Homilía del 4º domingo de Pascua 2012

Ovejas del Buen Pastor

Textos: Hch 4, 8-12; 1 Jn 3, 1-2; Jn 10, 11-18.

Este 4º domingo de Pascua celebramos en la Iglesia la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. A la luz de los textos bíblicos que se han proclamado, especialmente el del Evangelio, podemos reflexionar sobre la vocación común que tenemos como bautizados: ser ovejas del Buen Pastor. En el Bautismo Jesús, que es el Buen Pastor, nos llamó por nuestro nombre y nos integramos a su redil. Desde entonces nuestra tarea consiste en conocerlo y escuchar su voz.

Ovejas del Buen Pastor

Textos: Hch 4, 8-12; 1 Jn 3, 1-2; Jn 10, 11-18.

Este 4º domingo de Pascua celebramos en la Iglesia la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. A la luz de los textos bíblicos que se han proclamado, especialmente el del Evangelio, podemos reflexionar sobre la vocación común que tenemos como bautizados: ser ovejas del Buen Pastor. En el Bautismo Jesús, que es el Buen Pastor, nos llamó por nuestro nombre y nos integramos a su redil. Desde entonces nuestra tarea consiste en conocerlo y escuchar su voz.

Cuando escuchamos algo sobre la vocación, generalmente pensamos en la vida sacerdotal o religiosa y no más. Pero es necesario que caigamos en la cuenta de que todos y todas tenemos una misma vocación. Y sobre esta base se recibe el llamado a una vocación específica: el matrimonio, la soltería, el sacerdocio ministerial o la vida consagrada. Lo importante es que tomemos conciencia de nuestra vocación común: la cristiana, que hoy reflexionamos como ovejas.

Jesús dice que es el Buen Pastor y en poquitas palabras explica lo que hace por sus ovejas. Eso lo debemos conocer con toda claridad, porque a lo largo de nuestra vida hay que escucharlo y seguirlo. Como Pastor bueno da la vida por sus ovejas. Esta es la síntesis del servicio de Jesús para con la humanidad: dio su vida por toda la humanidad. No nos abandonó, sino que se comprometió en todo con nosotros hasta el grado de morir en la cruz. Y lo hizo voluntariamente.

Hace una distinción entre su servicio y lo que hacen otros pastores, aquellos que trabajan con las ovejas a cambio de un salario. Como no les interesan las ovejas, a la hora de las dificultades, se desentienden de las personas que están bajo su responsabilidad; en los peligros, mejor huyen y abandonan a su suerte a las ovejas; cuando se vienen los enemigos, despedazan al rebaño. Por eso hay tanta pobreza, violencia, muerte y desesperanza en nuestro país.

Como ovejas, nuestra responsabilidad es conocerlo y escucharlo para mantenernos unidos en su rebaño. Así lo explica el mismo Jesús. Si hemos sido llamados a ser pastores de algún modo, lo que no tenemos que dejar es nuestra condición de ovejas. Somos ovejas del Buen Pastor y en esta condición necesitamos conocerlo cada vez más. No basta con haber recibido el Bautismo para ser miembros de su rebaño. Hay que conocerlo bien y hacerle caso todos los días.

Para conocer a Jesús y escucharlo se ocupa leer lo que nos ofrecen los evangelistas. No podemos saber de Él, no podemos tener claro su estilo de vida y sus opciones, no podemos vivir como ovejas suyas, si no nos acercamos a los Evangelios. Además de leerlos, es indispensable meditarlos, dejar que nos cuestionen en nuestra vida, ver qué tenemos que cambiar. Si tenemos en cuenta esto, descubriremos que en la Iglesia hay muchos bautizados pero pocas ovejas.

Si no nos acercamos a Jesús, si no le hacemos caso a sus enseñanzas, si nos alejamos de la  comunidad, no lograremos vivir como sus ovejas. Y si tenemos el servicio de pastorear a otras personas y no sabemos ser ovejas del Buen Pastor, lo que vamos a propiciar es que se alejen, se pierdan, queden abandonadas a su suerte y las despedacen la pobreza, las adicciones, el individualismo, la violencia. Y no tendremos ningún derecho a reclamar o a quejarnos.

A la luz del texto evangélico renovemos este domingo nuestro compromiso de vivir como ovejas de Jesús. Oremos para que en nuestras comunidades no falten las vocaciones de ovejas del Buen Pastor, es decir, de personas bautizadas que lo conozcan y escuchen y, en esa base, descubran y vivan su vocación específica en la Iglesia. Alimentémonos de Jesús que, como Buen Pastor, se sigue dando como Pan que fortalece para seguirlo en su camino y estilo de vida.

29 de abril de 2012

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