Quino en un mejor plano

Rosa Eugenia García Gómez

Me siento consternada por la orfandad de Mafalda, la niña más crítica, atemporal, oportuna e incómoda para muchos y admirada por otros. Murió Quino o como era su nombre completo, Joaquín Salvador Lavado Tejón, su genio creador.

La noticia de su fallecimiento me recordó aquella frase a modo de reclamo retórico al divino que alguna vez le escuché a don Hugo Gutiérrez Vega cuando dejó este mundo José Emilio Pacheco, a los pocos años de que lo hiciera también Carlos Monsiváis, y que parafraseo como ¿por qué Dios se lleva a los poetas y escritores y mejor no se mueren otros que le hacen tanto daño a este mundo? Don Hugo sí dijo claramente a qué clase de personas prefería pasaran a otro plano, pero yo mejor no lo repito para evitar herir susceptibilidades de algunos políticos y gobernantes.

La clase de personas creadoras, creativas y críticas son precisamente las que hace falta que impulsemos y formemos en las familias, las escuelas y las universidades. Quino lo predicaba y Mafalda era su vocera en tono de ché argentino. Sus tiras son una fiel denuncia de las injusticias sociales, pero también de la incongruencia de perder el sentido común infantil cuando crecemos contaminados por lo considerado políticamente correcto desde la construcción social voraz del capitalismo que puso la supremacía de las ventajas económicas y comerciales por encima de los derechos de los seres humanos.

Inspiradora, crítica y chispeante Mafalda, fiel a su padre-autor Quino, persiste y remueve el pensamiento y la conciencia, porque eso de ponerle burocracia a una tortuga o de negarse a seguir el modelo de madre ama de casa, o bien de cuestionar si vale la pena limpiar toda la superficie del globo terráqueo del escritorio, o solamente el espacio de los países que tienen buenos gobiernos y hasta verificar que una planta se marchita a unos minutos de estar cerca de la televisión, francamente arranca la risa pero también nos pone a pensar si realmente no podemos hacer nada por mejorar nuestra vida, conducta, medio ambiente y país.

La vida es finita y como todos hemos de hacerlo Quino partió a un mejor plano, seguramente allá se encontrará con Dios y pueda verificar lo que alguna vez Mafalda mientras hojeaba el periódico le preguntó a su madre acerca de si estaba en todas partes y le contestara que sí. Ahora Quino estará a su vez con su creador para darle directamente una palmadita en la espalda y decirle ¡pobre!, ante tanta barbaridad que sucede en este mundo que hizo con amor y le corresponde de manera tan ingrata.

Rosa Eugenia García Gómez

Coordinadora de la Licenciatura de Periodismo en el Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara.

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