Vivir en la violencia

Rosa Eugenia García Gómez

En plena semana de conmemorar el Día internacional de la Eliminación de la violencia contra la mujer, la ONU dio a conocer cifras aterradoras, no sólo por la certidumbre de la fuente, sino también por la sensación de cada mujer de la presencia del miedo y la inseguridad en nuestra vida cotidiana.

Los números del organismo internacional indican que a nivel mundial una de cada tres de nosotras hemos sido objeto de violencia sexual o física siendo el origen de ella de manera particular nuestras parejas. Considero que hay partes de nuestro país en que esta cifra se queda corta.

La ONU publicó también que sólo cerca de 5 de cada 10 mujeres que viven casadas o en pareja se sienten libres para decidir en temas como el uso de anticonceptivos, las relaciones sexuales y las medidas preventivas para cuidar de su salud sexual.

En el ilícito de trata de personas, 71 por ciento de las víctimas son mujeres y niñas, y de este terrible universo de una problemática social mundial, 3 de 4 de ellas son explotadas sexualmente.

Por la pandemia de COVID-19 la situación de las mujeres se precarizó aún más, pues en algunos países se quintuplicaron las llamadas a las líneas telefónicas de asistencia por las denuncias de violencia de pareja.

La violencia estructural que se vive en el mundo contra las mujeres ha hecho que el hartazgo llegara y se desbordara hasta las calles desde finales del siglo XIX. Justo hace un año el colectivo feminista de Las Tesis mostraba su performance “Un violador en tu camino” en las calles de Valparaíso, Chile, y de ahí se replicó casi de manera instantánea primero en las grandes capitales y luego en las ciudades medias y las más pequeñas. El pensamiento es general, las mujeres de este mundo no vivimos en igualdad de condición de seguridad que los hombres y nuestra situación ciertamente está lejos de mejorar.

Rosa Eugenia García Gómez

Coordinadora de la Licenciatura de Periodismo en el Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara.

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