: “le presentaremos nuestro trabajo pastoral como Iglesia comprometida con el Evangelio de Jesús y en respuesta al bautismo que un día recibimos”.

Las coordinadoras de los grupos de reflexión le expusieron: “La Liturgia, la Palabra de Dios, la Misa congrega a la comunidad; esta se alegra y participa en el domingo, en los barrios y en los grupos. […] Las experiencia de las celebraciones de la Palabra de Dios son con entusiasmo y ánimo porque la fe nos convoca en un mismo lugar, la gente es sencilla y participa cuando se forman pequeños grupitos de trabajo, la liturgia se hace presente y se vive en los diferentes acontecimientos del pueblo o de los grupos”.

Respecto a la capacitación expresaron: “En todo este trabajo no olvidamos la capacitación y formación de los agentes de pastoral. Aquí se hacen vida los planes diocesanos, vicarial y parroquial; se impulsa el trabajo, y se les da una respuesta más concreta a las prioridades, a los intercambios de experiencias a nivel diocesano, vicarial y parroquial, el estudio de los cursos de Pueblo Nuevo, capacitación de Biblia, del Magisterio latinoamericano: Medellín, Puebla, Aparecida; Evangelii Nuntiandi; Que en Cristo, nuestra Paz, México tenga vida digna; y sin olvidar, como centro de todo, a la Biblia que es Palabra de Dios que siempre ilumina nuestra fe y los trabajos, a pesar de las dificultades”.
Después de escuchar la experiencia de todos los servicios, el Señor Obispo compartió su reflexión. “Aparecida nos deja un reto: hacer atractivo para los demás el participar de la liturgia […]; el equipo de liturgia tiene el compromiso de hacer que la gente celebre la Eucaristía. El culto debe influir en la vida, en ser solidario, servicial con los demás, vivir en comunidad y vivir las grandes virtudes de los cristianos: amor, esperanza, fraternidad, generosidad. Hay mucho que hacer”, expresó Don Rafael.

Queremos servir a ejemplo de Jesús

La visita pastoral prosiguió en el centro tres, integrado por los barrios de san Felipe, san Isidro y san Pedro. Las personas de esas comunidades le platicaron sobre la diaconía, es decir, sobre la manera en que viven el servicio y cómo viven desde su servicio la espiritualidad cristiana.

El Equipo de Prematrimoniales manifestó las motivaciones que tienen para dar un servicio. Lo que le comentaron al Señor Obispo me parece que sintetiza lo que mueve a los demás agentes de pastoral de la comunidad a servir. Le dijeron: “sabemos que como bautizados estamos comprometidos a dar un servicio a nuestra comunidad y queremos aportar con lo poco que podamos para luchar por transformar la realidad que actualmente vivimos; también nos anima el saber que al servir a los demás estamos sirviendo a Jesús y estamos siguiendo el camino que él nos enseñó […]. Por último, nos motivó y animó a tener esperanza en una nueva y mejor vida para nuestras familias y nuestro pueblo”.

Una vez que Don Rafael escuchó a todos los equipos de servicio en el centro tres, declaró que le llamó mucho la atención que manifestáramos que queremos servir a ejemplo de Jesús. Y luego, como parte de los objetivos de la Visita Pastoral, animó a los agentes de pastoral a continuar con su servicio, según el mismo testimonio de Elizabeth y Virginia: “El Señor Obispo nos anima a seguir trabajando y a que siempre tengamos presente la importancia que tienen nuestros servicios, y sobre todo, que siempre nos dejemos guiar por el Espíritu Santo”.

Que no sólo nos interese lo económico

El último de los centros en recibir la Visita de nuestro Pastor fue el dos al que pertenecen los barrios san Antonio, santa Teresita y La Cruz. A partir del trabajo de estos tres barrios se profundizó en otras dos dimensiones de la vida de la Iglesia: el kerigma y la koinonía. El kerigma se refiere al anuncio de la Palabra, y la koinonía, a la vida comunitaria que surge como respuesta al anuncio de la Palabra.

Al recibir al Señor Obispo, a nombre del centro, la Maestra Mary le dijo lo que significaba su presencia entre ellos: “Este gran acontecimiento nos anima y fortalece bastante para seguir adelante con nuestros trabajos pastorales que, como usted se dará cuenta, no están al 100%, pero sí le estamos poniendo muchas ganas para intentar cumplir con las prioridades pastorales de nuestro Cuarto Plan Diocesano”.

En representación de la Cooperativa “Campo Deli”, que se dedica a elaborar conservas con frutas de la temporada, su presidenta Tere Aceves presentó al Señor Obispo su experiencia de trabajo, nacida de la escucha de la Palabra. Le dijo: “en una reunión [de reflexión de la Palabra] en donde analizábamos alguna problemática de nuestro pueblo, detectamos que nuestro río estaba muy contaminado por lo que decidimos formar un grupo de mujeres ambientalistas a favor del medio ambiente […]. Decidimos […] limpiar nuestro río. Haciendo este trabajo descubrimos que había varias huertas de guayaba y mucha fruta de esta se tiraba o los dueños ya no la cortaban porque no tenía precio. Viendo esta situación, decidimos trabajar en equipo formando una cooperativa donde pudiéramos procesar la guayaba”.

Luego, haciendo una reflexión sobre su trabajo en común y la incidencia de este en la comunidad, sobre todo porque se abren algunas fuentes de empleo para jóvenes y señoras, Tere comentó: “En nuestra cooperativa tenemos inquietudes ecologistas y luchamos por el bienestar de las familias. Tenemos muy claro cómo trabajaron las primeras comunidades cristianas y queremos que nuestra cooperativa tenga esos principios: que no sólo nos interese lo económico, sino que sepamos seguir compartiendo nuestra fe, el trabajo, las alegrías y logros obtenidos”.

Sobre estas dos dimensiones del kerigma y la koinonía, las relatoras de la Visita Pastoral registraron por escrito las palabras del Señor Obispo: “la Palabra de Dios debe ser lámpara para nuestro caminar; la Palabra de Dios la debemos tener siempre presente”. Esto animó muchísimo, no sólo a las mujeres cooperativistas, sino al resto de agentes de pastoral de la parroquia.

Para terminar, Don Rafael valoró lo que significa la vivencia de la comunión entre las comunidades de la parroquia. “La comunión nos ayuda a llenar los vacíos que tiene el centro, ya que él ve que sí se vive la comunión con los otros dos centros”, les dijo. Y luego de felicitar a las mujeres por su participación, los animó a seguir adelante con sus trabajos.

Conclusión

Como se puede percibir, las Visitas Pastorales, en este caso la realizada en la comunidad parroquial de Jiquilpan, están cumpliendo su cometido. El Señor Obispo se está encontrando personalmente con los miembros del Pueblo de Dios, sacerdotes y laicos. Al encontrarse, y hacerlo como hermano y pastor, se está propiciando la escucha, el diálogo, la animación mutua, el fortalecimiento del caminar de las parroquias en su proceso de evangelización y el desempeño de su ministerio episcopal.

Las Visitas Pastorales continúan. Don Rafael ha terminado de visitar todas las parroquias de la Sexta Vicaría. Ahora, en próximas fechas, se dispone a recorrer las parroquias de la Tercera Vicaría a partir del mes de noviembre. Esperamos que su presencia impulse la misión evangelizadora en todos los barrios y ranchos de las comunidades parroquiales.

Publicación en Impreso

Número de Edición: 113
Autores: P. Lorenzo Guzmán
Sección de Impreso: Iglesia en Camino

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *