Homilía para el domingo de la Epifanía del Señor 2020

Buscar y encontrar a Jesús para ser sus testigos
Hemos venido este domingo a encontrarnos con Jesús Niño, al igual que los magos de oriente. Ellos vinieron desde sus pueblos guiados por la estrella; nosotros desde nuestras casas, barrios, pueblos, ciudades y países, guiados por esta imagen de Santo Niño Milagroso, que está siempre a la espera de los peregrinos para escucharlos, confortarlos, curarlos, reanimarlos. Este encuentro lo vivimos y agradecemos con la Eucaristía dominical, en la que lo recibiremos en la Comunión sacramental.

Buscar y encontrar a Jesús para ser sus testigos

Textos: Is 60, 1-6; Ef 3, 2-3. 5-6; Mt 2, 1-12

Hemos venido este domingo a encontrarnos con Jesús Niño, al igual que los magos de oriente. Ellos vinieron desde sus pueblos guiados por la estrella; nosotros desde nuestras casas, barrios, pueblos, ciudades y países, guiados por esta imagen de Santo Niño Milagroso, que está siempre a la espera de los peregrinos para escucharlos, confortarlos, curarlos, reanimarlos. Este encuentro lo vivimos y agradecemos con la Eucaristía dominical, en la que lo recibiremos en la Comunión sacramental.

Jesús realiza y lleva a plenitud el proyecto salvador de Dios, que quiere que todos los pueblos seamos uno solo y nos salvemos. Ni los israelitas en la antigüedad, ni la Iglesia en este tiempo, somos los únicos beneficiarios de la salvación de Dios. Él tiene su proyecto y sus caminos para que todos los pueblos de la tierra recorran el camino y alcancen su salvación. Esto está expresado en los textos bíblicos que se han proclamado. Isaías profetiza que todos los pueblos caminarán a su luz, el salmista dice que ante Él se postrarán todos los reyes y todas las naciones, san Pablo sostiene que los paganos participan de la misma promesa y la misma herencia en Jesucristo, los magos de oriente representan a todos los pueblos de la tierra que lo buscan y lo encuentran hecho un Niño.

Para llegar hasta donde se encontraba el Recién nacido, junto con su madre María, los magos se dejaron guiar por una estrella. Fueron preguntando por un lado y por otro; incluso llegaron al Palacio de Herodes, pensando que allí estaría por tratarse del rey de los judíos. Y sucede que no, que allí ni siquiera sabían; como tampoco en el templo de Jerusalén, donde se encontraban los sumos sacerdotes. Esto despertó el odio y la maldad de Herodes, que no quería que nadie lo quitara del poder. En los espacios de poder no existe la apertura a los planes de Dios; más bien se cultivan las luchas por el poder, que llevan a las desapariciones y a la muerte de personas, como de hecho sucedió con los niños menores de dos años, a quienes veneramos como los Santos Inocentes.

La estrella llevó a los magos hasta donde estaba el Niño. Ellos se alegraron, lo adoraron, le ofrecieron sus regalos, encontraron el sentido de su búsqueda y de su vida, y se regresaron a su tierra a compartir su experiencia con sus gentes. Con esto se convirtieron en misioneros.

Lo que realizó la estrella con los magos es lo que debe realizar la comunidad con sus miembros, los papás con sus hijos, los adultos con los jóvenes, los bautizados practicantes con los bautizados alejados: guiar a los demás al encuentro con Jesús. Cada bautizado no es solo, es miembro de una familia y de una comunidad y necesita ser ayudado para encontrarse con Jesús, conocerlo, adorarlo, ofrecerle su persona, seguirlo en su camino, ser su testigo en medio del mundo, exactamente lo que vivieron los magos de oriente en su experiencia de búsqueda del rey de los judíos.

Hoy, como cada domingo, tenemos la oportunidad de encontrarnos con Jesús, no sólo en esta imagen que lo representa niño, sino en el Evangelio y especialmente en la Comunión sacramental. Le agradecemos lo que con su Nacimiento, misión, muerte y Resurrección hizo para unir en un solo pueblo a todos los pueblos de la tierra. Le damos gracias porque nos espera, recibe, acoge y escucha en todas nuestras situaciones. Le pedimos que nos alimente con su Cuerpo y su Sangre para mantenernos con fuerza en nuestro compromiso de ser sus testigos en la comunidad, en la misión de ser estrellas que guíen a los niños, adolescentes y jóvenes y a los alejados, al encuentro con Él.

Dispongámonos para recibirlo en la Comunión y para que, salir de esta celebración, compartamos con los demás nuestra experiencia de encuentro con Él, como hicieron los magos de oriente.

5 de enero de 2020

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