El Puente

Diócesis de Ciudad Guzmán, Jalisco, México

Esperan, piden y ofrecen a la Iglesia

Marcha Juvenil diocesana en la cercanía del Sínodo sobre los Jóvenes

Por: Karla Janneth González García y Rodrigo Estrada Ochoa

Con motivo de la próxima celebración del Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes, los Equipos de Pastoral Juvenil y Pastoral Vocacional convocaron a una Marcha Juvenil diocesana el 15 de abril en Ciudad Guzmán.

Cientos de jóvenes de las seis vicarías de nuestra Diócesis acudieron al Seminario Mayor, donde se encendió la antorcha y comenzó la Marcha, entre gritos, aplausos y gran alegría.
Nuestro Padre Obispo Óscar Campos los recibió en la Catedral. Allí varios jóvenes hablaron de su realidad, de lo que esperan, lo que piden y lo que ofrecen a la Iglesia. La constante fue: caminar juntos para cambiar la realidad en que viven, enamorarse cada día más del proyecto de Cristo, vivir alegremente la fe y proyectarla con valentía en la actualidad y realidad social.

Para esto, ellos esperan que la Iglesia no los juzgue ni los abandone, sino que los atienda, acompañe, comprenda, deje actuar y se adapte a ellos, siendo respaldados por los sacerdotes y acompañados por la comunidad.

Esperan que los jóvenes sean tratados como sujetos y no como objetos (Foto Rodrigo Estrada Ochoa) (3)

Se pide que la opinión del joven sea tomada en cuenta con toda la seriedad y el respeto que se merece. Se quiere una Iglesia evangelizadora, testimonial, comprometida, en salida, donde el joven sea tratado como sujeto y no como objeto.

Don Óscar les dijo que son la juventud de Cristo y que deben vivir con horizonte y rumbo. “Si la llanta se atasca, el carro se atora y no avanza; caminemos con Jesús, no nos atasquemos en la droga, alcohol, violencia y flojera”, indicó.

Después de consagrarse a Señor San José, la Marcha continuó hasta el Casino Auditorio, donde intercambiaron experiencias sobre los trabajos de sus grupos. Finalmente fueron enviados a sus comunidades con la imagen de Cristo Resucitado.

Esta marcha deja como enseñanza que los jóvenes entregan a la Iglesia y sociedad su vida, juventud, alegría, creatividad, optimismo, iniciativa, compañerismo, esperanza, cambio y un gran sabor juvenil.

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