¿Dónde están los beneficios?

La celebración de los Juegos Panamericanos en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) y en los municipios de Zapotlán el Grande y Tapalpa, nos reclama hacer algunas reflexiones sobre lo que ha sido el proceso de organización de este evento deportivo.

La primera reflexión tiene que ver con el impacto económico e infraestructura de los Juegos. La segunda, con las implicaciones políticas que ha tenido este proceso. La tercera, con las consecuencias en términos culturales de la gesta deportiva y, la cuarta, sobre quiénes han sido los verdaderos beneficiados en esta gesta deportiva.

Impacto económico e infraestructura

Efectivamente, la inversión pública y privada generada en los últimos años a propósito de la realización de los Juegos Panamericanos en la capital de Jalisco ha sido enorme. La construcción de los escenarios deportivos, la remodelación de otros espacios y de vialidades, el proceso de repavimentación de varias de las arterias más importantes de la ZMG e incluso la construcción de hoteles y la Villa Panamericana, sin duda representan una derrama muy importante de recursos en la ciudad que pone a Guadalajara como una ciudad con capacidad instalada para realizar múltiples eventos de tipo de deportivo. Es decir, la capital de Jalisco genera con esta acción, una vocación local orientada a la realización de competencias deportivas de variadas disciplinas.

También se ha mencionado que las visitas de los deportistas y asistentes a los panamericanos dejarán una importante suma de dinero que se distribuirá en el sector turístico, de transportes y de servicios en la ciudad. A lo largo de quince días Guadalajara se convirtió en el foco de atención del país y del continente; situación que de acuerdo a los organizadores y autoridades de la entidad, propiciará un fuerte posicionamiento de la ZMG, que se traducirá en mayores inversiones en el futuro.

Sin embargo, frente a este escenario que parece sumamente alentador, hay varios asuntos que vale la pena poner sobre la mesa. El primer efecto negativo es que precisamente los Juegos Panamericanos acrecentaron el nivel de concentración de la inversión pública y privada en el estado de Jalisco. Esto significa que la mayor parte de dinero que se pensaba invertir en la entidad se fue para la ZMG, dejando al resto del estado en una situación de mayor vulnerabilidad. Esto a su vez provocó que las desigualdades regionales se profundizaran aún más.

Basta ver el ejemplo de las vialidades. Mientras que en la ZMG se gastaron miles de millones de pesos para pavimentar calles, las carreteras del estado se encuentran en condiciones lamentables.

El segundo efecto negativo es que al concluir los Juegos Panamericanos, buena parte de los empleos creados se terminarán. Es decir, los trabajos generados alrededor de esta justa deportiva son temporales y habrá que esperar a mediados del mes de noviembre para percatarnos del impacto que esta situación tendrá. Y aunque se seguirán realizando eventos deportivos, de ninguna manera éstos representarán la derrama económica generada en los quince días del evento deportivo de los juegos panamercianos. En otras palabras, es muy probable que el problema del desempleo en Jalisco se vuelva a agudizar.

El tercer efecto que matiza las declaraciones triunfalistas al respecto de los Panamericanos es su capacidad real de distribución de los beneficios ecoómicos. Es decir, el dinero que entró a la entidad se concentrará en algunos sectores sociales y en algunas zonas de la ZMG, pero no tendrá una verdadera repercusión en toda la población de la capital jalisciense. Es decir, llegará dinero, pero no es nada seguro que los beneficios de éste alcancen a todas y todos los habitantes de la sede y subsedes de los panamericanos.

Impacto político de los Juegos Panamericanos

En el reportaje de la edición anterior de El Puente, había planteado que los Juegos Panamericanos se convirtieron en una vitrina de exposición de los probables candidatos a la gubernatura de Jalisco y de las distintas alcaldías de la ZMG; en un espacio de conflicto y disputa entre éstos, con el propósito de obtener los mayores beneficios. Por esta razón no me detengo en el presente artículo para abundar sobre este tema.

Sin embargo, vale la pena recuperar dos efectos políticos que tuvieron estos juegos en la escena política estatal. El primero fue la destitución de Alfonso Petersen Farah de la presidencia municipal de Guadalajara. El ahora Secretario de Salud y pre-candidato panista a la gubernatura, no terminó su periodo como alcalde de la capital de estado por su confrontación con Mario Vázquez Raña dueño de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA) y de los juegos panamericanos) a propósito de la construcción de la Villa panamericana.

Como ustedes amables lectores recordarán, el proyecto inicial de la construcción de la Villa era en las inmediaciones del céntrico “Parque Morelos”. A Vázquez Raña nunca le gustó esta ubicación y luego de las presiones que ejerció al gobierno de Jalisco y aprovechando las críticas que pesaban sobre Petersen al respecto del proyecto de reconstrucción de las banquetas del centro histórico de la ciudad, consiguió su destitución como primer edil de Guadalajara.

Lejos de considerar como anecdótica esta situación, es necesario reflexionar que un poder económico terminó por sobre ponerse a una decisión política de los habitantes de Guadalajara, es decir, a Alfonso Petersen lo eligieron las y los tapatíos y lo destituyó Vázquez Raña. Dicho de otra forma, el poder económico se impuso a la voluntad ciudadana.

El otro efecto en la vida política está ligado a las necesidades que plantea la ODEPA a las autoridades estatapes y municipales, que afectan la vida pública de los habitantes de la ZMG.

Por lo menos podemos mencionar tres: las modificaciones al calendario escolar, para que las y los niños de escuelas privadas o públicas, ubicadas cerca de las sedes panamericanas, no asistieran a clases en el periodo en el que se desarrolló la justa deportiva. Esto sin duda afecta a las familias de estos pequeños, que tendrán que hacer “malabares” en sus hogares para tener a los niños durante estas dos semanas de vacaciones “forzadas”.

El segundo son las afectaciones viales que tendrá la ZMG al confiscar, para uso exclusivo de los autos panamericanos, un carril de las principales avenidas de la ciudad; situación que seguramente propició un mayor caos vial. La tercera es la militarización que vivió la ciudad y los municipios subsedes de los juegos a propósito de garantizar la seguridad durante el tiempo de los juegos. Sólo a finales de este mes llegaron cerca de mil 500 efectivos de la Policía Federal que mantuvieron el orden durante este evento deportivo. Es decir, la vida social y los espacios públicos se vieron fuertemente afectados para facilitar la realización y garantizar la seguridad de los juegos panamericanos. Un ejemplo claro fue los retenes militares en las entradas y salidas de las carreteras.

Impactos socioculturales

Más que hablar de los eventos culturales que se realizaron alrededor de los juegos panamericanos, habría que preguntarse sobre los impactos que debió tener esta justa deportiva en las y los habitantes de la ZMG en dos aspectos: la realización cotidiana de deporte y la adopción de hábitos saludables de vida.

Es un hecho que el énfasis desde la preparación hasta realización de los juegos no ha estado en estos aspectos. Se ha hablado de los beneficios económicos, del escenario político, de las obras realizadas, de los casos problemáticos, pero muy poco se ha discutido sobre el impacto en los hábitos de vida de las y los jaliscienses. No sabemos aún si luego de la justa deportiva las y los ciudadanos realizarán más deporte y tendrán una vida más sana. Parece que esta intencionalidad no ha estado presente a lo largo de la preparación de los juegos; más bien se le ve como un gran negocio. Soy muy escéptico al pensar que de ahora en adelante, las y los jaliscienses seremos más deportistas y que adoptaremos prácticas de vida más saludables.

Quienes ganan son pocos

Si tuviéramos que elegir entre los principales ganadores en este evento deportivo llamado la “Fiesta de América” tendríamos que decir que son pocos.

En primer lugar, Mario Vázquez Raña (dueño de la ODEPA). La clase política estatal (por su exposición mediática). Televisa y Televisión Azteca (por el negocio que les representó las transmisiones de los eventos). Los grandes dueños del sector turístico de Jalisco (por las personas que visitarán la ciudad) y las grandes compañías constructoras (que construyeron los recintos panamericanos).

Las y los demás habitantes tendremos ganancias tangenciales y secundarias; es decir, sufriremos los efectos y disfrutaremos muy poco de los beneficios. Finalmente la fiesta es sólo de algunos pocos.

Publicación en Impreso

Número de Edición: 113
Autores: Jorge Rocha
Sección de Impreso: Al tiempo con el tiempo

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