Guía para la celebración dominical de la Palabra en familia (7 de marzo)

Les compartimos una guía para la celebración dominical de la Palabra en familia, para el próximo domingo 7 de marzo.

Jesús, el nuevo Templo

Celebración dominical de la Palabra en familia – 3er Domingo de Cuaresma – 7 de marzo de 2021

Parroquia de Santo Niño Milagroso, en Huescalapa, Jal.


  • Tener un altar con la Biblia abierta en Jn 2,13-25, el cirio encendido y flores. Una imagen de Jesús expulsando a los vendedores del templo. Fotos de la unción bautismal con el óleo de los catecúmenos (en el pecho). Un frasquito con aceite de oliva. El letrero: “Destruyan este Templo y en tres días lo reconstruiré”.

 

INICIO

CANTO: La Casa de mi Padre (Se puede encontrar y descargar en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=yJhRfmu1cd0).

PAPÁ:     Estamos celebrando el tercer domingo de Cuaresma, tiempo que se nos ofrece para prepararnos a la Pascua. En el evangelio de hoy, san Juan nos describe a Jesús que expulsa a los vendedores del templo y se presenta como el nuevo templo de Dios.

MAMÁ:    Iniciamos En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

¿Qué vemos en el altar? ¿Qué nos hace pensar? ¿Nos tratamos bien unos con otros? ¿Cuántos pobres están siendo objeto de negocio?

Pidamos perdón al Señor porque habiendo sido consagrados templos suyos, no nos tratamos bien y por los abusos en contra de los pobres.

PAPÁ:     Tú que conoces nuestros pensamientos: Señor, ten piedad.

MAMÁ:    Tú que iluminas las tinieblas de nuestro corazón: Cristo, ten piedad.

HIJOS/AS: Tú que nos exhortas a una sincera conversión: Señor, ten piedad.

TODOS/AS: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén.

 

PALABRA DE DIOS

PAPÁ:     A partir del hecho de la expulsión de los vendedores del templo de Jerusalén, san Juan nos ayuda a descubrir que Jesús es el nuevo Templo de Dios en el que se ofrece el verdadero culto. Nos preparamos para escucharlo, pidiendo a Dios en silencio que abra nuestro corazón a su Palabra.

  • Uno de los hijos toma la Biblia del altar y lee Jn 2,13-25 (Nota: si es necesario se lee otra vez).

Repasemos el texto del evangelio: ¿Qué encontró Jesús al llegar al templo de Jerusalén? ¿Qué hizo al ver todo aquello? ¿Qué dijo a los vendedores de palomas? ¿Qué estaba escrito? ¿Cuál fue el signo que ofreció Jesús de que tenía autoridad para actuar así? ¿A qué Templo se refería? ¿Qué les pasó a sus discípulos cuando resucitó (dos cosas)? ¿Por qué comenzaron muchos a creer en su nombre? ¿Por qué no se fiaba Jesús de ellos?

MAMÁ:    Jesús es el nuevo Templo de Dios. En Él, con su predicación, sus signos y su muerte en la cruz, se realizó el verdadero culto a Dios. Por eso, después de quedar destruido en la cruz, de haber derramado hasta su última gota de sangre y de agua, resucitó al tercer día.

Hay que estar agradecidos con Dios, porque en el bautismo quedamos consagrados como templos suyos. Por eso nos ungieron en el pecho con el óleo de los catecúmenos y nos dijeron: “te pedimos que en este/a niño/a, libre ya del pecado original, habite el Espíritu Santo, y sea así templo de tu majestad”.

Esto nos compromete a ser lugar donde se dé un verdadero culto a Dios, sirviendo como Jesús, respetándonos unos con otros, cuidando de los pobres, porque todos y todas somos templos del Señor ¿Qué vamos a hacer para que todas las personas sean tratadas de manera sagrada?

 

ORACIÓN Y BENDICIÓN

PAPÁ:     Damos gracias a Dios y lo bendecimos porque nos regaló a su Hijo y porque quiso convertirnos en templos suyos.

TODOS/AS: Te damos gracias, Padre, porque tanto amaste al mundo que nos regalaste a tu Hijo único para que todo el que crea en Él tenga vida eterna y para que el mundo se salve por Él.

Bendito seas, Señor, porque en lugar del templo de piedras nació el Templo de tu Hijo, lugar donde habita tu divinidad, y en el que Tú te acercas a nosotros, vives en nosotros, convives con nosotros.

Te damos gracias porque junto a ese Templo único de la persona de Jesús, construido con el cuerpo humano y la naturaleza divina, por tu misericordia surgen los otros templos de cada persona, donde tú habitas y esperas ser bien tratado.

Haz que con toda nuestra vida, respetándonos y cuidando de los pobres, todos templos tuyos, te demos un culto agradable. Padre nuestro

MAMÁ:    Pidamos a Dios su bendición, para que sepamos tratar a los demás como templos sagrados y no como objetos de mercado. Tomando aceite y haciendo el signo de la cruz sobre nuestro pecho, nos bendecimos mutuamente diciendo: Recuerda que eres templo de Dios y trata como algo sagrado a los demás. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

  • Canto final: La Casa de mi Padre.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *