Controversia en el Concilio de Éfeso: ¡Santa María, Madre de Dios!

Los contrincantes en el primer momento de este Concilio fueron Nestorio y Cirilo. Nestorio era patriarca de Constantinopla y representante de la escuela de Antioquia. Cirilo era patriarca de Alejandría y representante de la escuela alejandrina. El debate giró en torno al título de la Virgen María “Madre de Dios”, Theotókos. El título fue rechazado por un grupo en Constantinopla, lo que tocaba la fibra más sensible de la espiritualidad de los monjes donde la advocación “Madre de Dios” era estimada desde hacía tiempo.

El comienzo de las controversias cristológicas fue cuando Nestorio subió a la sede episcopal de Constantinopla y empezó su predicación que suscitó un “escándalo ecuménico”. Él era originario de una localidad de Siria, monje y luego presbítero en Antioquía, buen orador. Al llegar a Constantinopla intervino en las discusiones que estaban en curso entre los que sostenían la posibilidad de aplicar a María el término “Madre de Dios” y los que se inclinaba por la expresión “Madre del hombre”. El obispo de Constantinopla se vio envuelto en la discusión y propuso una solución intermedia proponiendo la expresión “Madre de Cristo” (Christotókos). Su intención profunda era evitar la confusión entre lo humano y lo divino en Cristo pero ignoraba, sin duda alguna la tradición patrística sobre el título Theotókos.

Cirilo obispo de Alejandría inmediatamente mostró desacuerdo en la posición de Nestorio y la polémica en un primer momento se desarrolló a través de cartas. Los ecos de la controversia llegaron hasta Roma. El mismo obispo de Constantinopla se había apresurado a informar al papa Celestino I (422-432), comprometiendo así a Occidente en la polémica. A fin de obtener más detalles Roma se dirigió a Alejandría de donde llegó el diácono Posidonio, trayendo una protesta formal de Cirilo contra Nestorio. Un sínodo realizado allí el año 430 condenó a Nestorio.

El primer impulso para un Concilio ecuménico partió de Nestorio. Esta iniciativa fue rápidamente asumida por el emperador Teodosio II, que convocó un Concilio en Éfeso. La persona más destacada en el Concilio fue Cirilo de Alejandría, que al mismo tiempo era representante del Papa. Sobresalieron además los obispos Memnón de Éfeso y Juvenal de Jerusalén. A ellos se añadieron monjes egipcios que con su entusiasmo y gritando a coro Theotókos encendían el ánimo popular. Como se retrasaba la llegada de los obispos antioquenos, Cirilo inauguró el Concilio el 22 de junio de 431 con alrededor de 150 obispos. Nestorio por su parte, se negó a ir al Concilio hasta que no estuvieran presentes todos los obispos.

Nestorio fue destituido; en una carta dirigida contra él como “el nuevo Judas”, le fue comunicado que era relevado de todas sus dignidades eclesiales por sus “impías declaraciones doctrinales”. En la ciudad de Éfeso esta sentencia fue considerada un triunfo de la advocación de María como Madre de Dios. El pueblo en masa acudió jubiloso a la Iglesia de Santa María y acompañó a los Padres del concilio a la salida de ella.

El comisario imperial del concilio, Candidiano, protestó contra la apertura del Concilio en ausencia de los antioquenos. Su informe y el de Nestorio llegaron al emperador. El Concilio también le envió el suyo. Los obispos antioquenos que llegaron a Éfeso se constituyeron en anticoncilio y excluyeron de la comunión a Cirilo y al obispo de Éfeso Memnón. También los antioquenos trataron de justificar su actitud ante el emperador. Teodosio II sin más consideraciones declaró nulo todo lo acordado hasta entonces. Los antioquenos triunfaron, pero su victoria fue pasajera.

El Concilio en su segunda sesión de 10 de julio en casa de Memnón recibió a los tres legados pontificios, dos obispos y un presbítero, en la cuarta sesión del 16 de julio declaró nula la sentencia del anticoncilio; excomulgó en la quinta sesión al patriarca Juan de Antioquía y a sus secuaces y finalmente en la última sesión adoptó seis cánones dirigidos contra Nestorio y su grupo. En una carta informaron a los obispos ausentes del hecho.

Los nestorianos lograron interceptar todas las cartas de Cirilo y de la mayoría del Concilio al emperador. Un mensajero disfrazado de mendigo pudo pasar inadvertido a la ciudad con una carta de Cirilo escondida en un bastón y dirigida a los monjes de Constantinopla hostiles a Nestorio. Estos acudieron ante la residencia imperial, sólo consiguieron que Teodosio confirmara la deposición tanto de Nestorio, Cirilo y Memnón.

Posteriormente el emperador designó a ocho diputados por ambas partes para que le informaran. Pero precisamente entonces se dio en él un cambio de postura. Después de un tiempo se negó a recibir a los diputados antioquenos y rompió abiertamente con Nestorio, a quien desterró al Alto Egipto.

Los miembros del Concilio, entre ellos Cirilo, pudieron regresar a sus casas. El 30 de octubre de 431 entró Cirilo en Alejandría y el mes de abril de 433 pudo anunciar a sus fieles el arreglo tan deseado de las diferencias con la Iglesia de Antioquía.

Publicación en Impreso

Número de Edición: 114
Autores: P. Alfredo Monreal
Sección de Impreso: Hagamos Memoria

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