El mundo aún no regresa al salón

Experiencias internacionales del retorno a la educación presencial

Por: Tzinti Ramírez Reyes

Dos cubrebocas al día para poder cambiarlos cada cuatro horas, distancia de dos metros entre cada estudiante, lentes o caretas, separadores acrílicos entre escritorios y rotación en las asistencias de los educandos: así ha sido la vuelta a clases de niños y niñas y jóvenes en países como Dinamarca, Corea del Sur, Israel, Japón o Uruguay.

Ese es el modelo burbuja, caracterizado por un regreso a las aulas con estrictas medidas de distanciamiento social y una drástica disminución del número de alumnos por clase. Pero está también, el modelo de clases a distancia, la opción más adecuada para países que siguen buscando controlar la evolución de su curva epidémica por brotes o rebrotes en los contagios de sars-Cov-2 y que por lo tanto han optado por no reabrir sus planteles educativos.

Ese último, es el caso de México, el país está en medio del despliegue de una serie de estrategias que buscan garantizar la continuidad del proceso educativo mediante la impartición de clases en un modelo a distancia, que utiliza diferentes plataformas de comunicación por videoconferencia o en su defecto hace uso de la radio y televisión para llegar a una población estudiantil que no tiene comprometido el acceso a internet.

Para poner el tema de la conectividad a internet en perspectiva: de los 7 millones de hogares de ingresos más bajos en México, sólo 16.4% tiene acceso a computadoras y 19% a internet. En contraste, 79.7% de los 3 millones de hogares con ingresos altos posee una computadora y 89.7% tiene conexión a internet. En cambio, la televisión llega a la gran mayoría de los hogares mexicanos, exceptuando un 17%. La numeralia nos ayuda a comprender las razones detrás de la renovación del programa “Aprende en Casa” que había sido puesto en marcha en marzo de este año por parte de la Secretaría de Educación y que continuó en una segunda edición.

“Aprende en Casa 2”, es precisamente, este programa mexicano que contempla la producción de 4 mil 550 de videos para televisión y 640 programas de radio -la mayoría en español, pero contemplando generar contenidos en 20 lenguas indígenas- para ser transmitidos de ocho de la mañana a siete de la noche y que busca alcanzar a 30 millones de estudiantes repartidos en 16 grados académicos.

Si bien el programa, es perfectible, el esfuerzo sin precedentes de utilizar la infraestructura ya instalada de Televisa, Televisión Azteca, Imagen, Grupo Multimedios y Canal Once, a un costo de 12 centavos al día por estudiante de agosto a diciembre de 2020, ya ha recibido elogios por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Se trata pues de una estrategia puesta en marcha de manera veloz y que busca acrecentar el alcance de las instituciones educativas públicas del país en un país con profundas desigualdades.

En otras latitudes, la decisión de regresar a las aulas ha implicado en varios y repetidos casos nuevas declaraciones de suspensión de actividades educativas presenciales, tal y como fue el caso de lo ocurrido en Corea del Sur cuando se decidió devolver a casa a miles de estudiantes después de un importante rebrote en la capital, Seúl. Algo similar ocurrió en Israel, país en el que los educandos volvieron a las aulas en el mes de mayo, sólo para que un mes después se detectaran 2 mil estudiantes y profesores contagiados, orillando al gobierno a declarar un nuevo cese a las actividades educativas cara a cara.

Contrasta con casos como los anteriores, la experiencia uruguaya. Uruguay, se ubica como el primer país latinoamericano en retomar la preespecialidad de las clases siendo destacable que a un mes de reabrir las escuelas – de manera escalonada y con una combinación de actividades presenciales y a distancia – el país no presentaba casos de contagio en aulas.

En este 2020, la vuelta a clases ha sido poco ortodoxa. La historia de regresos escalonados, con asistencia intermitente, combinación de actividades presenciales con enseñanza a distancia, monitoreo estricto de temperatura, se repite lo mismo en Alemania, Francia, Argentina, Chile o Brasil. También están quienes aún tienen pendiente volver a visitar un salón de clases. Sólo podemos contar con una certeza: el fino malabar entre permitir e incentivar un esperado regreso a los salones de clase y la necesidad de reducir las posibilidades de rebrotes, está en la cabeza de quienes toman decisiones para el sector educativo y el sector salud en todos los países.

Tzinti Ramírez Reyes

Internacionalista. Directora del Departamento de Relaciones Internacionales, Economía y Ciencia Política región occidente del Tecnológico de Monterrey en Guadalajara.
Twitter: @tzinr

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