Guía para la celebración dominical en familia (20 de diciembre de 2020)

Les compartimos una guía para la celebración dominical de la Palabra en familia. Es para el próximo domingo 20 de diciembre.

Ser servidores como María

Celebración dominical de la Palabra en familia – Cuarto Domingo de Adviento – 20 de diciembre de 2020

Parroquia de Santo Niño Milagroso, en Huescalapa, Jal.


  • Preparar un altar con la corona de Adviento y la Biblia abierta en Lc 1,26-38, el cirio encendido y flores. Una imagen de la Anunciación.

 

INICIO

CANTO: Santa María de la esperanza (Se puede encontrar y descargar en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=0OMbQ9hER4Y).

PAPÁ:     Con nuestra celebración dominical de la Palabra vivida como familia el domingo anterior a la Navidad, nos unimos a las comunidades que, en medio de la pandemia, también están celebrando el Día del Señor. Hoy nos encontraremos con el testimonio de la Virgen María, servidora del Señor.

MAMÁ:    Iniciamos En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Como signo de que permanecemos vigilantes a la espera de la segunda venida de Jesús, elevando nuestra oración al Señor vamos a encender la cuarta vela de la corona de Adviento.

(El más pequeño de la familia enciende las cuatro velas).

TODOS/AS:  Padre, que nos has dado una familia en la cual te hemos conocido y amado, ayúdanos a vivir teniéndote siempre presente en nuestras vidas. Te pedimos que en esta Navidad nos regales tu presencia con nosotros en nuestros corazones, en nuestras familias, en las personas enfermas de Covid-19, en nuestro barrio y en el mundo, sobre todo donde hay sufrimiento. ¡Ven pronto! ¡Te esperamos, Señor, Jesús!

 

PALABRA DE DIOS

PAPÁ:     Vamos a escuchar el evangelio. San Lucas nos ofrece el testimonio de la Virgen María de Nazaret, dispuesta a servir. Escuchemos con atención.

  • Uno de los hijos toma la Biblia del altar y lee Lc 1,26-38 (Nota: si es necesario se lee otra vez).

Repasemos el texto del evangelio: ¿Adónde llegó el ángel Gabriel? ¿A quién fue enviado Gabriel? ¿Con qué palabras saludó el ángel a la Virgen? ¿Cuál fue la reacción de María? ¿Qué le pidió el ángel? ¿Qué le anunció? ¿Qué nombre iba a poner a su Hijo? ¿Cómo describió el ángel a Jesús? ¿Qué le preguntó María al ángel? ¿Quién iba a descender sobre ella? ¿Cómo sería llamado el niño que nacería de ella? ¿Cuál era la prueba de que Dios cumpliría su palabra? ¿Cuál fue la respuesta final de María?

MAMÁ:    María esperaba la llegada del Mesías, como lo esperaban los pobres de Israel. Se estaba preparando para recibirlo cuando llegara. A través del ángel Gabriel, Dios le pidió ser la madre del Mesías, a pesar de estar ya comprometida en matrimonio con José. Con sencillez ella aceptó esa responsabilidad, porque sabía escuchar la voz de Dios y se puso totalmente a su servicio.

María nos enseña a esperar con ansia la llegada de Jesús, a escuchar a Dios cuando nos habla y nos pide colaborar con Él, y a estar totalmente dispuestos a servir. Hoy le damos gracias a Dios por el ejemplo de María.

Ahora revisemos nuestra vida teniendo en cuenta la respuesta de la Virgen a la llamada de Dios: ¿Estamos siempre dispuestos a servir a los demás? ¿En qué lo manifestamos? ¿Qué debemos mejorar de nuestra vida para ser buenos servidores?

 

ORACIÓN Y BENDICIÓN

PAPÁ:     Unidos a María, vamos a hacer nuestra oración de agradecimiento a Dios porque se fija en los pobres y en los humildes para realizar su proyecto de salvación.

TODOS/AS: Celebra todo mi ser la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en el Dios que me salva, porque quiso mirar la condición humilde de su esclava, en adelante, todos los hombres dirán que soy feliz.

En verdad el Todopoderoso hizo grandes cosas para mí, reconozcan que Santo es su nombre, que sus favores alcanzan a todos los que le temen y prosiguen en sus hijos.

Su brazo llevó a cabo hechos heroicos, arruinó a los soberbios con sus maquinaciones. Sacó a los poderosos de sus tronos y puso en su lugar a los humildes; repletó a los hambrientos de todo lo que es bueno y despidió vacíos a los ricos.

De la mano tomó a Israel, su siervo, demostrándole así su misericordia. Esta fue la promesa que ofreció a nuestros padres y que reservaba a Abraham y a sus descendientes para siempre.

PAPÁ:     Rezamos la oración que Jesús nos enseñó: Padre nuestro

MAMÁ:    Con el compromiso de ser servidores como María, por medio de ella pedimos su bendición a Dios. Oh, señora mía…, Dulce madre

  • Canto final: Santa María de la esperanza.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *