Guía para la celebración dominical en familia (30 de agosto de 2020)

Les compartimos una guía para la celebración dominical en familia para el próximo domingo 30 de agosto.

Cargar la cruz con Jesús

Celebración dominical de la Palabra en familia – XXII Domingo ordinario – 30 de agosto de 2020)

Parroquia de Santo Niño Milagroso, en Huescalapa, Jal.

 

  • Preparar un altar con el cirio encendido, la Biblia abierta en Mt 16, 21-27. Colocar una imagen de Jesús con la cruz y otras imágenes de personas que sufren. Quienes tengan un crucifijo, se lo ponen en el cuello.

 

INICIO

CANTO: Aquel que quiera ir conmigo (Se puede encontrar y descargar en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=Dv2gdXq4jTo).

PAPÁ:     Hoy, como cada domingo, damos gracias a por Dios la Resurrección de su Hijo; nosotros aquí en nuestra casa, otras pocas personas en el templo con la celebración Eucarística o de la Palabra. Nos vamos a encontrar con Jesús en el evangelio, quien nos anuncia su Pasión y nos invita a seguirlo en su camino de dolor. Celebremos con alegría a la Palabra de Dios.

MAMÁ:    Iniciamos nuestra celebración En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Contemplando el altar a la Palabra, cada quien nos va a platicar por qué trae la cruz colgada en el cuello, sobre todo si la carga todos los días.

¿Cargar esa cruz tiene que ver con nuestra vida como bautizados? ¿En qué lo manifestamos?

Pidamos perdón a Dios porque, aunque estamos bautizados y tenemos estos y otros crucifijos, no siempre cargamos nuestra cruz en el servicio a la comunidad ni ayudamos a cargar las cruces de los demás. Vamos a responder: Perdón, Señor, perdón.

PAPÁ:     Perdónanos, Señor, por ignorar las cruces de los que sufren por enfermedad, violencia, injusticias, migración.

MAMÁ:    Perdónanos, Señor, por llevar a nuestros hijos e hijas a bautizar y no los enseñamos a vivir cristianamente, como Jesús.

HIJOS/AS: Perdónanos, Señor, porque pasamos de largo ante los sufrimientos de los pobres, borrachitos, drogadictos y hasta nos burlamos de ellos.

 

PALABRA DE DIOS

PAPÁ:     Vamos a leer el texto del evangelio que se nos ofrece para este domingo. Después de que Pedro lo confesó como el Mesías, el Hijo de Dios vivo, Jesús les aclaró a sus discípulos que, por ser el Mesías, iba a recorrer un camino doloroso.

  • El papá toma la Biblia del altar y lee Mt 16, 21-27 (Nota: Si es necesario, se lee otra vez el texto).

¿Qué nos llama la atención de lo que escuchamos en este texto? ¿A dónde tenía que ir Jesús a sufrir? ¿Qué le iba a pasar en Jerusalén? ¿Qué hizo Pedro con Jesús cuando oyó el anuncio de su Pasión? ¿Qué le dijo Jesús a Pedro? ¿Por qué? ¿Qué tiene que hacer quien quiera seguir a Jesús (tres cosas)? ¿Qué pasará con quien quiera salvar su vida? ¿Y qué con quien la pierda por causa de Jesús? ¿De acuerdo a qué va a recompensar Jesús cuando venga en su gloria?

MAMÁ:    Jesús no se llenó de soberbia cuando Pedro le dijo que era el Mesías. Más bien aprovechó la oportunidad para aclararles que por su misión de Mesías debía recorrer un camino doloroso que pasaría por la cruz, e hizo la invitación a ir detrás de él, recorriendo el mismo camino de dolor y cargando la cruz, tanto la propia como la de los demás.

Si queremos ser fieles a Jesús, tenemos que aceptar esta invitación y animarnos unos a otros a entregar nuestra vida en el servicio, sobre todo a quienes están crucificados por la pobreza, la enfermedad, la violencia, la injusticia…, aunque esto traiga problemas y sufrimientos. Jesús prometió que quien pierda su vida por Él, la ganará. ¿Qué va a hacer cada quien para renunciar a sí mismo y seguir a Jesús, cargando su cruz?

 

ORACIÓN Y BENDICIÓN

PAPÁ:     Vamos a dar gracias a Dios por su Hijo, muerto y resucitado.

TODOS/AS: Hoy, Padre, te damos gracias por Jesús, tu Hijo muerto y resucitado. No prometió a sus discípulos y discípulas más riquezas que las persecuciones y calumnias de los acomodados, ni más honor que el de perder su vida por los demás, ni más poder que el de la cruz. Ofreció el sacrificio de su vida en la cruz y así entró en tu gloria y de ella participan quienes lo siguen con fidelidad. Gracias, Señor, por esta invitación de tu Hijo.

Padre nuestro

MAMÁ:    Terminemos nuestra celebración bendiciéndonos unos a otros. Hacemos la señal cruz sobre los demás, mientras le decimos: El Señor te bendiga para que te decidas a seguir a Jesús y a cargar su cruz y las cruces de los pobres, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

  • Canto final: Aquel que quiera ir conmigo.

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