Una carta de amor a la ciudad de México

Reseña del libro: «El vértigo horizontal. Una ciudad llamada México». de Juan Villoro, Almadía 2018.

Por: Edith Barragán

Juan Villoro es un referente indiscutible para entender nuestra realidad. Ha desarrollado una prosa inconfundible y aborda múltiples géneros: novela, cuento, teatro, ensayo, etc. Y sus temáticas incluyen desde los acontecimientos sociales, políticos hasta el rock y el futbol. Ganador de múltiples premios en el mundo hispanoamericano de las letras y miembro del Colegio Nacional.

Chilangópolis es el nombre que usa Villoro para referirse a ese ente que tiene vida propia y que se alimenta de la energía de los más de 20 millones de personas que viven, conviven y sobreviven día a día en ese espacio que ya no es transparente al que llamamos Ciudad de México, Distrito Federal y ahora Cdmx; y que en realidad nunca se ha tenido el dato concreto de cuantas personas la habitan (antes, ahora y en el futuro).
Con seis líneas de viaje, asemejando las estaciones del metro –vivir en la ciudad, personajes de la ciudad, sobresaltos, travesías, lugares, ceremonias- en 45 viñetas nos narra su muy personal interpretación de la ciudad: desde sus monumentos y ceremonias, de sus calles y personajes, desde sus experiencias de niño, de joven, de adulto.

De sus aventuras y desventuras como la crisis de influenza en 2009 o las que se vivieron en la colonia cuando no sabía qué estudiar; cuando se perdió al regreso de una jornada de servicio militar y acabó quien sabe dónde, en una de las fiestas más alegres en las que ha estado, novia incluida.

De zonas y lugares de los que poco se escriben en un tono amable (siempre en la nota roja o como fuente de desastres y crisis) como Iztapalapa o algunos otros barrios de la ciudad. Personajes tan variados y todos son parte de la ciudad misma, como los Niños Héroes, los luchadores, sus máscaras y sus saltos mortales desde la tercera cuerda, los merolicos, Paquita la del Barrio o los poetas.

De recorrer la ciudad como quien va de aventura, a una colonia desconocida o a un territorio donde eres visto como la novedad. De cómo cada temporada en la ciudad, tiene su propia decoración, de los colores patrios en septiembre, a las luces multicolores de la navidad.

Lo cotidiano como el tráfico, las cenas entre amigos, llevar a los niños a la feria o a un parque, de la belleza que hay en edificios, plazuelas, monumentos y que dejamos de ver por las prisas, por el corre-corre de todos los días, porque la contaminación nos lo ha robado.

Ciudadanos olvidados, puestos de trabajo que solo existen en esta caótica ciudad: Los encargados, los burócratas, los vulcanizadores, el merenguero y el vendedor de camotes. Para todos ellos, hay palabras que expresan cariño, admiración, respeto, pero también incredulidad, sorpresa y agobio.

Su lectura es como su título, vertiginosa, rápida, alegre, esperanzadora diría yo; como quien le escribe a la novia de toda la vida, con el cariño que siempre le ha de tener.

Edith Barragán López

Originaria Zapotlán el Grande, Jalisco y desde algunos años es profesora en La Piedad Michoacán. Sueña con tlayudas oaxaqueñas y ponche de granada frecuentemente. Los libros, la música y el cine son sus gustos mas queridos. Contacto: ebarragan80@hotmail.com

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