Mantener la distancia

Por: Rosa Eugenia García Gómez

Seguramente entre sus círculos de amistades hay un tema que no se puede dejar de lado, y tiene que ver con las medidas de distancia social que tomamos en este contexto de pandemia mundial.

Nuestra naturaleza social pide a gritos que salgamos de casa porque se hace complicado el confinamiento; pero nuestra inteligencia, ante las explicaciones de expertos y líderes conocedores del sistema de salud nos aconseja que permanezcamos en el espacio doméstico lo más posible para resguardarnos.

La economía de cada quien también tiene voz y voto en el asunto. Los que tienen la imperiosa necesidad de salir para ganar el sustento cotidiano hace mucho que tuvieron que ceder ante el miedo del contagio y se aventuran al espacio público. No les queda de otra: la realidad de vivir al día de muchos mexicanos y de muchas personas en este mundo los impulsa.

Como dijera López Gatell, encontrar el equilibro entre el bienestar económico y la salud de las personas es francamente difícil.

Los líderes mundiales de otras partes del globo han tenido que tomar las decisiones antes que nosotros en México debido a los periodos y plazos de la propagación de la enfermedad. China, Alemania y Nueva Zelanda son algunos ejemplos de rebrotes de contagios luego del levantamiento de las medidas de confinamiento.

Incluso Suecia, que optó por otras medidas más suaves a diferencia del resto del mundo ha tenido que replantearse su decisión por presentar el triple de muertes que Dinamarca, Noruega y Finlandia juntas, según lo reportó el diario El Mundo en su versión digital

¿Quién sabe lo que se debe hacer?, ojalá tuviéramos una bola de cristal, pero lo cierto es que no. Ni nosotros ni nuestros líderes.

Nuestros propios gobernantes se contradicen y se equivocan al mandar mensajes acerca del fin del confinamiento, -aunque esto es un problema de comunicación pública, eh, no de la pandemia- pero en fin.

Los científicos expertos dicen que el COVID 19 llegó para quedarse y que mientras se generan las vacunas, en lo que trabajan en muchas partes del mundo, debemos acostumbrarnos a ser cautos.

Lo que queda es salir si no existe otra opción, pero con todas las precauciones. No es poco lo que nos estamos jugando. Pensar antes de actuar y que nuestras acciones estén marcadas por la inteligencia antes que el impulso del costumbrismo social que en este contexto puede resultar irracional y contraproducente.

Rosa Eugenia García Gómez

Coordinadora de la Licenciatura de Periodismo en el Centro Universitario del Sur de la Universidad de Gadalajara.

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