El Puente

Diócesis de Ciudad Guzmán, Jalisco, México

Homilía para el 3er domingo de Adviento 2017

Ser testigos de la Luz

Textos: Is 61, 1-2. 10-11; 1 Tes 5, 16-24; Jn 1, 6-8. 19-28

Adviento3 B 18

Estamos viviendo el tercer domingo del tiempo de Adviento, con que nos preparamos para la celebración de la Navidad. Hoy aparece de nuevo, como el domingo pasado, la figura de Juan el Bautista, a quien el evangelista Juan presenta no como el Mesías o el Profeta sino como testigo de la luz. La Luz era Jesús y el Bautista estaba a su servicio, preparándole el camino. El modo de hacerlo era invitando a la gente a enderezar el camino y bautizando a quienes tomaban la decisión de convertirse, comenzar una vida nueva y disponerse así a esperar al Mesías.

Jesús es la Luz. Él iluminó el mundo con su presencia, su testimonio, su entrega hasta la cruz. La gente pensaba que Juan haría lo que hizo Jesús, porque lo identificaban con el Mesías. Pero él aclaró que no era esa su misión. No se apropió de lo que le pertenecía realizar a Jesús. Mesías significa ungido y Jesús fue ungido por el Espíritu de Dios, como describe Isaías.

¿Cuál era la misión del Mesías? La escuchamos en el texto de Isaías: anunciar la buena nueva a los pobres, curar a los de corazón quebrantado, proclamar el perdón a los cautivos, la libertad a los presos, pregonar el año de gracia del Señor, hacer brotar la justicia. Fue lo que hizo Jesús a lo largo de su ministerio. De esta manera se convirtió en la Luz del mundo. Anunció el Reino de Dios, dio vida, perdonó, liberó, trajo la justicia de Dios.

La misión del Bautista fue prepararle el camino a Jesús. Es la misma misión que tienen los papás, los agentes de pastoral, los servidores de la comunidad. También tenemos que ser testigos de la Luz. Nosotros, a diferencia de Juan, tenemos otra razón más: recibimos el Bautismo y fuimos consagrados profetas, sacerdotes y reyes. Además se nos entregó la vela encendida y se nos dijo que camináramos siempre como hijos e hijas de la luz.

Para ser testigos de la Luz debemos iluminarnos por Ella. No podemos ser buenos bautizados, buenos papás, buenos agentes de pastoral, si no buscamos a Jesús, si no nos encontramos con Él, si no nos dejamos iluminar por su vida, si no vivimos de acuerdo a sus enseñanzas, si no realizamos lo mismo que Él hizo. Lo tenemos que hacer en medio de nuestro mundo, lleno de violencia, desavenencias, destrucción, droga, pobreza. Tenemos que ser luz para los alejados de la Iglesia, para los descartados de la sociedad, para los que vienen de fuera buscando la vida.

Hoy se nos invita a alegrarnos por la cercanía de la Navidad. Damos gracias a Dios porque, al igual que Jesús, nos ungió con su Espíritu para anunciar buenas nuevas a los pobres, a los encarcelados, a los afligidos, a las víctimas de la injusticia. Agradecemos a Jesús que nos hizo luz para el mundo. Le pedimos al Señor que sepamos iluminar la vida de nuestros barrios, espacios de trabajo, la vida de la sociedad tan llena de oscuridades. Pidamos a Dios que seamos verdaderos testigos de Jesús, como lo fue Juan el Bautista, y que con nuestro testimonio motivemos a todas las familias a que busquen a Jesús, se encuentren con Él y sean testigos suyos.

Nos vamos a encontrar sacramentalmente con Jesús. Recibiremos su Cuerpo y su Sangre que nos mantienen en comunión con él y nos fortalecen para ser sus testigos. Que nuestra Eucaristía dominical no quede en recibir la Comunión sino que se prolongue en la misión. Que seamos buena noticia para los pobres, que seamos buenos testigos de Jesús, que seamos luz en nuestras familias, barrios, parroquia, sociedad. Que quienes se encuentren con nosotros se interesen por encontrarse con Jesús y terminen dando testimonio de Él.

17 de diciembre de 2017

Esta entrada fue publicada el 15 de diciembre de 2017 a las 10:27 pm en la categoría El Puente, Página Diocesana. Puedes seguir los comentarios a través del feed RSS 2.0

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