La urgente necesidad de una reforma migratoria

Las decisiones políticas tanto de México como de Estados Unidos no han sido las indicadas para solucionar la problemática de migración. El tema se ha hecho complejo cuando aparece sólo en épocas electorales y factores como la pobreza y el desempleo han obligado a los mexicanos a buscar una mejor calidad de vida. Viven entre la espada y la pared.

Durante las últimas décadas la migración se ha convertido en un importante problema sin resolver entre Estados Unidos (EU) y México. Factores como la pobreza, el desempleo y la desigualdad en México han aumentado el número de personas que emigra para buscar una mejor calidad de vida.

A pesar de las acciones de EU para controlar sus fronteras, no se ha logrado reducir la cifra de quienes llegan a ese país de forma irregular. De acuerdo a un estudio del Departamento de Seguridad Interna de EU, el número de mexicanos que cruza la frontera de manera irregular pasó de cuatro millones 680 mil en el año 2000, a seis millones 650 mil en 2009; en solo nueve años hubo un incremento de 42%. Este estudio señaló además que México es el principal país de origen de inmigrantes no autorizados.

Las implicaciones de este flujo migratorio son importantes por los impactos generados en los migrantes en ambos países. Por un lado, los mexicanos en EUA son perseguidos y muchas veces deportados por su situación legal irregular. La otra opción es permanecer en México y enfrentarse a la pobreza, el desempleo, los bajos salarios y a condiciones laborales precarias.

Ni regularización ni formalización

No hay indicadores de que EUA apruebe una ley que legalice a los inmigrantes en ese país pese a que los intentos por reformar el sistema migratorio vienen de años atrás. En 1996 durante la administración de Bill Clinton se implementó la “Reforma de Inmigración Ilegal y Responsabilidad del Inmigrante” que criminalizaba a los inmigrantes en el país. En 2001 durante el gobierno de George W. Bush se aplicó la “Ley 287g” que como consecuencia de los atentados del 11 de septiembre reforzó la seguridad y permite a policías ejercer funciones de inmigración.

Con una visión contraria a las leyes anteriores en 2007 se intentó introducir el proyecto “Ley para un País Seguro y una Inmigración Ordenada”, una alternativa para legalizar a trabajadores y proteger las fronteras que fue rechazada por el Senado estadunidense. La realidad es que no se ha dado una solución definitiva.

Como resultado de esta ausencia de respuesta a nivel federal, estados como Florida, Georgia, Arizona y Alabama han implementado leyes locales que criminalizan y persiguen a los inmigrantes. Estas medidas, sumadas a la mencionada falta de regularización, han llevado a manifestaciones de descontento por el nulo avance en el tema, como la ocurrida en marzo de 2010 en Washington, D.C.

Migrantes son un mercado electoral

El fenómeno de la inmigración hacia EU implica en parte un juego político en el que convergen la incapacidad para implementar una reforma migratoria y la situación económica de México que no ha logrado brindar a sus ciudadanos las oportunidades suficientes para que tengan una mejor calidad de vida, quedándoles como única salida la migración.

Las promesas de la reforma migratoria únicamente aparecen en campañas electorales para atraer el voto latino, el grupo se ha convertido en parte importante del electorado estadounidense. Un ejemplo fue la elección de Barack Obama en el 2008.

De acuerdo al periódico inglés The Guardian, en las elecciones pasadas 18 millones de latinos tuvieron derecho al voto. Sin embargo, estas promesas resultan ser mecanismos para atraer seguidores y posteriormente se deja atrás su cumplimiento.

Reforma migratoria no tiene para cuándo

La incapacidad de concretar un acuerdo migratorio con EU que legalice a los casi 12 millones de inmigrantes indocumentados, de los cuales aproximadamente siete millones son mexicanos, ha complicado el panorama para estas personas. Por un lado, los mexicanos en EU se ven obligados a enfrentar la discriminación, la persecución y el miedo a ser deportados. Por el otro, vivir en México los mantiene en complejas situaciones derivadas del desempleo y la falta de oportunidades para vivir mejor.

Como resultado de las actuales leyes anti-inmigrantes en EU y de la situación económica en México, los mexicanos quedan entre la espada y la pared: decidir entre irse o quedarse en su país.

Ahora más que nunca, es necesario que el gobierno mexicano comience a negociar una reforma migratoria que otorgue a los mexicanos en EU legalidad para estudiar, vivir y trabajar sin miedo y así poder desarrollarse dignamente como cualquier otro individuo en el mundo.

Publicación en Impreso

Número de Edición: 114
Autores: Omar Galván
Sección de Impreso: Reflejo Internacional

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