Homilía para el 2º domingo de Adviento 2014

Voz en el desierto

Adv2 B 15

Este domingo resuena en los textos bíblicos la llamada que el Señor hace a su pueblo para que viva la conversión. Esta invitación es para nosotros hoy y debe resonar en nuestro corazón. La razón de vivir la conversión está en que con ella se le prepara el camino al Señor, porque llega a visitarnos y a quedarse con nosotros. Ojalá que esta invitación no sea una voz en el desierto, en el sentido de que se convierta en un grito que no tenga eco, un grito que nadie escuche.

Voz en el desierto

Textos: Is 40, 1-5. 9-11; 2 Pe 3, 8-14; Mc 1, 1-8.

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Este domingo resuena en los textos bíblicos la llamada que el Señor hace a su pueblo para que viva la conversión. Esta invitación es para nosotros hoy y debe resonar en nuestro corazón. La razón de vivir la conversión está en que con ella se le prepara el camino al Señor, porque llega a visitarnos y a quedarse con nosotros. Ojalá que esta invitación no sea una voz en el desierto, en el sentido de que se convierta en un grito que no tenga eco, un grito que nadie escuche.

Nos estamos preparando para la Navidad, en la que celebramos la primera venida del Hijo de Dios al mundo, lo que sucedió hace poco más de dos mil años. En aquel tiempo, Juan el Bautista le preparó el camino, como escuchamos en el texto del Evangelio. Juan era la voz que clamaba en el desierto, invitando a prepararle el camino al Señor con un cambio de vida. Quienes decidían ponerse en el camino de la conversión, eran bautizados por Juan en el Jordán.

Su voz resonaba en el desierto y era escuchada por muchos. Muchas personas de Judea y Jerusalén aceptaban la invitación y reconocían sus pecados. Este era el primer paso para disponerse a recibir al que venía detrás de Juan, al importante, al que bautizaría con el Espíritu Santo. Lo importante vendría después, es decir, dejarse encontrar por Jesús, escucharlo, aceptar su mensaje, hacerse discípulo suyo, seguirlo en su camino hasta la cruz y dar testimonio de Él.

Pero, el mensaje del Bautista era recibido, tenía eco en el corazón de sus paisanos. Hoy nos podemos preguntar si está sucediendo lo mismo con nosotros, pues la llamada a la conversión es permanente para los miembros de la Iglesia. El Señor ya vino, realizó su misión de anunciar y hacer presente el Reino de Dios, murió en la cruz, resucitó y volvió al Padre, como lo confesaremos en el Credo. Pero prometió regresar un día y como Iglesia lo estamos esperando.

Para esta espera se nos llama nuevamente al cambio de vida. Por eso en los textos bíblicos se nos dice que se enderece lo torcido, que se rellenen los huecos, que se rebajen los montes, que vivamos con santidad y justicia, que se hagan rectos los caminos. Esto es fundamental en la experiencia de espera de la segunda venida de Cristo. Cuando esta suceda, entonces será la realización plena de un cielo y una tierra nuevos en los que brille la justicia.

Ojalá que la voz del Bautista no se pierda en nuestra vida, como está sucediendo en relación a muchas situaciones en nuestro tiempo. Se nos llama a vivir como hermanos, a construir la comunidad en cada barrio, a ser familias unidas y armónicas, a ser misioneros, a cuidar la Creación, a vivir la justicia, a construir la paz, para que Dios llegue y reine en nuestro mundo. ¿Qué eco están teniendo en nuestra vida estas invitaciones? ¿No será una voz sin resonancia?

Abramos nuestro corazón a la voz del Señor para que retumbe dentro de él. Revisemos nuestra vida personal, familiar y comunitaria. Valoremos qué estamos haciendo o qué estamos dejando de hacer para que en nuestra sociedad no haya justicia ni paz. Reconozcamos nuestro modo de ubicarnos ante la Creación que Dios nos dio para cuidarla. El Señor viene nuevamente a nuestro encuentro en su segunda venida. Preparémosle el camino para que llegue y se quede.

Por lo pronto, hoy viene a nosotros en el pan y el vino. Nos dará su Cuerpo y Sangre como alimento para el camino. Dispongámonos a recibirlo sacramentalmente renovando el compromiso de vivir la conversión, de ser hermanos, de vivir en comunidad, de cuidar la naturaleza, de trabajar por la justicia y la paz. Colaboremos a que el cielo nuevo y la tierra nueva sean ya una realidad. No dejemos que la voz del Señor se quede en el desierto sin eco ni respuesta.

7 de diciembre de 2014

3 pensamientos sobre “Homilía para el 2º domingo de Adviento 2014

  1. A partir de este bochorno del dos mil quince han adicionar las ofertas en servicios y construcción,
    en menor medida se están creando en industrica
    y logistica. Entendemos que puede ser debido al adición de creditos por parte de los bancos.

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