Pensar la Iglesia hoy

El ecumenismo nos salva del eclesio-centrismo y nos encamina a la construcción del Reino de Dios, nuestra meta.

Del 5 al 8 de octubre realizamos en la Ciudad de México la Jornada Teológica de la Región Norte “Esperanza de Liberación y Teología”. El motivo fue celebrar los 50 años del Concilio Vaticano II y los 40 del inicio de la Teología Latinoamericana.

La Jornada Teológica se caracterizó por su dimensión ecuménica. Ahí nos encontramos cristianos y cristianas venidos de diferentes tradiciones religiosas: bautistas, luteranos, anglicanos, presbiterianos y católicos. Me llamaron la atención dos rasgos: El primero fue un ejercicio de pensar la Iglesia hoy; y el segundo fue su dimensión ecuménica.

Pensar la Iglesia hoy

La Iglesia continúa la misión de Jesús en cada tiempo y cultura. No está hecha de una vez por todas, debe responder permanentemente a los diferentes desafíos que le pone la historia. Como dice el Vaticano II, retomando la afirmación de san Agustín: “La Iglesia va avanzando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios” (LG 8).

En la Jornada Teológica situamos la Iglesia en seis coordenadas que le dieron atingencia, peso histórico, sentido de la encarnación. Por esto pusimos como línea transversal el clima de violencia que se vive en nuestro país, y también las esperanzas y anhelos de paz que caminan a la par que la violencia. Trazamos los seis ejes de discusión y de reflexión: economía, ecología, participación ciudadana, derechos humanos, ecumenismo y práctica eclesial.

No quisimos que nuestro pensar la misión fuera hueco, desencarnado. Quisimos asumir los retos que le pone la situación actual a nuestra manera de vivir la Iglesia. Fieles al método teológico latinoamericano, hicimos un ejercicio del ver, juzgar, actuar. Y también echamos mano del triple nivel en que se mueve la teología de la liberación. Recogimos la reflexión del pueblo en su caminar, la reflexión de los pastores y la reflexión teológica más sistemática, académica.

Los participantes fueron desde indígenas, amas de casa, jóvenes; también había pastoras y pastores, religiosas y presbíteros; y finalmente, personas con maestría, licenciatura o doctorado en teología. Creemos que todo este aporte es valioso y necesario. La Iglesia la formamos todas y todos las y los bautizados; la reflexión teológica debe ser hecha por todo el Pueblo de Dios.

Partimos del misterio de la Iglesia como continuación del mismo misterio trinitario, que se hace presente por la encarnación del Hijo de Dios en la historia y por la misión dada por Jesús a sus discípulos y discípulas. A partir de ahí la Iglesia inicia su peregrinar hasta la parusía.

Enviada a evangelizar, la Iglesia debe vivir la encarnación en la historia y en la cultura de los pueblos. Por esto la categoría teológica privilegiada del Vaticano II es Pueblo de Dios. Así lo expresaron los teólogos y comentaristas que prepararon la Constitución Lumen Gentium como Gerhard Philips, Yves Congar, Henri de Lubac, el Card. Lercaro. La Iglesia debe ser el Pueblo de Dios y sobre todo la Iglesia de los pobres, como lo quería el Papa Bueno, Juan XXIII. Esto le da densidad a la categoría teológica Pueblo de Dios.

Por esto la Iglesia no puede prescindir de la historia, ni de la cultura de los pueblos. El ejercicio que hicimos de manera ecuménica en esta Jornada Teológica, al asumir los seis ejes de discusión, le da peso al aporte surgido de este acontecimiento.

La dimensión ecuménica

El trabajar ecuménicamente le da a la reflexión teológica otra dimensión en el clima de violencia que vive México y también de exclusión por tanta pobreza. Es una muestra de que el diálogo entre Iglesias, entre países, entre los diferentes estratos del Pueblo de Dios, es posible. Es una muestra de nuestra contribución a la paz.

Hay otro punto que me parece más profundo todavía. El diálogo ecuménico nos encamina hacia lo central de nuestra fe que es el Reino de Dios. Como sabemos –y la exégesis bíblica así lo demuestra- el centro de la predicación y de la práctica de Jesús fue el Reino de Dios. Esto nos lleva a no centrar nuestra reflexión teológica ni nuestra práctica pastoral en la Iglesia, sino en el Reino de Dios.

En esta perspectiva sí coincidimos las diferentes tradiciones cristianas y religiosas. Buscar la vida en abundancia; promover y defender los derechos humanos; promover una economía solidaria, de suficiencia y no de despilfarro; luchar por una ecología integral; buscar la constitución de los sujetos a través de una participación ciudadana que toma en sus manos su manera de vivir; y promover el respeto y el diálogo entre las diferentes Iglesias, organizaciones, partidos, etnias y culturas, nos sitúa en una perspectiva del Reino de Dios al estilo que lo hizo Jesús.

El ecumenismo nos salva del eclesio-centrismo y nos encamina a la construcción del Reino de Dios, nuestra meta.

Conclusión

La Jornada Teológica de la Región Norte fue un ejercicio de reflexión teológica que deja enseñanzas y frutos. Frutos que hay que cosechar y semillas que hay que volver a sembrar, como hacen los campesinos. Y enseñanzas que hay que aplicar en nuestros trabajos.

Publicación en Impreso

Número de Edición: 114
Autores: P. Juan Manuel Hurtado
Sección de Impreso: Ventana desde la Fe

2 pensamientos sobre “Pensar la Iglesia hoy

  1. Buscando documentación sobre el Concilio en vistas a nuestra celebración-curso diocesano por los 50 años, en 16-18 de octubre di con tu artículo de el puente.
    Gracias, muchos saludos.
    Estoy pensando imprimir un cuadernillo con diversas aportaciones sobre el Concilio y el post-concilio.

    el maistro

  2. Para Juan Manuel

    Buscando documentación sobre el Concilio en vistas a nuestra celebración-curso diocesano por los 50 años, en 16-18 de octubre di con tu artículo de el puente.
    Gracias, muchos saludos.
    Estoy pensando imprimir un cuadernillo con diversas aportaciones sobre el Concilio y el post-concilio.

    el maistro

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