Homilía para el 2º domingo de Adviento 2017

Preparar el camino al Señor

Adviento2 B 18

Este segundo domingo de Adviento, la Palabra de Dios nos ayuda a prepararnos para el encuentro sacramental con Jesús. Él es el centro de la celebración Eucarística y viene a nuestro encuentro para fortalecernos y seguir realizando la misión que nos encomendó. Está por llegar la Navidad, que es el acontecimiento del Nacimiento de Jesús, y también tenemos que prepararnos para celebrarla, como se prepararon los pobres de Yahvé para recibir al Mesías. Juan el Bautista dispuso a sus paisanos para la llegada del Mesías y los ayudó a encontrarse con Él.

Preparar el camino al Señor

Textos: Is 40, 1-5. 9-11; 2 Pe 3, 8-14; Mc 1, 1-8.

Adviento2 B 18

Este segundo domingo de Adviento, la Palabra de Dios nos ayuda a prepararnos para el encuentro sacramental con Jesús. Él es el centro de la celebración Eucarística y viene a nuestro encuentro para fortalecernos y seguir realizando la misión que nos encomendó. Está por llegar la Navidad, que es el acontecimiento del Nacimiento de Jesús, y también tenemos que prepararnos para celebrarla, como se prepararon los pobres de Yahvé para recibir al Mesías. Juan el Bautista dispuso a sus paisanos para la llegada del Mesías y los ayudó a encontrarse con Él.

En el Evangelio escuchamos el testimonio de lo que Juan realizó para disponer a la gente a recibir al Hijo de Dios. Los invitó a la conversión, a reconocer sus pecados, a arrepentirse de ellos, a comprometerse a llevar una vida nueva en la hermandad, la justicia y la solidaridad con los pobres, y los bautizaba como signo externo de la decisión del cambio de vida y de la disposición para la recepción del Mesías. Juan fue entonces el mensajero anunciado por Isaías, que le prepararía el camino al Señor. Juan es la voz que clamó en el desierto e invitó a preparar el camino del Señor viviendo la conversión y enderezando lo torcido. Esta invitación es para nosotros hoy.

En la vida se nos ofrecen muchos caminos, la mayoría para una vida cómoda, placentera, con lujos, bienestar… Lo vemos y escuchamos todos los días, sobre todo a través de los medios masivos de comunicación. Y muchas veces nos convencen. Nos dejamos llevar por el afán de tener, comprar, lucir, pasarla bien. Y nos alejamos de Jesús y su proyecto del Reino. Pocos son los caminos que se nos ofrecen para ir al encuentro de Jesús y para realizar la misión.

Con su estilo de vida y su palabra, Juan nos indica el camino para recibir a Jesús. El Bautista vivía en el desierto, en la sencillez, sin lujos, vestido con piel de camello, comiendo austeramente, encontrándose con Dios para llenar su corazón y transmitirlo a los demás. ¡Cómo nos hace falta a los bautizados llevar este estilo de vida, que favorece la apertura a Dios y a los demás, especialmente a los pobres! Y lo más importante es la disposición del corazón, de las familias, de la comunidad, con el arrepentimiento y el cambio de vida. Este es el camino para preparar la celebración de la Navidad y para seguir disponiéndonos a la segunda venida de Jesús.

Muchos de sus paisanos, nos dice san Marcos, iban con Juan, confesaban sus pecados y él los bautizaba. Los sumergía en el agua como signo de conversión. Pero aclaraba que él no era el importante; el importante venía detrás de él y lo que Juan realizaba era solamente prepararle el camino. Anunciaba que el que venía detrás bautizaría –sumergiría– en el Espíritu Santo.

A muchos de nosotros nos toca preparar el camino para que los demás se encuentren con Jesús: los papás tienen que hacer este servicio con sus hijos, los agentes de pastoral con su barrio, cada quien con sus compañeros de escuela o de trabajo. Lo tenemos que hacer con el testimonio de vida y con el anuncio del Evangelio. Hay que vivir en la austeridad, en el encuentro con Jesús, en el cumplimiento de la misión. Juan no sólo preparaba a los demás para la llegada del Mesías, sino que también él se iba preparando para recibirlo. Así nos tenemos que hacer nosotros.

Dispongámonos a recibir a Jesús en la Comunión. Asumamos el camino de la conversión para prepararnos a la celebración de la Navidad. Mantengamos la experiencia de encuentro con Jesús en la Palabra, los sacramentos, la oración, la comunidad, los pobres. Ayudemos a los demás a prepararse para vivir el encuentro con Jesús, de modo que fortalezcan el sentido de la vida.

10 de diciembre de 2017

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *