Los sueldos no alcanzan para “lujos”

Ernesto Cordero, Secretario de Hacienda, declaró en febrero de este año que había familias “luchonas” que en México les alcanzaban 6 mil pesos para vivir y pagar mensualidades de casa y coche. Emilio González, gobernador de Jalisco, lo secundó y dijo a principios de este mayo a la cadena CNN que en promedio las familias jaliscienses perciben 14 mil pesos mensuales.

La clase política hace maromas con sus cifras para dibujar una realidad más alegre. Pero incluso en las cifras hay maneras más congruentes de leerlas. El maestro Jorge Rocha reveló en su artículo “De los Seis pesos y otras Quimeras” (El Puente. No. 108) en torno a las condiciones económicas en las que viven las familias del Sur de Jalisco.

Según el Censo del Inegi lo más común es que los trabajadores de Jalisco ganen alrededor de 5 mil pesos mensuales. Y de acuerdo al estudio que realizó el Cepad y el Iteso concretamente en el sur de Jalisco ocho de cada diez trabajadores reciben entre cero y cuatro mil pesos al mes.

Estas cifras se reflejan en historias que son menos alegres que las cifras de los funcionarios.

¿Para qué alcanza el sueldo del mes?

A las personas les cuesta trabajo hablar de lo que ganan y cómo lo gastan. Pero hay quién sí se anima. Juan Bosco Pérez, es albañil y soldador. Trabaja en una construcción en Ciudad Guzmán y mientras compartía el desayuno con un grupo de compañeros y animado con sus porras explicó que hay dos épocas del año en que el trabajo es escaso: “En la época de las aguas es que casi no hay chamba porque no se puede trabajar y falta y baja el trabajo”. Esos días son particularmente complejos, pues cobran por trabajo realizado.

Luego narró su visión personal en torno al sueldo que percibe: “Los sueldos no están ni más o menos. Están bajos. Tengo esposa y cinco hijos. Yo le doy a “mi vieja” y ella que se haga bolas. Si falta en la semana a ver cómo conseguimos por ahí”. Aunque no dice cuánto gana específicamente, los sueldos de los albañiles y sus ayudantes promedian entre 800 pesos y mil 500 pesos a la semana.

Juan siguió y explicó cómo reparte el gasto: “La casa es propia y es una ventaja. La luz y el agua yo la pago aparte. El sueldo ajusta para irla pasando, aunque no queramos tenemos que irlo estirando el cabrón, para que ajuste para ropa y todo. Para lujos no ajusta, para salir a la playa, solamente haciendo un sacrificio, de comprar ropa es hacer un cambio cada tres meses, pero no como antes que sí se podía comprar cada mes, o mes y medio”.

Y por lujos, además de la recreación y el vestido digno, también se entiende un coche o camioneta propia para el transporte y para el trabajo: “No ajusta para tener coche, ni camioneta. Mejor en bicicleta. Teléfono, internet y computadoras no alcanza. Solamente el teléfono celular y con treinta pesos para toda la semana porque ya es indispensable”.

Juan Carlos Hernández, otro de sus compañeros presentes en la plática agregó que un lujo que no puede darse es el contratar un sistema de televisión por cable. De otros bienes culturales como libros o periódicos. También entra en la lista de los lujos.

En casa: “Comer lo mejor posible”

Cecilia tiene un hijo pequeño que aún no va a la escuela. Ella trabaja y gana 3 mil pesos al mes. Su marido también pero vive en otro municipio y sólo conviven algunos fines de semana. El esposo gana 5 mil pesos pero tienen que pagar dos rentas.

Y así la señora, explicó: “una parte importante, la más importante es en atender a mi hijo. Es cuidar que no le falte nunca leche, pañales y sobre todo la medicina. Ir al pediatra no está fácil. Es cuidar el gasto para que a él no le falte nada”.

Coincidió con los varones en cuanto a que no alcanza para lujos: “me gustaba mucho pintarme el pelo. Me compraba un pantalón al mes. Salía con mis amigas. Y no es por mi hijo. Es porque a mi marido lo corrieron del trabajo aquí y se tuvo qué ir”.

Hombres y mujeres completan con esfuerzo las carencias de la vida. También creatividad y cariño a sus familias. Para continuar los esfuerzos y ganarle centavos a los pesos y obtener satisfactores. Es una lucha que hacen con amor. Con espíritu de lucha y que a veces cansa, lastima y no, no se parece a la de las cifras oficiales.

Publicación en Impreso

Número de Edición: 109
Autores: Carlos Efrén Rangel
Sección de Impreso: Raíces del Sur

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