Homilía para el Jueves Santo 2021

Hacemos memoria de Jesús

Textos: Ex 12,1-8.11-14; 1Cor 11,23-26; Jn 13,1-15

La celebración de esta tarde nos lleva a hacer memoria de Jesús, el Señor, en su entrega total como consecuencia de su vida puesta al servicio del Reino de Dios. Hacer memoria no es sólo recordar lo que pasó en la Última Cena: el lavatorio de los pies, su entrega en el pan y el vino, la institución del sacerdocio ministerial, sino hacer actual en nuestra vida de comunidad nuestra entrega a la causa del Reino, por la que Jesús dio su vida en la cruz. Aunque sin mucha conciencia de lo que hacemos, diariamente celebramos este memorial con la Eucaristía; sin embargo, hoy Jueves Santo tiene un sentido especial, pues es el inicio del Triduo Pascual, en el que acompañamos a Jesús en su Pasión, Muerte y Resurrección.

Jesús, sus discípulos y discípulas estaban en la Última Cena. Se le llama así porque fue la última vez que cenaron juntos antes de su muerte y Resurrección. Esa era la Cena Pascual que los judíos compartían año con año, para hacer el memorial de la liberación de la esclavitud en Egipto, diseñada y realizada por Dios, como escuchamos en la primera lectura.

En esa Cena, Jesús lavó los pies de sus discípulos. Era algo impensable para ellos, algo indigno de un maestro y un señor, como se lo manifestó Simón Pedro. Ellos tenían la conciencia y la práctica de que lavar los pies era trabajo propio de los esclavos o de las mujeres. Pero Jesús les dijo que si Él, a quien llamaban y era Maestro y Señor, se puso a lavarles los pies, ellos también debían hacer lo mismo unos con otros. Lo que es propio del Maestro y Señor, es decir, servir, debe caracterizar a sus discípulos y discípulas, por lo tanto, a nosotros. Si Jesús lo pidió, debemos tener claro que servir equivale a hacer memoria de Jesús.

En esa Cena, Jesús se entregó en el pan y el cáliz, como nos narra san Pablo. Él quiso quedarse como alimento para sus discípulos y discípulas y no dudó en entregar su cuerpo y derramar su sangre para darnos vida. Y nos mandó hacer memoria de Él realizando lo mismo. Entonces, hacerse pan para los demás, es decir, entregarse totalmente por el bien de todos en cualquier trabajo, vocación, campo de la vida, buscando el bien común, la justicia, la hermandad, equivale a hacer memoria de Jesús.

En esa Cena, Jesús nos regaló el ministerio del sacerdocio. En los textos bíblicos de hoy, tres veces se escuchó el mismo mandato de Jesús a sus discípulos: “hagan esto”. De acuerdo a la tradición de la Iglesia, se considera que con estas palabras instituyó el sacerdocio ministerial, este del cual participamos los presbíteros. Si nos fijamos bien, dijo: “hagan esto en memoria mía”, es decir, entregar la vida, derramar la sangre, lavar los pies de los demás. Este es el sentido del ministerio que se nos ha confiado, lo que quiere decir que hacemos memoria del Señor cuando nos entregamos, cuando damos la vida, cuando servimos, no sólo cuando en la Eucaristía repetimos las palabras “Esto es mi Cuerpo”, “Éste es el cáliz de mi sangre (…) Hagan esto en conmemoración mía”.

Hoy damos gracias a Dios por estos regalos que nos dejó su Hijo en la Última Cena. Al final de cuentas es Él mismo quien se dona en el pan, el cáliz, el servicio. Le pedimos que todos los bautizados sepamos hacer memoria de Jesús con la entrega de nuestra persona.

1 de abril de 2021

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