Rescatar el derecho a soñar

Enrique Dussel es filósofo, historiador y teólogo de la liberación. Fue uno de los ponentes en la Jornada Teológica del Norte, habló sobre el “Caminar Teológico-Pastoral de la Iglesia en América Latina”. Dio un testimonio que recorrió las principales etapas del pensamiento latinoamericano. Nacido en Argentina, estudió en Europa, estuvo un tiempo en Israel y al volver a Latinoamérica descubrió la originalidad del pensamiento de este continente que vive en la desigualdad. Vio la necesidad de desarrollar una filosofía de la liberación y junto con los integrantes de La Comisión para el Estudio de la Historia de las Iglesias en América Latina y el Caribe (Cehila), escribió la historia de las Iglesias en América Latina.

Durante la Jornada Teológica del Norte fue entrevistado por Adital, agencia eclesial de prensa de Brasil. De esta entrevista recojo algunos puntos que considero importantes sobre la actualidad y vigencia de la Teología de la Liberación que está ligada a nuestra realidad y da explicación a las contradicciones de nuestra cultura:

“La Teología de la Liberación, dice Dussel, fue la fe cristiana de gente que sabía teología, pero que tenía ciencias sociales (…) entonces inventaba al hablar de teología, planteaba nuevos temas y proponía nuevas soluciones. Esta reflexión está íntimamente ligada al dolor del pueblo pobre y creyente en camino de liberación; la Teología de la liberación tiene como mediaciones las ciencias sociales.

Dussel habla de tres etapas que ha tenido la Teología de la Liberación.

“La primera fue la del siglo XVI, crítica de la emancipación de España y Portugal y de la conquista, que justificaba la idea de que los naturales de estas tierras eran personas de segunda clase, por tanto, podían ser reducidos a las encomiendas”. De esta etapa fueron autores Fray Bartolomé de Las Casas y Tata Vasco.

La segunda fue la que surgió en los años 60-70, crítica de la situación de dependencia de los países latinoamericanos de las naciones dominadores que alentaba la liberación de los pobres, convertidos en sujetos de su propio desarrollo. De esta etapa son Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff y Rubem Alves. Ahora estamos en una tercera etapa que pide una nueva Teología de la liberación que denuncie el proceso de emancipación de nuestros países con respeto a la globalización neoliberal. No se trata de repetir los temas de los años ‘60 del siglo pasado, “Hay que hacer, afirma Dussel, todo de nuevo pero con la misma hipótesis”. Los autores que se trataban en los años 60’ no son los mismos que en el siglo XXI, hay que estar muy atentos a los nuevos pensadores que ofrecen herramientas para una reflexión actual. Hay la teología feminista, la ecoteología, la teología negra, la teología india. La Teología de la Liberación se ha diversificado, y aún hacen falta otras. No es que sean varias, sino que son varios lugares teológicos de una misma escuela de reflexión teológica.

Un tema que no se ha tratado y del que Dussel prometió escribir es sobre el Estado como constructor del Reino de Dios:

“Hasta ahora no se ha tratado este tema, porque se ha puesto al Estado y a la Teología como dos cosas totalmente distintas y contrarias. El Estado construye el Reino de Dios y no es eclesial”.

Otro tema de la entrevista fue el movimiento de los “Indignados”.

“El movimiento en realidad empezó entre los árabes. Es un efecto de la crisis del capitalismo, que por su tecnología crea un desempleo estructural espacialmente entre los jóvenes, que no se puede remediar sin cambiar de sistema económico. No son ahora los obreros o los campesinos como lo decía Marx, sino los jóvenes los que están tomando la bandera de la reivindicación, porque son ellos las principales víctimas de este sistema que no tiene futuro para ellos”.

Esta protesta de los indignados ha rescatado el derecho a soñar en países como España, Inglaterra, Italia, Estados Unidos, Chile, México. Este movimiento en EUA ha introducido una nueva imaginación, ha rescatado el derecho a soñar en un sistema que intentó convertir a todos en hipnotizados al hacer equivaler el consumismo con la felicidad y la realización. Los pobres se ponen de pie y denuncian a las empresas más ricas, a los bancos y gobiernos. No luchan para reformar un sistema, sino para sustituirlo.

“Les digo a los indignados: ustedes, en las plazas, pueden estar un tiempo, pero, al fin, van a tener que volver a las casas. Lo que hay que hacer es cambiar el sistema político. El sistema político es sólo representativo y se ha separado la representación del pueblo. Hay que crear un sistema participativo, representativo y entonces crear todas las instituciones en las que el pueblo pueda exigir la representación y fiscalizarla. Esta revolución es política. Así los indignados dejarán de estar en las plazas y ocuparán todas estas instituciones como pueblo, vigilándolas”.

Dussel ve en este movimiento una gran esperanza de liberación. Para Dussel la Teología de la Liberación tiene vigencia y hay que renovarla.

Publicación en Impreso

Número de Edición: 114
Autores: P. José Sánchez
Sección de Impreso: Luz y Fermento

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