Panamericanos fue el despilfarro con resultados inciertos

En octubre de este año Jalisco fue sede de los XVI Juegos Panamericanos. La trascendencia de esta justa continental se vio nublada por el excesivo gasto público destinado a la construcción de estadios e infraestructura, así como el pobre impacto económico que representó para las localidades sedes, entre ellas, la región Sur de Jalisco.


El recuerdo de la justa panamericana en los ciudadanos es distinto al difundido por sus promotores. Hay desilusión de espectadores inconformes que no pudieron comprar boletos para asistir a las competencias. También los ciudadanos de Guadalajara están descontentos por los daños ecológicos causados por la Villa Panamericana al Bosque de la Primavera. Existe una percepción general de que la inversión que se realizó para la organización de la justa no trajo la derrama económica esperada.

En las localidades sedes la desilusión radica en el gasto elevado que realizaron los gobiernos municipales, estatal y federal. Para el caso de Guadalajara, el gasto se enfocó en la restauración y modernización de algunos estadios, la construcción de otros, y en grandes obras de mantenimiento a las principales arterias viales de la ciudad. En la región Sur de Jalisco la inversión se enfocó en habilitar la Laguna de Zapotlán como pista de las competencias de canotaje.

El proceso de construcción de infraestructura para la justa fue ampliamente cuestionado también porque se desaprovechó infraestructura deportiva existente y que requería una inversión menor. Fue el caso de las instalaciones de la UdeG en Guadalajara que no se incluyeron dentro del programa por las diferencias políticas entre las autoridades universitarias y el gobierno estatal. Otro ejemplo fue el conflicto derivado de la licitación para la construcción de la Villa Panamericana.

Antecedentes del despilfarro

Desde 1998 el Ayuntamiento de Guadalajara buscó ser la sede de los Juegos Panamericanos, pero no fue sino hasta el 2006 que lo consiguió. Una vez acreditada la ciudad como sede, corrió el interés por las licitaciones tanto para construcción de infraestructura cómo para la gestión de publicidad y eventos alternos al encuentro. Pasaron casi cinco años caracterizados por la pugnas para recibir la concesión los contratos generados.

El conflicto más relevante fue el que se dio en torno al proyecto para construir la Villa Panamericana, inicialmente planeada en las inmediaciones del Parque Morelos y finalmente construida en el Predio del Bajío a escasos metros de la zona protegida del Bosque de la Primavera. En la planeación comenzó la competencia por el despilfarro. Un ejemplo fue la inversión de 100 millones de pesos en el fallido intento de construir el estadio de atletismo en la Barranca de Huentitán.

La alternancia política en los Ayuntamientos de la Zona Metropolitana fue un hecho que contribuyó a que se modificara la planeación en la inversión por intereses partidistas. En general el gasto en infraestructura ascendió a unos 3 mil millones de pesos.

Gran parte de este dinero se gastó de forma incorrecta. Un ejemplo de ello fue la mala planeación en la construcción del Estadio de Atletismo. Para edificarlo en el predio “La Curva”, fue necesario destruir un conjunto de canchas de futbol recién inauguradas. La inversión fue de mil 200 millones de pesos, como lo señaló la revista Proceso en su número 1879.

La Justa Panamericana se inauguró el 14 de octubre, con ello empezó la desilusión por la ausencia de la gran derrama económica prometida por el Gobierno Estatal. En general la ciudad se observó tranquila y el caos turístico que el sector empresarial esperaba ansiosamente simplemente quedó muy lejos. Los hoteles tuvieron un 90% de ocupación, pero en general los comercios de la ciudad no vieron grandes aumentos en sus ganancias como consecuencia del consumo turístico.

A la desilusión de una buena parte de la sociedad se sumaron los reclamos por el retraso en los apoyos prestados por el Gobierno del Estado a cientos de comunidades en las regiones Costa Sur, y Costa Norte de Jalisco, que en esos días enfrentaron fuertes lluvias y los deslaves ocasionados por el huracán Jova que trajo fuertes afectaciones a las comunicaciones, las viviendas y la producción agrícola de trece municipios de esta zona del estado.

La autoridad estatal priorizó estar en la Fiesta de América que en los planes de reconstrucción y apoyo a las zonas afectada. Pese a todo esto, los Juegos fluyeron, y el 30 de octubre se celebró una fastuosa ceremonia de clausura donde participaron artistas internacionales.

Resultados Inciertos ¿Quién ganó en los Juegos?
Al final de esta Fiesta de América los verdaderos ganadores fueron las empresas que consiguieron contratos con el gobierno para la construcción de infraestructura y venta de souvenirs. Los pequeños empresarios de servicios, como propietarios de restaurantes y hoteles pequeños, se beneficiaron muy poco de la “gran derrama económica” que el gobierno prometió. Tampoco los pequeños artesanos de las ciudades sede porque los corredores artesanales no se encuentran cerca de los centros deportivos.

En un inicio se nos trató de convencer sobre los beneficios que nos traería a todos los jaliscienses un evento cómo este. Pero una vez más fueron los más grandes los que se beneficiaron, dejando de lado a los pequeños y micro empresarios que son los que realmente necesitan un impulso para crecer.

Prueba de esta incertidumbre son las declaraciones de Alonso Ullúa Vélez, Secretario de Promoción Económica en Jalisco en las que postergó la entrega de los resultados de estudios de impacto económico hasta el próximo año.

Queda la duda en torno al futuro de las 22 sedes nuevas construidas. Entre ellas el futuro que se le dará a la infraestructura adaptada en la Laguna de Zapotlán. Los espacios construidos demandarán mantenimiento aún en el marco de una profunda crisis económica. Ojalá que el gobierno gestione un plan eficaz para mantener y promover el uso de estos espacios.

Ya es posible ver algunas consecuencias de la mala planeación de los Juegos: la Villa Panamericana está en medio de la polémica generada por el desagüe de sus aguas negras cerca del área ecológica protegida del Bosque de la Primavera. Desechos que se posan sobre el área natural protegida más importante de la capital del estado afectando el equilibro de su ecosistema.

Huichi: Una mascota no tan incluyente


Como parte de los preparativos de los Juegos, el comité organizador diseño tres mascotas que reflejaran la cultura jalisciense. Una de estas mascotas fue “Huichi”, que evocaba a una venada huichola, haciendo alarde de la inclusión del sexo femenino en las competencias, así como una representación de la cultura wixárika. Sin embargo el Comité no consultó con la comunidad wixárika sobre las implicaciones del venado como un icono comercial.

Para los huicholes el venado es uno de los más importantes símbolos religiosos, que se vio mancillado al ser usado como “mascota” con intereses comerciales. El legado cultural de la comunidad wixárika a la cultura jalisciense, obligaba al Comité Organizador a tener mayor consideración en utilizar un símbolo religioso que representa la unidad con la naturaleza.

Estadios vacíos, boletos agotados
El recuerdo más claro que perdurará en Jalisco de la justa panamericana es que un día antes de comenzar las competencias ya no había boletos disponibles para asistir a los estadios. Sin embargo en las transmisiones televisivas de las competencias los escenarios lucían vacíos.

El fenómeno fue tal que en muchos estadios permitieron el acceso gratuito a las competencias para mitigar el ausentismo de espectadores. Esto se debió en gran medida a la concesión desmedida de boletos para patrocinadores y organizadores, que no asistieron y que hicieron caso omiso al comité organizador de regresar los boletos en caso de no poder asistir a las competencias.

Publicidad Panamericana manufacturada en China


Un indicador del fracaso en la supuesta derrama económica generada por la Justa Deportiva, es el relacionado con las concesiones publicitarias en materia de recuerdos. La empresa que ganó la licitación fue A&C Group, importadora tapatía que “manufacturó” en su totalidad los souvenirs con las mascotas de los juegos. Y mencionamos “manufacturó” porque en realidad importó la mayoría de estos productos de China, como lo declaró su directora Adriana Camacho el 21 de octubre al periódico Milenio.

Basta con revisar la etiqueta de cualquier souvenir para descubrir la leyenda “Hecho en China”. Esto llama la atención porque buena parte de las ganancias de la comercialización de recuerdos fue a parar al país asiático, en lugar de emplear al sector manufacturero local generando empleos.

Publicación en Impreso

Número de Edición: 114
Autores: Carlos Cordero
Sección de Impreso: Dichos y Hechos

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