Homilía del 14º domingo ordinario 2011

«Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien»

Textos: Zac 9, 9-10; Rm 8, 9. 11-13; Mt 11, 25-30.

“Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien” (Mt 11, 25). Esta es la Eucaristía de Jesús, que brota desde el fondo de su corazón. Eucaristía significa acción de gracias. Y Él la eleva a su Padre porque las cosas del Reino se las ha escondido a los sabios y entendidos y las ha revelado a la gente sencilla. La eucaristía de Jesús, su acción de gracias, es porque a Dios le parece bien que los sencillos, los aparentemente ignorantes, los pobres, capten y acojan el Reino.

«Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien»

Textos: Zac 9, 9-10; Rm 8, 9. 11-13; Mt 11, 25-30.

“Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien” (Mt 11, 25). Esta es la Eucaristía de Jesús, que brota desde el fondo de su corazón. Eucaristía significa acción de gracias. Y Él la eleva a su Padre porque las cosas del Reino se las ha escondido a los sabios y entendidos y las ha revelado a la gente sencilla. La eucaristía de Jesús, su acción de gracias, es porque a Dios le parece bien que los sencillos, los aparentemente ignorantes, los pobres, capten y acojan el Reino.

Nos hemos reunido en este domingo, como cada ocho días para celebrar la Eucaristía. Nuestra acción de gracias al Señor es porque en un domingo resucitó a Jesús de entre los muertos y porque así resucitado habita en nosotros, como recuerda Pablo. El resucitado es el mismo que elevó su acción de gracias porque el Reino, la revelación del Padre y el descanso de las fatigas las experimentan los pobres. Ellos son los privilegiados de la misión de Jesús y de su Iglesia.

Con la celebración Eucarística de hoy le agradecemos a Dios los esfuerzos realizados en nuestra Diócesis durante treinta y nueve años. El pasado jueves los cumplimos y entramos a los cuarenta. Este es un motivo de acción de gracias a Dios y no tanto ni solamente por los años cumplidos, sino por lo que en este tiempo se ha trabajado para que los pobres sigan siendo quienes capten, acojan y prolonguen la vida del Reino de Dios en los pueblos del Sur de Jalisco.

Jesús fue pobre. Así lo profetizó Zacarías, quien lo anunció como rey humilde y montado en un burrito (9, 9). “Nació pobre, vivió más pobre y murió pobrísimo”, como expresaba continuamente Don Serafín, segundo Obispo de nuestra Diócesis. Jesús fue pobre por condición social y por opción de vida: estuvo siempre abierto a Dios, vivió totalmente confiado a Él, la pasó desprendido de todo para darse a todos. Así es el pobre y así deberíamos ser nosotros.

Por ser pobre, Jesús fue considerado ignorante por los sabios y entendidos. Ellos pensaban que pobre era equivalente a ignorante. Exactamente lo contrario a Dios. Para Dios los pobres –y Jesús fue el más grande entre ellos– son los privilegiados, por ser quienes descubren los misterios del Reino. Por eso precisamente Jesús dio gracias a su Padre; y todavía lo remarcó: “porque así te ha parecido bien” (Id). Los considerados ignorantes son motivo de la eucaristía de Jesús.

Nuestra Diócesis de Cd. Guzmán se ha esforzado por vivir como Jesús: en la pobreza y al servicio de los pobres. Así lo ha expresado en los cuatro planes de pastoral y en el Sínodo Diocesano. Además, en 1983 se asumió como Diócesis la opción por los pobres, es decir, por estar al servicio de ellos, por hacer que ellos sean sujetos en la vida de la Iglesia y protagonistas en la vida de la Sociedad Civil. Esto se ha buscado con la conciencia de que así le parece bien a Dios.

Tenemos pues unas responsabilidades muy grandes, y las renovamos en esta Eucaristía dominical: prolongar la acción de Jesús en bien de los pobres y sencillos, descritos por Él como “los que están fatigados y agobiados por la carga” (v. 28), haciéndosela liviana por medio de la solidaridad; hacer que, con los trabajos evangelizadores de nuestra Diócesis, los pobres de nuestras comunidades se conviertan en sujetos de la misión de la Iglesia y la Sociedad Civil.

Si seguimos en nuestras comunidades: barrios, ranchos, colonias, parroquias, unidos a la oración de Jesús, si continuamos con su estilo de vida pobre, si mantenemos el servicio a favor de los más pobres, si se siguen dando las experiencias en que los pobres descubran y comprendan las cosas del Reino, entonces lograremos mantener la eucaristía de Jesús al Padre: “Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien” (Id.). Unamos nuestra Eucaristía a la de Jesús.

3 de julio de 2011

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