Guía para la celebración dominical de la Palabra en familia (11 de octubre de 2020)

Invitados a la fiesta del Reino

Celebración dominical de la Palabra en familia – XXVIII Domingo ordinario – 11 de octubre de 2020

Parroquia de Santo Niño Milagroso, en Huescalapa, Jal.


  • Preparar un altar con el cirio encendido, flores, la Biblia abierta en Mt 22, 1-14; globos, un vestido de bautismo e imágenes de fiestas de matrimonio.

 

INICIO

CANTO: Los invitados que se excusan (Se puede encontrar y descargar en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=-8i_dGYcmwA).

PAPÁ:     Vamos a celebrar como familia el Día del Señor. Con esta celebración nos unimos a todas las familias y comunidades que, en el mundo golpeado por la pandemia del Covid-19, están también celebrando la Resurrección de Jesús. Participemos con alegría.

MAMÁ:    Iniciemos En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Contemplemos el altar (silencio). ¿Qué observamos? ¿Qué nos hace pensar? ¿Qué se ocupa para entrar en una fiesta? ¿Qué sucede si nos invitan a una fiesta y no vamos? ¿O si vamos y no llevamos vestido de fiesta?

Jesús nos ha invitado a entrar en la vida del Reino de Dios y nosotros muchas veces hemos rechazado esta invitación; por eso vamos a pedir perdón a Dios. A cada oración, decimos: Perdón, Señor, por ignorarte.

PAPÁ:     Continuamente nos invitan a trabajar en la comunidad y ponemos pretextos para no participar.

MAMÁ:    Ponemos en primer lugar nuestros intereses personales que los del barrio, la sociedad y la Casa común.

HIJO:       Despreciamos a los pobres, indígenas, migrantes, borrachitos, drogos…

HIJA:       Nos molestamos con las personas que nos invitan a la comunidad y las agredimos.

TODOS/AS: No sabemos vivir como hermanos.

 

PALABRA DE DIOS

PAPÁ:     Ahora vamos a escuchar y reflexionar el texto del evangelio de este domingo, en el que Jesús compara el Reino con una fiesta de bodas. Nos preparamos para escucharlo, diciendo: Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento.

  • Uno de los hijos toma la Biblia del altar y lee Mt 22, 1-14 (Vamos a repasar este texto, ayudados con el canto: Los elegidos. Se puede encontrar y descargar en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=N9pD86W6wkE).

¿Quisieron asistir a la fiesta los invitados? ¿Cuál fue la reacción de los invitados, al recibir el segundo recordatorio? ¿Por qué pidió el rey a sus servidores que fueran a los caminos a invitar a los que encontraran (v. 8)? ¿Con quiénes se llenó el salón de la fiesta? ¿Qué descubrió el rey cuando fue a saludar a los convidados? ¿Qué pasó con el que no llevaba puesto el traje de fiesta? ¿Con qué comentario termina el texto?

MAMÁ:    Jesús dio a entender que Dios quiere que todos los pueblos participen de la vida de su Reino. Los dirigentes religiosos de Israel rechazaron esta invitación, mientras que los pobres, fueran buenos y malos, la aceptaron y entraron. Nada más que para participar en la fiesta del Reino, es necesario ponerse el traje de la hermandad, la solidaridad, la justicia, la comunión, representadas en el vestido que se nos pone en el Bautismo. ¿A qué nos compromete este texto del evangelio?

Así es la dinámica del Reino: está abierto a todos los pueblos, a todas las personas, independientemente de su raza, estilo de vida o religión; por eso vamos a expresarle a Dios nuestra gratitud, diciéndole juntos:

Reunidos en torno a la mesa de tu Palabra y de la hermandad, te damos gracias, Padre santo, por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro. Por Él y en Él has revelado tu nombre y tu bondad a todas las naciones, de cualquier lengua y raza, y las has convocado a la comunidad universal de tu Reino.

Gracias, Señor, porque de mil maneras sigues saliendo a los caminos de esta tierra convidando al banquete de la unidad, la esperanza y el amor. Gracias porque son los pobres y ninguneados en la sociedad quienes fácilmente acuden a tu invitación.

Gracias, Padre, porque nos has llamado a la fiesta de tu Reino. Ayúdanos con tu Espíritu para que, sin tener otros intereses que los tuyos, entremos en ella, y estemos siempre revestidos de hermandad y amor.

 

ORACIÓN Y BENDICIÓN

PAPÁ:     Con la oración que Jesús nos enseñó, pidamos a Dios que venga su Reino y que nosotros, como pobres, entremos en su vida: Padre nuestro

MAMÁ:    Después de haber celebrado como familia la Palabra de Dios, pidamos a Dios su bendición. Haciendo sobre nosotros el signo de la cruz, decimos: El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.

  • Canto final: Los invitados que se excusan.

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